Colocando una señal que indique la distancia entre las cumbres de los cerros y las Islas Malvinas, la iniciativa Cumbres por Malvinas, de la Columna Juana Azurduy, establece hitos naturales para la reivindicación de la soberanía a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.

El primer ascenso del proyecto Cumbres por Malvinas fue la Cerro La Torta.

Esa noche antes de salir nevó. Hacía mucho que no nevaba en el pueblo. Pero pasa esto, que después de que nieva sale el sol. La travesía empezó igual, el viernes 11 de septiembre hacia el cerro La Torta: el primer ascenso del proyecto Cumbres por Malvinas, organizado por Nahuel Niseggi, concejal del Frente Vecinal de Esquel, y militante de la Columna Juana Azurduy.

El cerro La Torta es un cerro que limita, dentro del cordón Rivadavia, la ciudad de Esquel con el Parque Nacional Los Alerces.  Su cumbre pertenece al ejido municipal de Esquel. Tiene dos refugios, uno de los cuales, el que está del lado del Parque, es utilizado por los montañistas, y otro del lado de Esquel que se encuentra clausurado. Su altura supera los 2000 msnm.

La Asociación de Montañistas de Esquel y Trevelin ha presentado un proyecto para convertir en reserva natural urbana la “zona buffer” entre el parque y la ciudad, para garantizar la protección del ecosistema impidiendo el desarrollo de proyectos inmobiliarios que, al contar con precedentes en la zona, se sabe que pueden ser perjudiciales tanto para el ambiente como para la comunidad local.

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Cumbres por Malvinas no busca “conquistar”, retórica que históricamente ha teñido la relación de nuestra sociedad occidental con las actividades de montaña.

Por la nieve de la noche anterior no había huella, que en gran parte fueron abriendo con esquíes de travesía. Algunos chicos del club de escalada ayudaron a portear herramientas y la placa. Llegaron al refugio alrededor de las 5 de la tarde, donde se dispusieron a buscar leña y preparar todo para pasar la noche. El 12 de septiembre empezó temprano, andando los 8 kilómetros desde el refugio hasta la cumbre, que alcanzaron alrededor de las 12 del mediodía. Con pico y pala, bajo un sol que se reflejaba quemante sobre la nieve, instalaron la primera placa: 2.120 metros sobre el nivel del mar, 1.426 kilómetros hasta Puerto Argentino.

Cumbres por Malvinas no busca “conquistar”, retórica que históricamente ha teñido la relación de nuestra sociedad occidental con las actividades de montaña. Para Sandra Contreras, secretaria general de la seccional Comarca Andina de ATE e integrante de la Columna, se trata de algo muy distinto.

“Cuando me llegó la propuesta no dudé. La experiencia comenzó 12 horas antes viajando desde el Bolsón con José Carriqueo, veterano de Malvinas de Bariloche, escuchando sus vivencias, todo lo que él atravesó, y cómo resignificó ese proceso toda su vida cuando volvió al territorio. A los pies del Cerro Nahuelpan, como mujer mapuche, pedí permiso a la montaña para ingresar, pidiéndole que nos permita cumplir el objetivo y volver. Atravesamos todos los climas que se puedan esperar en la montaña: viento blanco, nevisca, piedra”.

Pensar la soberanía tiene, para quienes participan, sentidos distintos que se reúnen en una misma acción, que en definitiva está pensando en una convivencia que reconozca diversos modos de ver, conocer y habitar el mundo.

Sandra y José participaron del segundo ascenso que se realizó, también en Esquel, en el Cerro Nahuelpan. En esta oportunidad las condiciones climáticas que se impusieron fueron muy diferentes a las del primer ascenso. El frío intenso, el viento y la nieve reducían enormemente la visibilidad y la capacidad de moverse ágilmente. El sendero se encontraba desdibujado, y de a momentos el avance se tornaba peligroso. Aun así, el grupo consiguió alcanzar la cumbre el sábado 3 de octubre, y colocar la segunda placa:  2.153 metros sobre el nivel del mar, a 1.395 kilómetros de Puerto Argentino.

