La falta de nieve generó incertidumbre en muchas personas que en invierno tienen la posibilidad de conseguir trabajo. Por suerte, llegó y en abundancia. Pero también llegaron los problemas con la concesionaria.

“Cuando vamos a los barrios con el intendente la gente lo que nos pide es trabajo”, dijo el delegado municipal del cerro Catedral, Gastón Muñiz, hace dos meses cuando defendió en audiencia pública el otorgamiento de parámetros urbanísticos para que Catedral Alta Patagonia SA (CAPSA) pueda concretar un desarrollo inmobiliario. Hoy, la temporada está en marcha, con una nieve que se hizo esperar pero que llegó y con buenos niveles de ocupación. Sin embargo, a muchos les está costando caro trabajar en el cerro debido a decisiones que la concesionaria toma y que la Municipalidad mira de brazos cruzados.
La primera mala noticia que tuvieron esta temporada quienes suben al cerro a diario para desempeñar distintas actividades es que el estacionamiento gratuito se redujo a la mitad: si hay suerte, se estaciona gratis; si no, hay que pagar $35.000. En el otro espacio, que está más cerca de los medios de elevación y que en los últimos años también comenzó a ser pago, el costo es el doble: $70.000. Hace muchos años, cuando la mayoría de los servicios de la base estaban a cargo de la Asociación Empresarial Área Catedral, “se limpiaba y mantenía la playa, pero jamás cobramos. El servicio, salvo las cajas y las barreras, era el mismo que ahora”, explicó un ex integrante de la asociación.
Georgina Mateo es fotógrafa y esta es su quinta temporada trabajando en el cerro. Además del estacionamiento, tuvo otra mala noticia. Habitualmente, la concesionaria sacaba a la venta el pase de fotógrafo-esquiador en junio, que se podía adquirir a un precio diferencial. Quienes no podían comprarlo en esa fecha, subían a la montaña a trabajar pagando la mitad que un peatón. “Esta vez, la venta fue en diciembre y sólo de unos pocos pases, a $1.700.000. No pude comprarlo, pero no me preocupé tanto porque pensé: ‘Pago el pase de peatón que está a $35.000. ¿Cuánto lo van a aumentar? $45.000 como mucho supuse. Bueno, no, lo pusieron a $90.000’”, contó Georgina a Al Margen.
La fotógrafa ofrece a los turistas una sesión sin compromiso: “Si compran, al llegar a mi casa edito para que se lleven un lindo recuerdo. Las opciones son digitales en alta calidad -que está a $15.000 cada foto- o impresa -$5000 más-, que la retiran de un laboratorio céntrico. Sin son varias, hay descuento y alguna de regalo también. Ahora, cada vez que subo tengo que pagar $90.000 … Ayer, cubrí el pase y saqué $50.000. Se hace muy difícil”.
Georgina y todos los fotógrafos que trabajan en el cerro deben rendir un examen, pagar la credencial, presentar un libre de deuda, un certificado de antecedentes penales y el título habilitante. Para los fotógrafos que no son residentes, se suma “un pago de $300.000 cada 15 días a la municipalidad. Me parece un montón”, afirma la fotógrafa. Respecto de la obligatoriedad de pagar el pase de peatón de $90.000 para trabajar, dijo: “En CAPSA nos dicen que la carpeta con el tema de nuestros pases se perdió y el Eamcec (Ente Autárquico Municipal Cerro Catedral) no hace nada. Parece que trabajaran juntos. No entiendo por qué hay tanta falta de organización por parte de la concesionaria”.
Otro rubro que debe pagar altos costos para trabajar en Catedral es el de guía de turismo. Andrés Diehl, que preside el Colegio de Profesionales de Turismo de Río Negro, explicó a Al Margen que hace dos años que no hay pases para guías: “Hemos presentado notas de reclamo el año pasado y este, pero no responden nada. Por eso, planteamos la situación en el Concejo Municipal, ya que dos concejales forman parte del Eamcec. Un pase de peatón, que es lo que hay que pagar si queremos acompañar a turistas, supera los honorarios de un guía. Para acompañar a 18 personas al cerro, una excursión de unas cinco horas, de medio día, los honorarios del profesional son de $75.000”.
