La cadena nacional del presidente Milei sobre la causa Malvinas después de sus históricos elogios a Margaret Thatcher y la política entreguista que lleva adelante el gobierno libertario desde su asunción, abre el análisis en distintas capas de un pueblo que no olvida la historia reciente. ¿Cómo leer los anuncios en este río revuelto?  

Bicentenario primer izamiento en Malvinas (Telam)

Los veteranos me cuentan que cuando miran para el Nawel Wapi desde Bustillo piensan en Puerto Argentino. Sobre todo los días tormentosos. Hay señas en el paisaje cotidiano, líneas de fuga. Pasajes discretos hacia otros escenarios. A veces son imágenes. Otras, quizás, palabras. Alguna frase dicha en un momento, con un tono de voz, que evoca confusamente una tristeza. Puede que lo primero sea eso: una tristeza. Y después la réplica de la tristeza cuando aquella imagen se comparte con otros, la resaca de la imagen triste: enojo, indignación. Como una incredulidad que da paso a complejos análisis de la realidad que atravesamos como país, y en el fondo, persistente, una tristeza. Como mirar hacia el querido Nawel Wapi y transportarse hacia la vista del lejano Puerto Argentino.

Cuando me puse a escuchar la cadena nacional el jueves a la noche, un pensamiento fatalista me atravesó los primeros minutos. “¿Y si declara una guerra?”. ¿Sería realmente sorprendente? 

“Esto significa que hoy nuestra causa nacional enfrenta un peligro claro y urgente y demanda una respuesta proporcional. No lo vamos a permitir. La Argentina no se quedará de brazos cruzados. Como respuesta a esta situación vamos a desplegar todas las herramientas del Estado…”

Era como uno de esos momentos en los que parece que lo que está ocurriendo es mentira.

“…diplomáticas, económicas, judiciales y legales para disuadir a los actores estatales y no estatales que violenten nuestra soberanía.”

Finalmente no declaró la guerra, por supuesto, pero nos quedamos muy preocupadas.

Un análisis que me sirvió mucho para empezar a desglosar lo que dijo el presidente fue el de Juan Rattenbach, apenas unos minutos después. Filtrar, ¿qué de lo que dijo es verdaderamente novedoso? No demasiado, veamos.

En agosto una multitud marchó contra el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, planteada por el gobierno de Milei. Foto: Pablo Candamil.

En primer lugar, presentó una medida que remite a la modificación de 2011 de Ley Nacional de Hidrocarburos, que se dio en el marco de la nacionalización de YPF. En la misma se pautan las condiciones para la exploración y explotación hidrocarburífera en la Plataforma Continental, e impone penas a las empresas que lleven adelante estas actividades sin habilitación. Esto alcanza, por supuesto, la cuenca de las Islas Malvinas e islas del Atlántico Sur, en donde Reino Unido otorga licencias de exploración y explotación que transgreden la legislación argentina. Lo que el presidente anunció fue la firma de un decreto para acelerar los procesos sancionatorios y endurecer las penas.

También habló de la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, que definirá una política de seguridad nacional obligatoria y transversal. Se entiende que este Consejo reemplazaría a aquel que fuera creado en el año 2020 con la Ley 27.558, el “Consejo Nacional De Asuntos Relativos A Las Islas Malvinas, Georgias Del Sur, Sandwich Del Sur Y Los Espacios Marítimos E Insulares Correspondientes”. Dicho Consejo, a partir de diciembre del 2023, quedó prácticamente desactivado.

A su vez, mencionó la construcción de una base naval integrada en Ushuaia. Este proyecto ya había sido impulsado en el año 2022, previendo ser financiado por el Fondo Nacional de la Defensa. El mismo fue congelado en el 2024, en el marco de la suspensión de la ejecución de obras públicas, como política de este gobierno nacional. 

Sacado de su contexto de enunciación, el discurso y sus medidas tienen la virtud de representar una sólida política de gobierno en cuanto a la construcción de soberanía. De parte de la plataforma de La Libertad Avanza, no es consistente con las decisiones que se están tomando en lo que ya son casi 3 años de gobierno. No pasó desapercibido para nadie la convergencia de este re-encuadre discursivo y el auge popular de la malvinización luego del “trapo” malvinero que levantaron hace poco más de un mes los jugadores de la selección nacional. ¿Es esta medida un triunfo de la Causa, o vemos repetirse una historia oscura?

Juan también decía, un par de días después, que abundar en adjetivaciones –refiriéndose a la llana identificación con Galtieri– podía clausurar, hacer que perdamos el foco de la discusión política. Sin embargo, no podía dejar de pensar en el mensaje del Flaco, un compañero de la Columna Juana Azurduy, veterano de guerra, aquel jueves por la noche.

