Los humedales son ecosistemas altamente valorados por sus beneficios para la naturaleza y los seres humanos y en el mundo se promueve su protección pero en Bariloche, contradiciendo la Carta Orgánica, se lo pretende convertir en asfalto.

A contramano de la tendencia mundial de volver a proteger humedales, durante el fin de semana largo, en Bariloche, el municipio comenzó a rellenar un mallín que los vecinos vienen tratando de preservar desde hace tiempo. Se llama El Abrazo -nombre elegido hace un año durante una acción simbólica de defensa organizada por quienes viven en las inmediaciones- y está situado entre los barrios 112 viviendas Ñireco Oeste y 150 viviendas Calfú Ruca a unos dos kilómetros de la desembocadura del arroyo Ñireco. Se trata de barrios construidos por el IPPV hace unas dos décadas.
El predio es privado y está entre las calles Vuelta de Obligado y Los Ñires. Existe un proyecto, que no logró avanzar, que pretende un cambio de uso de suelo -de agrícola a urbano- para edificar 49 viviendas sobre el propio humedal. Algunos habitantes de los barrios cercanos admiten que sus propias casas están en un lugar inadecuado y que por esto tienen problemas de humedad. La zona está caracterizada por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) como de alto riesgo hídrico, de derrumbes y deslaves.
El artículo 185 de la Carta Orgánica establece que la municipalidad “protege y regula el uso racional de los humedales (mallines) dentro del ejido, favoreciendo el mantenimiento de los mismos en su estado natural”. Para reglamentar dicho mandato se sancionó la ordenanza 2894-CM-17, que creó el Sistema de Protección de Humedales.
La municipalidad busca tapar el mallín con una calle
“El fin de semana largo realizaron trabajos con maquinaria pesada atravesando el mallín de extremo a extremo, aproximadamente 220 metros, con una intervención de unos 16 metros de ancho, mediante remoción del suelo y colocación de material grueso, tierra y piedras. No tuve conocimiento de una instancia de consulta pública sobre esto. El viernes, cuando vi desde mi casa las máquinas trabajando, me acerqué al lugar. Estaba el técnico de la Secretaría de Planeamiento Territorial, el señor Emiliano, a quien le pregunté qué estaba sucediendo. Dijo que, por orden del intendente, estaban avanzando porque el sector estaba loteado y empezarían la calle para conectar el puente que se está construyendo sobre el Ñireco con la calle ubicada en la barda, hacia la zona de 9 de julio”, relató a Al Margen Corina Gómez del barrio 112 Viviendas.

La vecina consideró que la intervención se realizó durante un fin de semana porque “resultaba mucho más difícil recurrir a los organismos correspondientes y obtener respuestas inmediatas”. El sábado se reunieron algunos habitantes del lugar en el mallín e intentaron que los trabajadores comunicaran a sus superiores que querían dialogar: “Hubo funcionarios de las delegaciones Sur, Cerro Otto, centro y El Cóndor, personal de Seguridad Ciudadana y un representante del intendente que manifestó que llamáramos a la fiscalía de turno. Se llamó a la comisaria Segunda, del barrio, para que nos facilitaran el teléfono de fiscalía de turno quien no dio a lugar a la denuncia. También la señora Pamela Inostroza me dijo que llamó a la policía para ‘conversar’, policías que cuando vinieron, a diferencia de los oficiales de la Segunda, traían gas pimienta. Les dije que estábamos en forma pacífica y me solicitó el DNI”, detalló Gómez.
Los vecinos que se oponen a la intervención del mallín con la construcción de 49 viviendas de dos pisos llevan más de un año solicitando un estudio de impacto ambiental, de suelo e hidromórfico -o algún informe que permita analizar el posible daño a los habitantes y el humedal- pero no tienen respuestas.

