Los intentos se multiplican, las redes de contención se vuelven cada vez más importantes y el financiamiento de la salud mental queda en el centro de la discusión. En esta nota abordamos la problemática incorporando fragmentos de una entrevista especial realizada a Kyre, psicologo no binario de Furilofche, que trabaja desde la perspectiva de la Escuela Sistémica.

Como si no bastasen los problemas cotidianos que atraviesan a adolescentes y jóvenes, hay una crisis que se vuelve cada vez más difícil de ignorar. El suicidio ocupa desde 2022 el primer lugar entre las causas de muerte de las personas de 15 a 24 años y en 2024 también volvió a ser la principal causa entre quienes tienen entre 25 y 34 años (Chequeado, 2026).

Durante 2024 se registraron 3.614 suicidios en Argentina. De ese total, 787 correspondieron a personas de entre 15 y 24 años y 955 a jóvenes de entre 25 y 34 años (Ministerio de Salud de la Nación  [MSN], 2025). Desde abril de 2023 los intentos de suicidio son un evento de notificación obligatoria dentro del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud. Entre ese momento y el 31 de octubre de 2025 se registraron 22.249 eventos en todo el país. El 95% correspondió a intentos sin resultado mortal y el 5% a intentos con resultado mortal (MSN, 2025).

Pero la cifra de suicidios no alcanza para dimensionar la gravedad de la situación. También están quienes sobreviven a un intento, quienes conviven con ideación suicida y quienes forman parte de las redes afectivas que tienen que sostener situaciones de enorme complejidad.

Las tasas más altas de suicidio se concentraron justamente entre adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años. Entre los 15 y 19 años se registraron 91 intentos cada 100.000 habitantes y entre los 20 y 24 años fueron 85 cada 100.000 (MSN, 2025).

Ideación suicida, una señal que no hay que ignorar

Kyre nos cuenta que “la ideación suicida es aquello que ocurre cuando aparece de manera persistente el deseo de morir o la idea de que la muerte podría terminar con un sufrimiento que parece insoportable”. Ahora bien, hay algo que resulta fundamental entender: la ideación no es una elección y no es una cuestión de echarle ganas o de ponerle pila a tu ánimo. Kyre señala que la ideación puede presentarse con diferentes niveles de riesgo.

“Una persona puede expresar que quiere morir o que no encuentra sentido a su vida. Si además comienza a pensar cómo hacerlo, el riesgo aumenta. Y cuando existe un plan elaborado, la situación requiere una intervención inmediata y acompañamiento permanente.” Por eso, frente a alguien que habla de suicidio, la primera respuesta no debería ser el juicio, el reto o la minimización. Escuchar también es intervenir.

“Lo mejor es acompañar, escuchar qué le genera esa sensación, qué es lo que le está haciendo sufrir así”, indica Kyre. La red afectiva tiene un papel central. Una amistad, un familiar, una pareja o una persona cercana pueden ayudar a que alguien llegue a un espacio profesional de atención. En los casos de mayor riesgo, Kyre remarca que la persona no debería quedar sola y que es necesario recurrir a una guardia de salud mental para que profesionales puedan evaluar la situación.

Los factores de riesgo no aparecen de la nada

El suicidio es un fenómeno multicausal, no existe una única explicación capaz de determinar por qué una persona llega a una situación suicida. El propio Ministerio de Salud reconoce la participación de factores biológicos, psicológicos, sociales, culturales y ambientales. Sin embargo, hay condiciones que pueden aumentar la vulnerabilidad: la soledad, los consumos problemáticos, determinadas situaciones de violencia y el acceso a medios letales pueden incrementar el riesgo.

Del otro lado también existen factores protectores, entre ellos: una red afectiva presente, el acceso a servicios de salud, la posibilidad de estudiar, trabajar, tener vínculos significativos y proyectar un futuro pueden funcionar como elementos de protección.