Para José, fue “sumamente increíble. Positivo total. A mí me encanta la montaña. Al margen de eso, es marcar un hito, poner esos mojones que afirman soberanía. Yo desde el primer momento quería estar, aunque no pude ir a la primera porque estaba lesionado. Ojalá se concrete que se pueda hacer en Bariloche.”

En palabras de Sandra, marcar estos hitos es dibujar un puente imaginario entre las cumbres de nuestra patria y nuestras queridas Islas Malvinas. El proyecto elige la distancia hasta las Islas Malvinas como enseña de esta reivindicación, por la relación que guardan los pueblos con la construcción de la causa por la soberanía territorial, política y cultural. Esta forma de pensar la soberanía tiene, para quienes participan, sentidos distintos que se reúnen en una misma acción, que en definitiva está pensando en una convivencia que reconozca diversos modos de ver, conocer y habitar el mundo, así como el rechazo hacia toda dominación.

Como cuenta Sandra “nos unió durante todo el trayecto un espíritu de equipo, de grupo, por lo que toda la acción resultó en una experiencia inolvidable que nos fortalece, fortalece mi espíritu. Me predispone a seguir tomando estas acciones, reivindicando mis orígenes y mis convicciones militantes.”

En palabras de Sandra, marcar estos hitos es dibujar un puente imaginario entre las cumbres de nuestra patria y nuestras queridas Islas Malvinas

Para José esta reivindicación se inscribe en una larga historia de lucha por la soberanía, de la que formó parte primero como soldado en la Guerra de 1982, y que continuó a lo largo de 44 años. Sin embargo, el sentimiento frente al escenario presente que atravesamos es doloroso. Y esto tiene que ver con cómo miramos nosotros, cómo sentimos a la patria.

“Lamentablemente, esta parte es muy triste, pero cuesta asumir el compromiso de quiénes somos, a qué pertenecemos como veteranos de guerra. Duele el cansancio psíquico, ya son 63 años, con todo lo que está pasando en el país. Me da tristeza. No tengo ganas, me cuesta mucho ir a las charlas, participar. Lo hago de compromiso, porque es un derecho, pero hoy tenemos que estar de nuevo luchando, organizando lo de la marcha del 15. En la asamblea estaba toda la gente aportando ideas. Los pobres, los trabajadores, las agrupaciones, los sindicatos, todos, todo el que sufre. A nosotros nos está apoyando toda esta gente. Termina la reunión, vuelvo a casa, y llego hecho mierda por estas cosas.”

En Bariloche los veteranos de Malvinas vienen caminando la causa de la soberanía desde hace muchos años. Pero no es una causa de ellos sino de toda la gente. Siempre estuvo, pero se torna cada vez más evidente: el avance en la extranjerización de tierras, los procesos de desalojo de las comunidades indígenas o la privatización de cabeceras de cuenca hídrica que sustentan nuestros territorios.

“Es muy triste, porque uno lo lleva adentro. Tanto amor a la patria, al pueblo. Uno pensaba que podíamos estar más relajados, tranquilos, y tenemos otra vez la lucha. No termina más. Yo estoy jugado, pero vamos a seguir. Siempre fue Malvinas lo importante. Nosotros reclamamos soberanía. Contamos la guerra pero con un sentimiento de paz.”

Cumbres por Malvinas busca seguir promoviendo esta conciencia y esta causa. En Bariloche, poder conseguirlo a través del vínculo con la montaña se volvería especialmente significativo. Una forma de reconvertir esa impotencia, querer salir de donde estamos con cosas que nos ayudan no sencillamente desde una esperanza que cae en el vacío, sino desde la acción. Seguir caminando.

Por Camila Pareja

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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