Diehl relató que “los guías no están haciendo esta salida por el costo del pase. Hay algunas excepciones en las que la agencia de viaje abona el pase del guía y traslada el costo a los clientes. Queda más de un mes de temporada, pero para nosotros la preocupación sigue porque en verano también llevamos turistas a Catedral”.
Varias de las situaciones que están atravesando trabajadores del cerro Catedral se dieron a conocer en el Concejo Municipal, en la comisión de Turismo que preside Facundo Blanco Villalba. El edil propuso dedicar un espacio de la comisión al cerro Catedral y los cuestionamientos a CAPSA y al Eamcec se acumularon semana tras semana en las distintas sesiones.

Es un reclamo lógico, pero “no hay plata”
Uno de los capítulos más llamativo que tuvo esta temporada entre trabajadores y CAPSA fue la situación de quienes patrullan la montaña. “Acá es un trabajo mal pago. Se firma el contrato sin saber cuál será el salario. Cuando advertimos que cobraríamos lo mismo que el año pasado, $1.600.000, en junio, pedimos dialogar con la empresa. Nos recibió Hugo Tossio, uno de los gerentes, y nos dijo que era un reclamo lógico y que en unos días nos daría una respuesta. Esa respuesta fue ‘no hay plata’. Entonces, hicimos una carta a la empresa, el 22 de julio, para que nuestro reclamo quedara por escrito. De los 43 pisteros firmamos 38. Esta vez, la respuesta fue despedir a cuatro de los firmantes y comenzar una serie de aprietes a los demás. Yo renuncié”, contó Federico Pérez a Al Margen.
La situación generó una gran incertidumbre entre los trabajadores que, pese al miedo a perder el trabajo u otro tipo de represalias, redactaron otra carta. Hubo una segunda reunión -a la que se sumó el pedido de reincorporación de los despedidos- y esta vez participaron integrantes del gremio de comercio. Ese día hubo demoras en la apertura de los medios de elevación, porque los patrulleros estaban esperando los resultados del encuentro. Los representantes de la Asociación de Empleados de Comercio (AEC), gremio que fue dirigido por el intendente Walter Cortés durante años, recomendaron a los empleados que no hicieran paro porque podían ser castigados por la nueva legislación. En otras épocas, el gremio no sólo cortaba la ruta al cerro para reclamar, sino que también paralizaba medios de elevación.

“Se que en algún momento un grupo de patrulleros intentó dejar Comercio e irse a algún gremio más afín con las actividades de montaña, pero hubo muchos aprietes”, relató Pérez.
Después del desgaste, el malestar y la tensión, CAPSA comunicó a los trabajadores que daría un 30% de aumento en general y un plus de $200.000 a los patrulleros. “No hubo reincorporaciones y hubo muchas bajas. Hay 35 patrulleros en 5 sectores, pero lo ideal es que haya 10 por cada uno. El otro día tuvimos tres accidentados en el mismo sector y quedamos al límite. A la empresa no le importa, pone más auxiliares y así lo resuelve. Da mucha bronca, hay enojo y angustia. El equipo está roto. CAPSA tiene un manejo impune. Las condiciones de laburo eran un desastre y ahora son mucho mejor gracias a otra gente que reclamó y que también echaron. Esta empresa es así”, contó a Al Margen un trabajador que optó por resguardar su identidad.
Como para que no quedaran dudas sobre el valor de la tarea que desempeñan los patrulleros, el 29 de julio, pasadas las 15, la telesilla Nubes tuvo una falla técnica y quedó paralizada con decenas de turistas arriba. Los trabajadores evacuaron a las personas con cuerdas y arneses, sin que se registraran heridos, hasta casi las 20.
Otra situación que generó preocupación e incertidumbre esta temporada fue la guerra desatada entre CAPSA y los empresarios del complejo Amancay, a quienes se les vence el contrato en octubre próximo pero que la concesionaria intentó desalojar hace algunos meses. Se trata de comercios con varios empleados a los que CAPSA comenzó a exigir el pago del alquiler a la concesionaria cuando estos tienen un contrato vigente con quienes aún disponen del complejo.