“En el año 1982, los responsables del proceso que asesinó, torturó y desapareció 30.000 personas para imponer un sistema económico que destruyó la producción nacional y nos endeudó desaforadamente, un 2 de abril trocaron la parodia del enemigo interno por un enemigo externo que le diera oxígeno para poder perpetuarse un tiempo más en el poder o facilitar una salida acorde con sus propios planes. De la noche a la mañana convencieron a un pueblo en pañales, que eran los adalides de la defensa de una soberanía y una nación que durante años habían destruido. Cualquier semejanza con la actualidad, no es mera coincidencia!!!!!!”

Las expresiones “manotazo de ahogado” y “seguridad nacional”, que tanto se han repetido por estos días, me parecen sacadas de una cápsula del tiempo. También me parece alarmante la interpretación del presidente:

“Los Estados Unidos evalúan ese cambio de posición porque saben que en la Argentina tiene un socio confiable, alineado con los valores occidentales, en una posición de relevancia estratégica, que puede ser un aliado valioso en las décadas por venir. Sin ello, nada de esto sería posible. Si evaluamos las condiciones estructurales de Reino Unido, en cambio, ellos se enfrentan múltiples crisis de carácter migratorio, demográfico y económico, que difícilmente tengan solución. Es claro que ellos recorren un camino de declive. Sin embargo, el futuro de Argentina es floreciente y va a prevalecer.” 

Somos un territorio disputado que, por propia iniciativa del gobierno, viene siendo aceleradamente rematado a intereses multinacionales, algo que también fue expuesto en las movilizaciones. Foto: Pablo Candamil.

Más allá de las tensiones evidentes entre Estados Unidos y el Reino Unido, y de la inestabilidad interna en este último, pensar que Estados Unidos se pondría de parte de Argentina frente a un conflicto internacional merecería, al menos, pensar dos veces. Los contextos, sin dudas, son diferentes, y se les debe hondos análisis comparativos. Pero también lo dijo el Flaco: la imposición y la profundización de un modelo económico que viene destruyendo las capacidades estatales e industriales hace que, precisamente, no estemos en una posición de poder en la arena geopolítica.

Esta impresión: “la Argentina va camino a convertirse en una potencia exportadora de recursos estratégicos demandados por todo el planeta, metales, alimentos e hidrocarburos. Hoy tenemos todo para ser una Nación determinante en el escenario global: tenemos una ubicación privilegiada, y recursos que pueden colocar a nuestro país en un lugar central en el nuevo orden global. Durante estos tres años hemos entablado lazos estrechos con países afines, con los cuales tenemos una convergencia de intereses”, no decanta en mayor soberanía

Somos un territorio disputado que, por propia iniciativa del gobierno, viene siendo aceleradamente rematado a intereses multinacionales que ven en la apropiación de nuestras tierras el mismo potencial que el presidente señalara en su discurso. No puede enorgullecernos el saqueo y el despojo hacia nuestro pueblo, porque si a los “recursos estratégicos” no los estuvieran entregando descaradamente, vendrían a buscarlos. Y decir que esto nos convierte en una potencia parece una parodia un poco triste.

Nunca fui muy partidaria de las lecturas simplistas acerca de que la historia se repite, pero me produjo cierto resquemor que el presidente dijera: “Les pedimos a quienes son amigos de la Argentina que no miren para otro lado cuando se vulnera nuestra soberanía y se llevan nuestros recursos“.

Haberse acordado antes de los amigos, cuando a todos los países hermanos que defendieron nuestra causa ante el mundo se les dio sistemáticamente la espalda desde diciembre de 2023. Porque a los que este gobierno nombra como amigos, claro está, son quienes nos dominan. Que a fuerza de arrodillarnos frente a sus requerimientos decidan, por ahora, no avasallarnos por la fuerza, vendría siendo muy distinto.

Hace sesenta años -nomás-, 18 militantes de la Juventud Peronista aterrizaban en las Islas Malvinas un avión que habían secuestrado en vuelo, que se dirigía originalmente a Río Gallegos. Los cóndores -como se autodenominaron- hicieron flamear siete banderas argentinas en Malvinas durante 36 horas. Luego fueron detenidos y apresados por la dictadura de Onganía; varios de ellos fueron desaparecidos y asesinados por la dictadura del 76.

El mismo jueves, pero al mediodía, el Concejo Deliberante de Bariloche declaró de interés una conmemoración que se va a hacer en la ciudad nuestra homenajeando a los cóndores. Unas horas después nos tocó escuchar la cadena nacional y, al menos a mí, se me mezcla la tristeza con la indignación que viene después, y otra capa de preocupación, y otra capa de rabia, y así. Pero no sé, digo: qué terrible todo, y a la vez un poco tímidamente se agita un dejo de esperanza por abajo, todavía, de la tristeza. Porque la gente habla de Malvinas, y para hablar de Malvinas, como siempre, hablamos de tantas cosas, y de a poquito nos vamos preguntando cada vez en voz más alta: che, ¿qué es para nosotros la soberanía?

Por Camila Pareja

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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