Niños apropiados durante la dictadura en San Martin de los Andes recuperan su verdadera identidad.

Tras la fiscalización de los estudios genéticos derivados de la denuncia presentada por Sonia Manzini, se comprobó fehacientemente la realidad. Dos casos de apropiación de identidad que involucran a la jueza de paz Raquel Briceño y otros agentes del estado en el contexto de la dictadura militar. Los estudios también permitieron determinar que la denunciante era hija biológica de sus padres y terminar con la tortura de la duda constante.


E
n febrero de 2015, un conjunto de organizaciones recibimos con estupor la denuncia de Sonia Manzini en las oficinas de la radio comunitaria FM Pocahullo de San Martín de los Andes. Sonia relataba que había sido testigo de la apropiación de dos niños durante los años de la dictadura militar denominada Proceso de Reorganización Nacional por parte de sus padres de crianza, la jueza en actividad Raquel Briceño y el militar retirado Roberto Manzini. Había recordado hechos traumáticos de su propia infancia y no podía seguir viviendo en la mentira. Recordaba con detalle la aparición de su hermano de crianza Julio, de mano del ex juez de paz y Agente del Batallón 601 de Inteligencia Julio Cesar Quiroga, así como la entrada en la familia de su primo de crianza Raúl. También tenía, lógicamente, dudas sobre su propia identidad, aunque ella había nacido en 1966, no había estado allí para presenciar los hechos y obviamente no tenía pruebas directas por lo que siempre manejamos su caso no cómo una certeza sino como sospecha.

Entre todos decidimos presentar la denuncia ante la Unidad Especializada para casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado, que luego recayó en la Justicia Federal de Neuquén. Después de un largo periplo y frente a la falta de avances en la causa, decidimos hacer público el caso en la esperanza de encontrar a los verdaderos padres de las víctimas. Fue un acto de coraje en el que Sonia y Raúl enfrentaron las cámaras para buscar la verdad y romper un pacto de silencio de más de tres décadas. Sufrieron, por ello, difamaciones de parte de las élites locales. Sin embargo, este acto de amor tuvo sus frutos: en pocos días encontramos a dos mujeres humildes, campesinas, que finalmente resultaron las madres biológicas de Julio y Raúl.

En efecto, luego de mucho insistir a la justicia con la realización de los exámenes de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos, se comprobó fehacientemente la apropiación de dos personas: Julio Rafael Manzini y Raul Celso Barizoni. Las investigaciones y los estudios de ADN confirmaron que sus partidas de nacimiento habían sido falseadas y que la madre de Julio Rafael era María Alicia Cifuentes y la de Raúl Celso una mujer oriunda de Aluminé, que pidió preservar su identidad.

Así, gracias a la búsqueda de las organizaciones sociales y el coraje de Sonia, logramos dar con los orígenes biológicos de Julio y Raúl. Logramos que dos madres recuperen a los hijos que les robaron. Logramos que decenas de jóvenes recuperen a los hermanos que les robaron. En este momento, esas dos familias desgarradas están atravesando un proceso de sanación que sólo de ellos, y de la ayuda que puedan procurarle los organismos pertinentes, depende.

Se destapó una olla y se rompió un tabú en la cordillera neuquina, una región signada por la violación de los derechos de los pueblos originarios y la apropiación de los hijos de las personas socialmente vulnerables, una zona donde funcionó un verdadero plan sistemático de apropiación de niños afincado en los juzgados de paz y los registros civiles “móviles”, de Junín de los Andes y San Martín de los Andes, y la estructura de inteligencia operada por Quiroga, crímenes de lesa humanidad que al igual que el caso Ñanco, siguen impunes por el poder que aún detentan quienes actuaron durante la dictadura.

Repudiamos a los que intentan utilizar la comprobación genética de la identidad de Sonia Manzini para desacreditar una investigación que permitió develar la identidad de dos personas apropiadas durante la dictadura.
Reivindicamos el coraje de Sonia que animó a tanta gente a aportar información sobre éstos y otra cantidad de casos y convocamos a toda la sociedad a redoblar esfuerzos en la lucha por Memoria, Verdad y Justicia para que Nunca Más haya niños apropiados.

Equipo de Comunicacion Popular Al Margen

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