La iniciativa del Foro de Juntas Vecinales por el Ambiente, que reunió a unas cien personas, se realizó para que pudieran ver en la práctica, y poner en contexto la escasa información que tienen en papel.

La quietud del domingo en el Cerro Catedral -día en que los medios de elevación no funcionan- se interrumpió con la presencia de unas 100 personas que acudieron a la convocatoria del Foro de Juntas Vecinales por el Ambiente. La propuesta fue recorrer algunas de las áreas que se pretenden urbanizar -unas 77 hectáreas- con un hotel y barrios de distinta densidad poblacional. El Plan Director de Desarrollo Urbano Ambiental Cerro Catedral es impulsado por Catedral Alta Patagonia SA (CAPSA) y el Ejecutivo municipal.
La idea del Foro fue mostrar in situ a los barilochenses y a los concejales que deberán votar las características que tienen las zonas que se pretenden intervenir, pese a que el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) calificó el lugar como de “alta peligrosidad” y no apto para urbanizar.
Además de vecinos y vecinas, participaron de la caminata informativa los concejales Laura Totonelli (Juntos somos Río Negro), Tomás Hercigonja (PUL) y Leandro Costa Brutten (Incluyendo Bariloche); la legisladora provincial Marcela González Abdala, que acaba de abandonar Juntos Somos Río Negro, y la diputada nacional Adriana Serquis. Además, quisieron sumarse el geólogo Carlos Beros y otros tres empleados de CAPSA. La concesionaria, que inicialmente pretendía que se solicitara autorización para realizar la actividad, siguió de cerca a los vecinos con sus camionetas.
Ver para creer
Para que vecinos y ediles pudieran poner en contexto la propuesta de CAPSA, a lo largo de la caminata se expusieron láminas con los esquemas del hotel en el nivel de 1200 y de los barrios que se pretenden realizar. Con el mismo sentido, hubo explicaciones de integrantes del Foro, de vecinos de Catedral y de profesionales como la geóloga Silvia Uber, el ex guardaparque Alejandro Beletzky y la bióloga Eugenia Bogazzi.

Los miembros del Foro explicaron y resumieron la totalidad del plan director. La geóloga Uber explicó el peligro que representa desestabilizar el suelo desmontando y los fenómenos de remoción en masa que podrían suceder.
El recorrido comenzó en la base del cerro, donde se proyecta una intervención para alojar a 5006 personas, y avanzó hacia el reservorio de agua construido para fabricar nieve. Varios de los asistentes mostraron su asombro al apreciar las pronunciadas pendientes del lugar donde se pretende construir viviendas – en lotes situados alrededor del espejo de agua- para 608 habitantes. Allí, la geóloga Uber explicó el peligro que representa desestabilizar el suelo desmontando y los fenómenos de remoción en masa que podrían suceder.
Además, mostró los mapas de peligros confeccionados por el SEGEMAR. Desde allí se continuó caminando hasta la denominada plataforma 1200, donde pretenden edificar un hotel para 215 personas. Esta idea es la única que estaba prevista en el pliego de licitación original de 1992. Aprovechando la vista panorámica, desde allí los miembros del Foro explicaron y resumieron la totalidad del plan director. Por ejemplo, desde el lugar puede observarse con claridad todo lo que habría que desmontar para construir los barrios alrededor del actual estacionamiento gratuito.
Los vecinos hicieron varias preguntas: en la mayoría de los casos desconocían la magnitud de lo que se pretende hacer. En varias oportunidades, Beros intervino para defender su trabajo -es quien hizo el Informe de Sensibilidad Ambiental- y el accionar de la concesionaria. Después de dicha parada, el camino continuó en descenso.
Además de informarse, la gente pudo disfrutar de una mañana soleada, despejada y templada. El entorno generó conversaciones y mates compartidos. Había desde adultos mayores hasta niños. Y todos pudieron apreciar los bosques y cursos de agua que pueden dañarse irremediablemente si este proyecto se aprueba.

A lo largo de la caminata se expusieron láminas con los esquemas del hotel en el nivel de 1200 y de los barrios que se pretenden realizar. La diputada nacional Adriana Serquis fue una de las presentes en la actividad.
Además, los asistentes intercambiaron información sobre distintos emprendimientos que en sus barrios priorizan la especulación inmobiliaria al uso racional de los recursos naturales. Algunos ejemplos son el proyecto Terrazas del Gutiérrez en Villa Los Coihues y las 50 viviendas de varios pisos que se pretende construir sobre un mallín del barrio 112 Viviendas.
Al llegar a la base, tras casi tres horas de caminata, varios asistentes buscaron un baño, pero no había ninguno habilitado. El personal de CAPSA ofreció utilizar los sanitarios de las oficinas de Recursos Humanos y llevar en sus camionetas a quienes quisieran, pero nadie aceptó el ofrecimiento.
Las últimas paradas fueron en la cantera, donde actualmente CAPSA tiene su chatarra y los explosivos que usa para las detonaciones que previenen avalanchas. Allí, proyectan una urbanización para 860 habitantes en lotes situados alrededor de ese espacio que se convertirá en otro reservorio de agua.
Luego, la caminata se detuvo en el lugar donde durante dos años permaneció un pasivo ambiental -tierra contaminada con gas oil de antigua data que fue extraída de un parador de la montaña- que sólo fue cubierto con una lona asegurada con piedras y que con cada lluvia y nevada escurrió hacia el lago Gutiérrez.

En la última semana se colocaron barreras para empezar a cobrar en lo que hasta ahora era el estacionamiento gratuito. En ese predio se pretende hacer un barrio para 4814 habitantes.
El cierre se hizo en el estacionamiento gratuito -donde en la última semana se colocaron barreras para empezar a cobrar-, que es la urbanización llamada Gutiérrez 1 y 2. Es una de las intervenciones más brutales que se pretenden: en un lugar que era un mallín y que en los últimos años sufrió el desmonte de hectáreas de Ñires sin que el Servicio Forestal andino se inmutara quieren hacer un barrio para 4814 habitantes. Allí, la bióloga Bogazzi explicó la importancia que tienen los humedales que, además, en Bariloche, están protegidos por la Carta Orgánica Municipal. Y bajando la cuesta, que arriba se acabó la fiesta, como dice la canción de Serrat, cada uno volvió a su barrio con más información, pero también con más preguntas que deberían responder los responsables del Ejecutivo municipal.
El desenlace de esta historia está ahora en las manos de los 11 concejales que deberán votar por sí o por no cuando el proyecto llegue al Concejo Municipal.
Por Ximena Linares Calvo
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

