Del 10 al 12 de octubre la ciudad de Córdoba es escenario de una nueva edición del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. En un contexto de ajuste económico, retrocesos en políticas públicas y discursos de odio, miles de activistas se reúnen para debatir sus realidades, fortalecer redes comunitarias y defender derechos conquistados mediante décadas de organización colectiva.

Córdoba: escenario de una memoria viva

Los Encuentros tienen una trayectoria de casi cuatro décadas como espacios fundamentales para la organización feminista y disidente en Argentina. Desde sus primeras ediciones, miles de personas encontraron allí un lugar para compartir experiencias, denunciar violencias y transformar problemas individuales en reclamos colectivos. En sus talleres y movilizaciones se fortalecieron luchas que contribuyeron a conquistar derechos vinculados con la educación sexual integral, la identidad de género y el aborto legal, seguro y gratuito. Estas conquistas no fueron concesiones espontáneas del poder político, sino resultados de años de militancia, debate público y movilización popular.

El reconocimiento en el 35° Encuentro Plurinacional (2022) de las voces migrantes y de los Pueblos Originarios pasó a desterrar una mirada colonial y homogénea sobre las identidades y las experiencias que conviven en el territorio.

Esta mirada incorpora las luchas antirracistas, anticoloniales y socioambientales, junto con las reivindicaciones de mujeres y disidencias de diferentes comunidades. Desde 2022, el nombre oficial refleja de manera más amplia esa construcción política y el reconocimiento de las identidades que históricamente participaron del movimiento. La plurinacionalidad no funciona como una etiqueta, sino como una apuesta por escuchar experiencias diversas y construir respuestas comunes frente a desigualdades compartidas. De todas formas, es aún hoy un camino por transitar.

Frente al ajuste, la organización se vuelve una herramienta de resistencia

La edición de 2026 llega en un escenario atravesado por las políticas económicas y sociales del gobierno de Javier Milei. El cierre del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y el debilitamiento de programas de asistencia muestran la dimensión de los cambios impulsados desde diciembre de 2023. Según un relevamiento publicado por Chequeado en junio de 2026, ocho programas de género analizados registraron una caída real del 94,8 por ciento en su inversión entre 2023 y 2025. Por supuesto, con un par de programas y/o un Ministerio no alcanza, pero ante una realidad innegable hay que mejorar y no retroceder.

La respuesta no se limita a denunciar las decisiones del Gobierno nacional, sino que también busca fortalecer las redes capaces de sostener la vida cotidiana. En los barrios, muchas veces son las propias comunidades quienes construyen soluciones frente a la violencia, la precariedad laboral y las dificultades para acceder a servicios básicos.

La organización comunitaria permite compartir recursos, acompañar situaciones difíciles y generar espacios de confianza para quienes enfrentan distintas formas de discriminación. En ese sentido, el Encuentro funciona como una oportunidad para intercambiar herramientas, reconocer experiencias y construir respuestas colectivas que continúen después de las jornadas en Córdoba.

Talleres, marchas y cultura para construir una agenda común

La programación de este año combina debates políticos, actividades culturales, asambleas y movilizaciones durante los tres días de encuentro. Los talleres constituyen uno de los espacios centrales porque permiten que las participantes compartan experiencias y elaboren conclusiones sin depender de exposiciones cerradas ni inscripciones obligatorias.

Entre los ejes de trabajo aparecen las violencias machistas, los femicidios, los travesticidios, los transfemicidios, los derechos sexuales y reproductivos y las problemáticas educativas y sanitarias. También tienen lugar las luchas socioambientales, los debates antirracistas y anticoloniales, las experiencias artísticas y las discusiones sobre la situación política nacional. Esta diversidad permite vincular las desigualdades de género con las condiciones materiales de existencia, las disputas territoriales y las formas de explotación que atraviesan la sociedad.