“La salud pública y la educación pública son factores protectores de la salud mental de la población”, explica Kyre. Y acá la discusión deja de ser solamente individual. Si una persona no puede acceder a una atención psicológica, si tiene que esperar durante meses para conseguir un turno, si abandona sus estudios porque no puede sostenerlos o si vive bajo condiciones permanentes de precariedad, la salud mental también se ve atravesada.

No significa que esas condiciones provoquen automáticamente un suicidio, mas bien significa que forman parte de un contexto social que puede aumentar o reducir las posibilidades de bienestar y de acceso a herramientas de prevención.

El Estado también tiene responsabilidades

La Ley Nacional de Prevención del Suicidio establece obligaciones estatales relacionadas con la prevención, la asistencia y la atención de las personas en riesgo. Además, el Ministerio de Salud reconoce que la prevención debe ser integral y especialmente prioritaria en adolescentes.

Durante 2024, el presupuesto vigente destinado a las partidas identificables de salud mental cayó 34,17% en términos reales respecto del presupuesto ejecutado en 2023. Para 2025, el proyecto presentado por el Poder Ejecutivo contemplaba un aumento nominal del 3,5% respecto del presupuesto vigente de 2024, pero no alcanzaba para recuperar la caída registrada el año anterior (Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia [ACIJ], 2024).

La situación también fue cuestionada por organizaciones especializadas. ACIJ señaló que, para 2024, la inversión en salud mental representaba aproximadamente el 1,82% del presupuesto del Ministerio de Salud y que el proyecto para 2025 la ubicaba en torno al 1,60%, lejos del 10% establecido por la Ley Nacional de Salud Mental (ACIJ, 2024).

La falta de recursos no permite por sí sola afirmar que una determinada muerte ocurrió por una decisión presupuestaria. Pero sí permite discutir la responsabilidad política del Estado para garantizar prevención, atención y seguimiento frente a un problema que afecta especialmente a adolescentes y jóvenes.

El Gobierno, por su parte, sostiene que mantiene políticas de prevención y que durante 2025 impulsó acciones vinculadas con la detección temprana y el abordaje integral del suicidio. De los dichos a los hechos. Con un presupuesto aniquilado las posibilidades de acción son nimias frente al problema sistémico que representa la salud mental.

Al hablar de suicidios importa cuánto se invierte, cómo se distribuyen los recursos y qué tan accesible resulta la atención para quienes necesitan ayuda.

La salud mental también se defiende desde lo colectivo

La salud mental no puede pensarse solamente desde el consultorio. Una persona necesita vínculos, pero también necesita condiciones que permitan construir un proyecto de vida. Necesita acceso a la salud, educación, trabajo, vivienda y espacios de pertenencia. Necesita saber que existe una red a la que puede recurrir cuando el sufrimiento se vuelve demasiado grande. Todos esos son factores protectores, nos explica Kyre.

Por eso, hablar de suicidio juvenil también implica hablar de las condiciones en las que viven quienes tienen entre 15 y 34 años. “La prevención no empieza cuando alguien llega a una guardia. Empieza mucho antes, cuando existen espacios donde hablar de salud mental, cuando una escuela puede detectar una situación de riesgo, cuando una familia sabe cómo acompañar y cuando el sistema sanitario tiene profesionales y recursos suficientes.”

Los datos de 2024 y 2025 muestran una realidad que exige respuestas. Cientos de adolescentes y jóvenes murieron por suicidio y decenas de miles de intentos fueron registrados en el sistema sanitario. El Estado tiene una responsabilidad concreta en esa prevención. Las decisiones presupuestarias, el funcionamiento de los servicios públicos y la continuidad de las políticas de salud mental forman parte de esa responsabilidad.

Pero no toca quedarse de brazos cruzados, como ciudadanes de a pie podemos escuchar, acompañar y tomar en serio el sufrimiento de otra persona. Hablar puede ser el primer paso para que alguien deje de atravesar el dolor en soledad.

Por Inara Ocampo Rodríguez

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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