Por su parte, la Asociación de Profesionales en Educación Física y Deportes en Entornos Naturales (APEFDEN), que nuclea a los instructores del CRUB, presentó un reclamo formal porque CAPSA sólo vende el pase para instructores -cuyo costo equivale a 10,5 pases de turista- en noviembre y diciembre cuando debería ofrecerlo durante todo el año.
Criticar a la concesionaria para sumar votos
Mientras esto sucede con los trabajadores de CAPSA, el intendente Cortés parece haber caído en la cuenta de que el tema Catedral le puede ayudar a sumar unos votos para las elecciones de convencionales en noviembre próximo e inició una serie de críticas públicas que pocos reciben como genuinas.
Es que una cosa son los dichos sobre CAPSA que expresó en distintos medios -como que no va a permitir que la empresa extorsione al pueblo, que son una desilusión tras otra y que no se hagan los vivos – y otra son los hechos: en enero último, vetó la ordenanza que creaba una comisión investigadora de la concesión del cerro Catedral. Además, desde el Eamcec, cuya misión es controlar dicha concesión y donde el Ejecutivo tiene mayoría, nunca se promueven acciones tendientes a resolver los conflictos generados.
En el Concejo Municipal se presentaron recientemente dos iniciativas que podrían cambiar esta realidad. El proyecto de ordenanza 677-26 de Leandro Costa Brutten (Incluyendo Bariloche) propone revisar la concesión del cerro Catedral para lo que encomienda al Departamento Ejecutivo Municipal promover e impulsar, dentro de los sesenta días corridos desde su promulgación, “todas las acciones judiciales necesarias para obtener un pronunciamiento definitivo sobre la validez jurídica de la readecuación contractual aprobada mediante la ordenanza 2929-CM-18”. Por su parte, Blanco Villalba (Primero Río Negro), propuso reformar y ampliar el directorio del Eamcec para lograr la representación de sectores que hoy no la tienen.
A todas estas situaciones la respuesta de la concesionaria fue el inicio de una campaña publicitaria que incluye slogans como “Catedral es de los barilochenses” y notas pagas en medios locales y provinciales sobre porqué los concejales deberían aprobar el otorgamiento de parámetros urbanísticos.

Al Margen se comunicó con CAPSA para que diera su versión de los hechos mencionados y la respuesta fue: “Hoy estamos enfocados en la operación de la temporada y en seguir trabajando para que la montaña funcione con normalidad. El Servicio de Patrulla se encuentra operativo y trabajando como siempre. Sobre los planteos que consultás, desde Catedral seguimos trabajando institucionalmente y con el foco puesto en la operación y en el desarrollo del cerro”.
Otros trabajadores no dependen de las decisiones de la concesionaria. María es mucama de uno de los hoteles más grandes del cerro desde hace 14 años. Está contenta porque logró efectivizar su puesto: “Por suerte pagan los viáticos, de lo contrario se me iría buena parte en los colectivos que tengo que tomar. Los sueldos son bajos y el aumento que nos dieron este año es de $50.000. Pero tengo trabajo”, contó. Por su parte, Daniel es promotor desde hace cinco temporadas: “Cada vez somos más y eso nos complica un poco. Pero como también aumentan los comercios para los que promocionamos, por ahora hay para todos. Intentamos obtener la mayor cantidad de clientes para cobrar las comisiones. Hay días buenos y otros no tanto”, relató.
Y cuando caen las nevadas aparecen ellos recorriendo las calles con pala en mano y voceando “¿Quiere que le limpie la entrada?”. Javier es de El Frutillar y contó a Al Margen: “También saco nieve en el centro, pero cuando puedo me vengo al cerro porque puedo hacer unos pesos más. El precio se arregla con el propietario y también depende de la cantidad que tenga que sacar. Es una changuita que suma”.
Por Ximena Linares Calvo
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

