Ambos proyectos prevén una intervención de gran escala en el oeste de Bariloche, vinculada a las Reservas Naturales Urbanas Morenito-Ezquerra y Laguna El Trébol. Hay estudios ambientales con 15 años de antigüedad, falta de factibilidad hídrica y una creciente presión sobre un territorio donde conviven lagos, humedales, bosques nativos y biodiversidad.

Vecines del oeste de la ciudad participaron este lunes de la Comisión de Turismo y Medioambiente del Consejo Deliberante.

Vecines del oeste de la ciudad participaron de la Comisión de Turismo y Medioambiente del Consejo Deliberante para proponer el freno de las obras y una investigación de los proyectos hoteleros FAENA -ex OSPLAD- y CAUMA que se encuentran emplazados en una misma zona de alta sensibilidad ambiental, sobre el sistema del Lago Moreno. Se denuncia complicidad del Ejecutivo municipal, irregularidades de organismos de control y atropello de los Planes de Manejo de las reservas en cuestión.

Los dos proyectos, contemplan en conjunto unos 24.000 m² cubiertos, además de infraestructura, accesos y servicios asociados. La escala resulta especialmente significativa si se considera que el hotel Llao Llao tiene aproximadamente 21.000 m² y que, según el Plan de Desarrollo Urbano del Oeste, en la parcela de FAENA podrían construirse 500 m².

El territorio donde se proyectan ambos hoteles reúne condiciones ambientales que no aparecen en cualquier sector de la ciudad: allí se encuentran el Lago Moreno, Lago Morenito, Laguna Ezquerra, humedales, bosques nativos, una zona arqueológica con registro de cazadores-recolectores de hace 10.600 años de antigüedad, y corredores de hábitat. También existen ambientes utilizados por especies de peces nativos para reproducirse y criar.

Los dos emprendimientos están relacionados con las Reservas Naturales Urbanas Laguna El Trébol y Morenito-Ezquerra, creadas en 2005 y 2010 ,respectivamente, para preservar ambientes naturales de valor dentro del ejido municipal.

La intervención tiene una dimensión territorial. Los proyectos comparten un camino de montaña de aproximadamente 2 kilómetros, angosto y peligroso, que atraviesa la Reserva Morenito-Ezquerra y donde ya se produjeron accidentes. La operación de los hoteles sumaría circulación de huéspedes, trabajadores, proveedores y vehículos en un sector cuya infraestructura ya presenta limitaciones.

Un poquito de historicidad

FAENA fue presentado originalmente en 2008 y su estudio de impacto ambiental corresponde a 2011. Pasaron alrededor de 15 años desde ese estudio. En ese período aumentó la presión urbana y turística sobre el oeste de Bariloche, cambiaron las condiciones climáticas e hídricas y se incorporaron nuevas normas e instrumentos para proteger reservas, humedales, bosques y recursos hídricos.

¿Es suficiente hoy un estudio ambiental realizado bajo las condiciones de hace 15 años para autorizar una intervención de esta magnitud?

La cuestión se puede definir en una palabra: agua. Ambos proyectos representan un aumento de la demanda y, de acuerdo con la información disponible, no cuentan con el certificado previo de factibilidad del Departamento Provincial de Aguas (DPA) requerido para emprendimientos de esta escala. Además, está previsto utilizar agua del sistema del Lago Moreno.

El espacio de comunicación y acción de las reservas naturales urbanas laguna El Trébol y Lago Morenito -Ezquerra denunciaron el mega proyecto hotelero, que “quiere aprovechar la desidia, la entrega y avanza sobre el territorio de las reservas naturales”.

La disponibilidad hídrica no puede analizarse únicamente a partir del volumen existente en un momento determinado. Hay que considerar la demanda actual y futura, los períodos de sequía, las variaciones estacionales y los efectos del cambio climático. También debe calcularse cuánto aportarán conjuntamente los dos hoteles al consumo y a la generación de efluentes cloacales, por ejemplo. 

El oeste de Bariloche no tiene igual

Los humedales agregan otro nivel de preocupación. Estos ambientes regulan el agua, almacenan humedad, protegen los suelos y sostienen biodiversidad. La alteración de sus procesos ecosistémicos puede provocar daños difíciles de revertir.

