El silencio es un espacio posible es la primera obra poética de Violeta Moraga. El libro se presentará el 24 de octubre en la librería La Sede – Valle del Sol (ruta 77 y km 20, Circuito Chico) a las 18 horas.

El silencio es la condición de posibilidad para escuchar eso que sucede, en el instante mismo en que acontece. En un mundo ensordecedor que apaga los primeros balbuceos de las cosas, este libro nos invita a agudizar el oído, a atender a lo que vive suspendido entre las palabras.
Adrienne Rich dice que el silencio puede ser un plan, tiene presencia, historia, una forma, que no hay que confundirlo con otras clases de ausencias. El lector sigue a la poeta por un mapa inestable. Sus pasos se hunden en la nieve como en una superficie lunar, se pierden en una ciudad desierta, resuenan sobre la hojarasca, se deslizan sobre hierba fresca. Solo en un momento se detiene como si quisiera romper la escarcha que aprisiona las flores de su jardín. En ese instante la poeta rompe el silencio: “Resistan”, dice.
En ese peregrinar está atenta, observa lo imperceptible, eso que está a la vista pero pasa inadvertido. Con “la luz primera con la que nacen las cosas” un copo de nieve roza su jardín, los pájaros desatan las hojas de los árboles, aparece el primer brote en el ciruelo. Nadie pide que registre y a la vez nada parece más importante. Escribe como si fuera su razón de existir. Aunque sabe que la naturaleza no necesita razones.
Esos rastros parecen pequeñas señales que marcan el camino hacia la vertiente. Un camino sinuoso que rodea la boca de la montaña. Allí encuentra el agua cálida del centro candente de la memoria. Sumerge sus pies y sueña con las casas de su infancia. Sobre la mesa un vaso de leche con vainilla, una caramelera con un rosario. Todo sucede a la vez: la ciudad, el bosque, los ríos.
Desanda sus pasos, trae consigo un recuerdo que la sostiene en equilibrio sobre las rocas: “Un recuerdo que baste para toda la vida”. Escribe sobre una casa donde anida una madre con rituales simples. La alza y corren contra el viento. Dice: “Mi casa soy yo”.
El lector vaga sobre el verde frondoso que crece sobre las cenizas. No puede dejar de sentir el torrente que corre debajo de sus pies. Ese pulso primitivo que estaba desde antes, que resquebrajó la tierra y que seguirá ardiendo más allá del último verso.
“En El silencio es un espacio posible, si estirás la mano, podés tocar lo que se nombra. Aquí la trama es amniótica. La casa es refugio. Partículas de tiempo también se entremezclan bajo el impacto de esa luz. Lo que vive no pide permiso. Tampoco lo que se va. La belleza es fugaz y se desintegra ante la mirada perpleja de la poeta”, dirá la poeta Eliana Navarro en la contratapa de este libro donde cada palabra es puntada y a la vez luminaria.
¿Alcanza con desear? Pregunta la poeta. ¿Y con esperar? Pareciera que sí, esta poesía es en sí misma un acto de fe. Ya viene. Todo recomienza. Tal la fuerza inexorable de las palabras.
Violeta Moraga es escritora, periodista, docente, editora del medio de comunicación Al Margen. El silencio es un espacio posible fue publicado por Editorial Arenga.
Se presentará el 24 de octubre en la librería La Sede Valle del Sol (ruta 77 y km 20, Circuito Chico) a las 18 horas.
Por Verónica Battaglia
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen


