Este lunes 21 de septiembre, en el marco del Festival Audiovisual Bariloche, la Fundación San José Obrero proyectará su documental “La montaña desde la ventana”. La cita es a las 19.30 en la Biblioteca Sarmiento. La entrada libre y gratuita.

La montaña desde la ventana: una pregunta sobre la ciudad que queremos: ¿Queremos realmente una ciudad en la que las familias de los barrios populares no solamente puedan ver la montaña, sino también sentir que tienen derecho a disfrutarla?
La pregunta puede incomodar. Y quizás justamente por eso vale la pena hacerla. “Porque en Bariloche estamos acostumbrados a hablar de la montaña como si fuera de todos. Está en nuestra identidad, en nuestras postales, en nuestras conversaciones, en la imagen que mostramos de la ciudad al mundo. Decimos que vivimos en un lugar privilegiado por su naturaleza. Pero hay algo que pocas veces discutimos: vivir frente a la montaña no significa necesariamente tener las mismas posibilidades de disfrutarla”, continúa y señala que hay personas que aprendieron desde chicos a caminar sus senderos, dormir en sus refugios, reconocer sus caminos y sentirse parte de esos lugares: hay otras que crecieron mirando exactamente las mismas montañas desde la ventana de su casa y que, sin embargo, durante años nunca imaginaron que podían estar ahí arriba.
“La distancia entre las 2 realidades no siempre se mide económicamente, a veces en conocimiento, o a veces en vínculos y muchas veces se mide en algo mucho más difícil de ver: el sentimiento de pertenencia”.
¿Quién nos enseñó que la montaña también era nuestra? Esa es una de las preguntas que atraviesa La montaña desde la ventana, el documental que realizamos a partir de la experiencia de Vamos a la Montaña , un proyecto de la Fundación San José Obrero que desde los barrios populares busca generar algo que parece sencillo, pero que puede ser profundamente transformador. Quienes históricamente miraron la montaña desde lejos, hoy pueden caminarla, conocerla y sentirse parte de ella.

Con el documental se demuestra que la montaña aunque sea de libre acceso, no significa que todos accedan.
Podemos tener los mismos derechos reconocidos en una norma, pero no necesariamente tenemos las mismas condiciones sociales para ejercerlos. No todos llegamos a un refugio con el mismo capital económico, cultural, social o simbólico, algunos conocen los códigos de ese mundo desde chicos. Otros sienten que están entrando en un lugar que no les pertenece, que están jugando totalmente de visitantes. Porque ampliar el acceso no significa simplemente sumar personas a un paisaje. Significa también reconocer los privilegios que permiten conocer, disfrutar y apropiarse
simbólicamente de determinados lugares. Cuando el conocimiento deja de ser patrimonio de unos pocos, cuando los vínculos se amplían y cuando quienes estaban afuera empiezan a sentirse parte, algo de ese capital simbólico también se redistribuye. No se trata de quitarle la montaña a nadie, se trata de que deje de sentirse ajena para tantos. La montaña también expone sus contradicciones.
“Mientras unos suman vivencias, otros deben asumir que ese territorio es exclusivo de unos pocos. El desafío es que esa exclusividad deje de ser exclusiva y pase a ser compartida. Unos adquieren un capital simbólico antes inaccesible, mientras otros ven interpelado su propio privilegio. Y esa discusión, para quienes vivimos y trabajamos en los barrios populares, es profundamente política. ¿De qué sirve decir que la naturaleza sea considerada para todos si muchas familias sólo tienen la posibilidad de ver la montaña, sin siquiera pensar en la posibilidad de habitarla?”
¿De qué sirve que un espacio sea formalmente público si existen barreras económicas, culturales, territoriales y simbólicas que hacen que algunos sientan que ese lugar no está hecho para ellos? Por eso La montaña desde la ventana no nació solamente como un documental. Nació de una experiencia territorial, desde los barrios populares, de experiencias que relatan tener la montaña enfrente, pero nunca plantearse la posibilidad de apropiarse de la misma.
El próximo 1 de noviembre nuestra ciudad elegirá a los convencionales que participarán de la revisión total de la Carta Orgánica Municipal. Esa instancia abre una discusión sobre cómo queremos organizar nuestra ciudad y qué derechos, principios y herramientas queremos reconocer para las próximas décadas.
Son distintas maneras de preguntarnos qué ciudad queremos construir y quiénes tienen realmente la posibilidad de vivirla. La Carta Orgánica puede hablar de derechos. Pero nuestra responsabilidad como sociedad es preguntarnos si esos derechos pueden ejercerse efectivamente y qué condiciones necesitamos construir para que así sea.
Y ahí la montaña vuelve a aparecer, aparece la pregunta original, la pregunta que da origen a este proyecto, porque quizás el problema no sea que la montaña esté lejos.
Este lunes 21 de septiembre, a las 19:30, vamos a proyectar La montaña desde la ventana en la Biblioteca Sarmiento, en el marco del Festival Audiovisual Bariloche. La entrada es libre y gratuita. La invitación además de ver el documental, es también abrir una conversación.
Una conversación sobre nuestra ciudad. Sobre nuestros barrios. Sobre la montaña. Sobre las barreras que todavía existen y sobre aquellas que quizás ni siquiera vemos.
Por Sebastian O. Fuentes
Fundacion San Jose Obrero