Entre las particularidades del Encuentro se destaca la marcha contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, que tuvo lugar este sábado 10 de octubre. Ese mismo día se contemplaba un pañuelazo por el aborto legal, mientras que el domingo tendrá lugar la movilización principal del Encuentro. La programación incluye además la Asamblea de Feministas del Abya Yala, que incorpora una perspectiva regional e internacional a los debates colectivos. Las actividades culturales, las ferias, los espacios artísticos y los encuentros comunitarios también forman parte de una construcción política que no se limita a meras discusiones. Cada intervención permite visibilizar identidades, compartir memorias y sostener una presencia pública frente a las violencias y los intentos de exclusión.

La organización de estas jornadas también expresa una forma concreta de entender la política desde la participación popular. El Encuentro se sostiene mediante comisiones de trabajo, aportes solidarios y tareas colectivas vinculadas con la logística, el alojamiento, la comunicación, la cultura y la accesibilidad.

El Encuentro se construye de forma autónoma, sin depender de patrocinadores comerciales ni del financiamiento estatal para sostener la convocatoria. La unión entre compañeras y compañeres demuestra que la organización no consiste solamente en compartir consignas, sino también en asumir responsabilidades concretas para hacer posibles los espacios de lucha.

La memoria de las luchas como punto de partida

Córdoba vuelve a recibir al Encuentro después de haber sido sede en 1987 y 2007, dos momentos que forman parte de una historia colectiva mucho más amplia. En cada edición, las discusiones recuperan experiencias anteriores y permiten revisar las estrategias utilizadas para enfrentar nuevas formas de desigualdad. Las conquistas vinculadas con el divorcio, la patria potestad, la educación sexual integral, la identidad de género y el aborto legal fueron impulsadas por procesos sociales prolongados.

Recordar esa historia permite comprender que los derechos no surgieron de decisiones aisladas, sino de la presión ejercida por generaciones de militantes, organizaciones y movimientos populares. Esa memoria también ayuda a reconocer las deudas pendientes y a construir nuevas respuestas frente a problemas que persisten.

La perspectiva plurinacional amplía esa memoria al reconocer que las luchas trans-feministas y de las disidencias no pueden separarse de las experiencias de los Pueblos Originarios y las comunidades migrantes. Las desigualdades de género se relacionan con el racismo, la explotación laboral, la exclusión social y los conflictos por el acceso a la tierra y los bienes comunes. Por eso, los debates del Encuentro también permiten discutir los modelos de “desarrollo” que privilegian la concentración de la riqueza sobre las necesidades de las mayorías, la defensa de los territorios, los cuidados comunitarios y la autonomía de los cuerpos.

El cierre del lunes 12 incluirá la lectura de conclusiones y la elección de la próxima sede, dando continuidad a esta experiencia que recorre distintas regiones del país. Las resoluciones elaboradas durante los talleres no terminan con la última actividad, porque buscan orientar nuevas iniciativas, debates y acciones en los territorios, transformando las experiencias compartidas en herramientas concretas para enfrentar las violencias, defender los derechos y fortalecer las organizaciones populares.

En un contexto de ajuste y ataque estatal, sostener espacios colectivos también significa defender la posibilidad de imaginar otras formas de vivir y relacionarnos. 

El 39° Encuentro Plurinacional vuelve a mostrar que la historia trans-feminista y de las disidencias se construye mediante encuentros, discusiones, desacuerdos y decisiones colectivas. Frente a un Gobierno que redujo estructuras estatales dedicadas a las políticas de género, la respuesta social encuentra fuerza en la organización y la solidaridad.

Las calles de Córdoba serán escenario de una memoria viva que reúne a quienes lucharon antes con quienes hoy enfrentan nuevas formas de exclusión. La potencia de esta convocatoria está en convertir el sufrimiento compartido en acción política y las luchas dispersas en agendas comunes, hasta derrotar este CIS-tema heteropatriarcal.

Por Inara Ocampo Rodríguez

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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