Se registra en encuestas un cambio de humor social, mientras siguen apareciendo, aislados, conflictos que permanecen abiertos en las provincias. Un documental sobre Norma Pla recupera la memoria de los 90 y aporta claves para pensar estos días.   

UNO. Hace unos días, a un dirigente sindical se lo notaba entusiasmado. Contó que mientras cortaba la ruta al aeropuerto de Bariloche junto a sus compañeros, recibieron muchos más bocinazos a favor que puteadas, lo contrario a lo ocurrido en otro corte que hicieron en el mismo lugar dos años atrás. ¿Es solo una foto? En todo caso,son varias las fotos que registran un cambio de “humor social”.

A las encuestas que nos referimos hace quince días en esta columna, ahora se suman otras que indican una baja intención de voto al presidente Milei. Una reciente, de Sentimientos Públicos, preguntó a sus votantes de 2023, si estaban en contra o a favor de esta frase: “Es probable que vote a Javier Milei para un segundo mandato”. El 73,5% dijo que está en desacuerdo. Otra agencia, Zubán Córdoba, estimó en abril que la primera minoría de los argentinos votaría por Axel Kicillof antes que por otro candidato. Y al segmentar la pregunta por espacio político, el porcentaje de votos a favor de Fuerza Patria casi igualó a los indecisos y a la suma de LLA y el PRO.

Al gobierno que en dos años logró domar la inflación, la gente ahora le pide una perspectiva de consumo. Menos ingresos, menos créditos, menos empleo desembocan en deudas que no paran de crecer con Mercado Pago, financieras y tarjetas de crédito. Ya circulan en el Congreso 14 proyectos de ley que proponen aliviar esas deudas con planes de pago en 36 cuotas, quitas de intereses, períodos de gracia.

Al malestar económico habría que sumar el tiro en el pie que se pega el gobierno todos los días sosteniendo a Adorni. A esta altura uno se pregunta: ¿por qué? ¿Por qué el Presidente llegó a decir esta semana “Adorni está limpio”? Quizás, busca diluir el malestar general en el huracán que lo involucra. Para exigir su renuncia, hay tiempo.

El puesto que hoy ocupa Adorni, Jefe de Gabinete, fue incorporado a pedido de Raúl Alfonsín, líder radical que selló la reforma constitucional de 1994 con Menem, líder del PJ. La espiral de inflación que sufrió en 1989, obligó al entonces presidente Alfonsín a anticipar la salida de su gobierno. El trauma lo convenció después de lo adecuado que sería incorporar al andamiaje republicano una figura más propia del parlamentarismo europeo: la del primer ministro, que funciona desacoplada del presidente y sirve como fusible, para descomprimir crisis políticas. Adorni, tal vez, será eyectado del cargo como Marcos Peña tras la devaluación del mercado de 2018 o como Alberto Fernandez en plena crisis con el campo.

DOS. En la Argentina se lucha, se pierde, se gana y así. Hace unas semanas, el gobierno presentó un proyecto de ley que habilita el desalojo de casi un millón trescientos mil hogares de barrios populares. Lo contamos también en este espacio. Las fuertes críticas que recibió la iniciativa alumbraron un rumor: el gobierno daría de baja ese capítulo del proyecto. En los últimos días se sumó otra buena noticia en el terreno de la Justicia, a donde peregrinan los sindicatos, las universidades y los movimientos sociales como una costumbre de época. Se trata de las casi 900.000 personas que reciben 78.000 pesos mensuales de un programa que acompaña los ingresos de cooperativistas y personas con tareas comunitarias en comedores y merenderos de barrios populares. El gobierno quiso poner fin a esa experiencia, pero un juez federal de Campana, Provincia de Buenos Aires, le ordenó que desista, y el gobierno volvió a pagar.

Esta semana los docentes de Unter convocaron a un paro de 48 horas por aumento de salario y protestaron en el puente que une Cipolletti y Neuquén, donde Gendarmería Nacional intervino tirando gas pimienta. El sindicato reclama un salario inicial de 2 millones de pesos y el blanqueo de sumas que se pagan en negro. El gobierno provincial respondió que los salarios docentes crecieron por encima de la inflación durante los dos últimos años, ubicándose entre los mejores cuatro del país. Pero eso no pareciera conformarlos. La secretaria general Laura Ortíz dijo Al Margen que esa respuesta del gobierno “solo habla de lo bajo que están los salarios en toda la Argentina”.

Es así: las provincias tienen sus cuentas ajustadas por el retaceo del gobierno nacional, y la surfean. El gobierno de Weretilneck, por ejemplo, debió recurrir a un adelanto del pago de la coparticipación federal, que deberá devolver a partir de septiembre en tres cuotas con un interés del 15%, un porcentaje que supera la perspectiva inflacionaria que el gobierno previó en el presupuesto para todo el año. O sea, una sábana corta que dejará a Río Negro al descobijo en pocos meses.

El Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) analizó las protestas de los trabajadores del Estado: en el primer trimestre, contabilizó 92 conflictos (el 80% seguía activo a fin de marzo). Lideran el ránking los docentes, policías, hospitalarios, personal de administración pública, judiciales, jubilados.

TRES. En la proyección del documental Norma Pla, presentado por su directora, Natalia Vinelli, el sábado pasado en Casa Macacha, se veía a una mujer determinada a liderar a los jubilados, gente como ella. Lo hacía con creatividad, todos los miércoles en el Congreso, todos los días en un acampe de semanas frente a los Tribunales de Buenos Aires. Luchó hasta un miércoles de enero de 1996, cinco meses antes de morir de cáncer. Lo hizo para alcanzar un ingreso mínimo de 450 pesos, entonces equivalente a 450 dólares, hoy unos 630.000 pesos, un 35% más de lo que percibe un jubilado de la mínima.  

En ese documental, el líder de Quebracho, Fernando Esteche, asimilaba los 90 a este tiempo. Decía que las crisis engendran conflictos aislados que se multiplican, como un espiral. Al hito de protestas de 1993 en Santiago del Estero le siguió el hito de 1996 en Cutral Co y de 1997 en Plaza Huincul y de 2000 en La Matanza. Todos desembocaron encadenados en diciembre de 2001. Y que a esta crisis, con otros protagonistas, de otras características, en otro contexto, también le espera su 2001. 

Por Pablo Bassi

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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