La devolución de reservas y el cierre de las cuentas del hotel anticipan una posible clausura que deja en vilo a 24 trabajadores. El traspaso de los establecimientos de la ex IOSFA a las Fuerzas Armadas todavía no tiene respuesta sobre la continuidad laboral de más de 550 empleados en todo el país.

Un tiempo de tensiones y ansiedades viven los trabajadores del Hotel Islas Malvinas y cuatro cabañas pertenecientes a la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OFSA) en Bariloche. Hace una semana, la administración vigente hasta fin de mes, devolvió las señas de reservas a partir de octubre y ordenó el cierre de sus cuentas corrientes. 

Ubicado en el kilómetro 0 frente al monolito, el hotel cuenta con 43 habitaciones para cien personas, cuatro cabañas para 16 huéspedes en el kilómetro 15.500 de Bustillo y 24 trabajadores que desconocen cuál será su futuro laboral. Los contratados no saben si renovarán contrato, y los de planta permanente, si pasarán a disponibilidad por un año mientras buscan con salarios recortados organismo que los emplee. Si esa reubicación no se concretara, quedarían sin empleo. La mayoría tiene más de diez años de servicio, algunos hasta 40.

Pero el caso no sólo preocupa a los trabajadores de Bariloche, sino a más de 550 empleados de la OSFA en todo el país. 

La secuencia arranca en febrero, con la publicación del Decreto 88 del Presidente Milei, que disolvió el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) en dos entidades: la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), destinada a personal y militar civil de las Fuerzas Armadas y bajo la órbita del Ministerio de Defensa, y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad, destinada a personal de Gendarmería y Prefectura y bajo la órbita del Ministerio de Seguridad.

Los cambios incluyeron el traspaso de activos y de trabajadores de la IOSFA, que terminó por definirse el 15 de septiembre. Ese día el Ministerio de Defensa publicó la Resolución 636, que asigna los inmuebles al Estado Mayor General del Ejército. Se trata de 13 hoteles, centros recreativos y cabañas distribuidos en CABA, Mar del Plata, Mar del Tuyú, Zárate, Embalse Río Tercero y Bariloche, que en la repartija entre las fuerzas, quedó bajo gestión de la Dirección de Bienestar de la Armada.

Pero la resolución no dice nada sobre el destino de los trabajadores. Ni tampoco sobre las decenas de farmacias distribuidas en el país, un manjar apetente para cadenas privadas al acecho.

Otro cambio que preocupa y tiene impacto directo en los 324.000 afiliados de la OSFA es la concentración de delegaciones, que pasan de 31 a 13 en todo el país. Por ejemplo, AMBA, Zárate y La Plata quedan reducidas a AMBA; Neuquén y Río Negro, a Neuquén. ¿Qué pasará con el personal de las delegaciones que cierran? Nada se sabe.

La reestructuración fue presentada de manera interna el martes 22 de septiembre por el área de Planeamiento del Presidente de la OSFA, coronel mayor (R) Ariel Guzmán. Horas después, Guzmán renunció a pedido del ministro de Defensa, Carlos Presti. Al día siguiente, miércoles 23, el nuevo directorio presidido por el general Pablo Plaza terminó aprobando el ajuste.

La ausencia de respuestas oficiales motivó al sindicato ATE a protestar días atrás en el interior de la sede de OSFA en Buenos Aires, y forzó una reunión con el general de brigada (R) Omar Domínguez, integrante del directorio de la OSFA;  el teniente coronel (R) Ariel Miskow, gerente de Recursos Humanos; Susana Samoriga, subgerente de Recursos Humanos; y las abogadas Susana Bazán y María Emilia Bertana.

En ese encuentro, las autoridades militares se comprometieron a ofrecer una respuesta antes del 30 de septiembre. Y los representantes de ATE anticiparon que todos los trabajadores van a presentarse a sus puestos el 1 de octubre.

Por Pablo Bassi

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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