Respecto de la apertura de calles “se propuso, con interés genuino, considerar alternativas para lograr la conexión, pero evitando atravesar el mallín. Hay vecinos que están de acuerdo con la apertura sobre el mallín. Se respeta esa posición. Muchas veces esa decisión puede estar relacionada con la falta de información sobre la función que cumple un mallín y sobre las consecuencias que puede generar la urbanización sobre suelos hidromórficos. Una forma de planificar preocupante, que parece avanzar primero con las obras y analizar después sus consecuencias”, dijo Gómez.
Los cuestionamientos no sólo tienen que ver con el cuidado ambiental sino también con la seguridad de quienes habitan la zona: las construcciones tienen rajaduras, afloramientos de agua que podrían empeorar con la impermeabilización de una calle y varios desmoronamientos.
Si bien desde el Ejecutivo municipal se informó que la apertura de una calle sobre el mallín es producto de un acuerdo entre el intendente y el propietario del predio, hay una violación al mandato de la Carta Orgánica que indica proteger esos ecosistemas.
Acciones ciudadanas para proteger el ecosistema
Ante la desesperación de que se cometieran daños irreparables los vecinos intentaron contactar a la secretaria de Planeamiento, Sofía Maggi, pero no hubo respuestas. Entonces, acudieron al Concejo Municipal y a la Defensoría del Pueblo.
En el organismo deliberativo, e concejal oficialista Gerardo Del Río dijo que “es necesario garantizar la conectividad” y que “no vamos a frenar todo lo que se está haciendo para el beneficio de los vecinos”. Por su parte, Facundo Blanco Villalba consideró necesario obtener los estudios técnicos necesarios para evitar futuros problemas. Y Leandro Costa Brutten decidió presentar un amparo ambiental.

En tanto, la Defensoría del Pueblo recomendó a la Secretaría de Planeamiento Territorial “paralizar los trabajos que se están realizando en el mallín El Abrazo y disponer inspecciones en el lugar, ante la posible afectación de este ambiente protegido”. El organismo consideró necesario “actuar de manera preventiva y resguardar el ambiente mientras se determina el alcance de las intervenciones y su situación administrativa”.
Además de la Carta Orgánica y la ordenanza vigente, la Defensoría tuvo en cuenta para su recomendación “el principio precautorio previsto en la Ley General del Ambiente, que establece la necesidad de adoptar medidas de protección cuando existe riesgo de daño ambiental, aun cuando no haya certeza absoluta sobre sus consecuencias”.
Los mallines de Bariloche
El Departamento Ejecutivo nunca concretó el inventario de mallines que ordena realizar la ordenanza, pero un grupo de profesionales y científicos tomó la responsabilidad de la tarea hace aproximadamente un año, de forma voluntaria, y en los próximos días presentarán el trabajo. Existen aproximadamente 60 humedales en Bariloche.
Eugenia Bogazzi es ecóloga, asesora ambiental en varios ámbitos y coordinadora del Colectivo de Conservación Comuntaria de Mallines y dialogó con Al Margen:
-¿Está bien decir que vamos a contramano de lo que sucede en el mundo con los humedales?
-Diría que sí, dadas las funciones y beneficios que brindan los humedales. Son aliados estratégicos ante el cambio climático. Un asunto clave es cómo las ciudades gestionan el agua y los mallines son cruciales en esto. El urbanismo regenerativo piensa que las ciudades cada vez más deben parecerse o imitar a la naturaleza. Hace relativamente poco surgió el concepto de ciudades esponja, que regulan y almacenan el agua más que dejarla ir y usan humedales naturales o artificiales para esta función.
-¿Humedal y mallín es lo mismo?
-Mallín es un tipo de humedal que se da en estas zonas y que se caracterizan por determinada flora y fauna, por ser depresiones y que generalmente forman lagunas estacionales; es decir, con agua superficial en algún momento del año.
-¿Además de la Carta Orgánica y la ordenanza existe otra normativa que proteja los humedales?
-Hay legislación superior, incluso una ley nacional que adhiere a la Convención de Ramsar, un tratado global que protege los humedales. Se firmó en 1971 en la ciudad de Ramsar, Irán.
-¿Por qué considerás que iniciaron la intervención durante un fin de semana?
-Hay un instrumento de gestión urbana que aún no conocemos cómo se llevó adelante y, por lo que nos dieron a entender en la Secretaría de Planeamiento, el intendente y el dueño de la parcela firmaron un convenio por el cual el titular cedió el dominio privado al público para que el municipio pueda hacer la calle. Asumimos que eso es una estrategia para poder sortear el conflicto y la tensión en el Concejo municipal, porque una vez que destruyen, drenan y tapan el mallín haciendo la calle ya no existiría el problema.
Por Ximena Linares Calvo
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