Investigaciones del Centro Regional Universitario Bariloche de la Universidad Nacional del Comahue identificaron la importancia de los cuerpos de agua, las zonas litorales, los humedales, los bosques y los corredores de hábitat de esta zona. También estudiaron la conectividad hidrológica entre los distintos cuerpos de agua y los ambientes utilizados por peces nativos.

Por eso, el impacto no puede calcularse exclusivamente sobre el terreno donde se levantará cada edificio. El movimiento de suelos y la construcción de infraestructura pueden modificar pendientes y escorrentías, provocar sedimentación, afectar la vegetación y fragmentar hábitats. En los humedales y cuerpos de agua, algunas alteraciones pueden ser permanentes. Por no mencionar las perturbaciones acústicas que para la fauna autóctona puede traer consigo tener dos hoteles más grandes que el Llao Llao en dicha zona.

Los antecedentes sobre CAUMA suman un elemento más. La Comisión de Ambiente y Turismo del Concejo Municipal, el Tribunal de Contralor y la Defensoría del Pueblo recomendaron paralizar el proyecto por sus posibles impactos ambientales y por irregularidades administrativas denunciadas. Según el planteo, esas advertencias fueron desoídas por el Ejecutivo municipal.

El punto en amarillo la ubicación del proyecto turístico, en negro el controvertido camino de acceso desde el km 19.5 de Bustillo.

Conocemos los proyectos, sus números y en base a ello podemos estimar sus impactos: CAUMA contempla 32 habitaciones y un restaurante para unos 80 comensales. FAENA prevé 98 habitaciones, todas con jacuzzi, y un salón de eventos. Son 130 habitaciones en total, pero la cantidad de personas que utilizarán diariamente el área será mayor: habrá trabajadores, proveedores, visitantes, comensales y asistentes a eventos. Eso implica mayor consumo de agua, más efluentes y residuos, más tránsito y una demanda adicional sobre los servicios públicos y la infraestructura vial.

No hay que quedarse con una imagen, hay que ver la pelìcula completa: el contexto ambiental obliga además a mirar ambos emprendimientos como parte de un mismo proceso. La autorización de CAUMA se tramitó sin considerar la existencia de FAENA y el avance de FAENA se plantea ahora sin incorporar plenamente el impacto de CAUMA. Analizarlos por separado puede ocultar justamente aquello que preocupa: la suma de las intervenciones sobre un mismo sistema.

El desarrollo turístico de Bariloche depende en buena medida de sus recursos naturales. Pero esa actividad también incrementa la presión sobre ellos. La ciudad enfrenta desde hace años un crecimiento urbano y turístico particularmente intenso en el oeste, mientras las condiciones climáticas e hídricas se vuelven más variables.

¿Puede el sistema hídrico soportar nuevas demandas sin comprometer los ambientes que dependen de él? La normativa ambiental incorpora el principio precautorio para situaciones en las que existe riesgo de daño grave o irreversible. En esos casos, la falta de certeza científica no debería convertirse en una razón para avanzar, sino en un motivo para producir información suficiente antes de tomar una decisión.

Les vecines autoconvocades marcan la cancha

FAENA y CAUMA concentran varios factores de riesgo en un mismo territorio: dos grandes emprendimientos hoteleros, reservas naturales urbanas, humedales, bosques nativos y un sistema hídrico compartido. A eso se agregan un estudio ambiental de FAENA que tiene unos 15 años, la ausencia de factibilidad hídrica previa informada para ambos proyectos y una infraestructura vial limitada.

Antes de definir la continuidad de las obras, resulta necesario actualizar la información ambiental y evaluar los efectos conjuntos sobre el agua, los humedales, la biodiversidad y los servicios de la zona. Por eso les vecines solicitaron y consiguieron la creación de una subcomisión dentro del concejo deliberante para investigar el opaco accionar de los privados.

La escala de las inversiones puede revisarse y los proyectos pueden adecuarse o cancelarse. Las modificaciones ambientales de carácter irreversible, en cambio, pueden no admitir una corrección posterior.

Más información @reservas_trebol_morenito

Por Inara Ocampo Rodríguez

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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