El placer como medida del consentimiento

En el marco de la campaña “Que la noche sea nuestra” se realizó ayer un encuentro con encargados, empleados y empleadas de locales nocturnos en el que se trabajó una sensibilización sobre situaciones de acoso y violencia de género en el ámbito de la nocturnidad.

Campaña «Que la noche sea nuestra»

Desde hace unos meses se está trabajando la campaña “Que la noche sea nuestra” en Bariloche. La misma incluyó la conformación de una mesa de trabajo, la elaboración de una encuesta en la que se relevaron las diversas situaciones que viven las mujeres y las identidades feminizadas en la noche, un encuentro de capacitaciones con organizaciones sociales  e instituciones involucradas en la temática y por último un encuentro, que se realizó ayer, con empresarios/as y empleados/as de locales nocturnos en donde se sensibilizó sobre las situaciones de acoso y violencia de género que se dan en el ámbito de la nocturnidad con el objetivo de prevenirlos.

Para coordinar el encuentro de sensibilización se arrimó a nuestra localidad, María del Mar Ramón, cofundadora de la Asociación Red de Mujeres. Nos encontramos con ella, y con Marta Pizarro, Promotora Comunitaria en el Centro de Prevención de Adicciones del Municipio, para profundizar sobre el trabajo que están realizando desde la campaña. 

En Bariloche se está trabajando una campaña que se conoce como “Que la noche sea nuestra”. ¿Por qué creen que es necesario que se trabajen campañas sobre la nocturnidad?

María del Mar: Es necesario que empiece a trabajarse la nocturnidad como un derecho de las mujeres, porque también tiene que ser un espacio libre de violencia. Nosotras hemos entendido y nos han enseñado que la nocturnidad es un territorio de terrorización en donde hay una serie de riesgos a los que nos tenemos que atener porque ese es el costo que tenemos para habitar la noche. Y son riesgos que son distintos a los de los varones. Y son riesgos que están perpetuados por los varones. Y esa diferencia de las posibilidades de riesgo entre mujeres y los hombres al momento de habitar el espacio público en la nocturnidad genera una diferencia y una desigualdad que abona un montón a la serie de desigualdades e inequidades que hay entre mujeres y varones. Entonces conquistar la noche, hablar del derecho de las mujeres a disfrutar de la noche, hablar del derecho de las mujeres a consumir en la noche, a bailar en la noche y a vestirse de tal o cual manera, y que eso no sea una condición de posibilidad para las violencias. Esto reduce una brecha muy importante que hay, y sobre la que también tenemos que hablar, que es la brecha del placer. Todo este tiempo nos hemos dedicado a exigir una vida libre de violencias y a que no nos maten, y pudimos profundizar la discusión para que nos paguen lo mismo, y pudimos poner en tensión el trabajo no remunerado y las tareas de cuidado. Y ahora estamos en un momento en el que estamos visibilizando y exigiendo el derecho al placer y a habitar el espacio público a cualquier hora bajo nuestras condiciones y no plegarnos a las reglas que nos puso siempre el patriarcado para habitar esos espacios. Para poder disfrutar de ellos. Por eso es fundamental, más allá del hecho material de que muchas formas de violencia contra las mujeres suceden en la nocturnidad, hablarlo porque siempre se ha visto como un tema más banal y se ha dejado de lado en nuestros discursos y hoy en día se pone en cuestión que no es banal disfrutar y pasarla bien. Si el feminismo entiende el derecho a la buena vida y a la vida digna de las mujeres, implica el disfrute sin riesgos adicionales o riesgos que no sufren los varones.

¿Qué desafíos particulares tiene la campaña en Bariloche?

Marta: Es importante identificar y desnaturalizar que las situaciones de violencia y acoso incluyen violencia física pero también otras formas de violencia. Y esta naturalizado lo que los varones hacen y lo que las mujeres no pueden hacer. Particularmente en relación a las situaciones de consumo, hay una mirada que tiene que ver con el sistema patriarcal, en donde la mujer tiene que asumir ciertos cuidados porque puede correr ciertos riesgos, pero no les hablamos a los varones sobre lo que pueden o no hacer. Es importante que el consumo deje de estar en un lugar en donde hace que determinadas situaciones sucedan. Ese consumo no se tiene que usar para justificar a los varones ni para culpabilizar a las mujeres. Esto de decir que determinadas cosas “te pasaron porque estabas borracha” “estabas inconsciente”. Como si las mujeres provocaran las situaciones y los varones no tuvieran responsabilidad sobre las acciones que cometen. Empezar a romper esa naturalización es un desafío que tiene esta campaña en Bariloche.        

-En el encuentro anterior estuviste conversando sobre el consentimiento explícito y sobre erotizar el consentimiento, ¿nos podrías contar un poquito sobre esta propuesta?

-María del Mar: Es algo que venimos trabajando hace más de un año desde la Red de Mujeres. Lo que nosotras hemos visto y hemos fijado de cómo ha ido cambiando el paradigma sobre el consentimiento es que a la mayoría de nosotras nos socializaron a partir de que la única forma de probar de que no había consentimiento era explícitamente diciendo que no. Y básicamente la justicia tiene el mismo criterio: tiene que haber una mujer que diga que no. Y si se vulnera ese no explícito entonces se considera que no había consentimiento. Y lo que nosotras fuimos viendo y hemos ido trabajando es que las mujeres no siempre podemos decir que no. De hecho, en muchísimas situaciones no estamos habilitadas para decir que no. Porque decir que no también es un privilegio de situación. Para nosotras muchas veces en situaciones sexuales, el no significaba habilitar un riesgo sobre una violencia que podía suceder porque nos negábamos. Entonces nosotras estamos socializadas primero para entender que nuestra voluntad si es distinta a la de los varones puede habilitar formas de violencia, y que además somos sujetas sin deseo que lo que hacemos es gestionar el deseo de los hombres y entonces lo paramos un poco, lo dilatamos. Esa conformación de cómo se consiente y cómo somos sujetas pasivas hace que todo haya recaído sobre nosotras diciendo que sí o que no. Y cuando no podemos decir que no hay ninguna consideración porque nos la buscamos, porque estuvimos ahí, porque no dijimos que no. Y toda la carga recae sobre las mujeres. Como si las relaciones sexuales siempre estuvieran motivadas por hombres y nosotras tuviéramos la potestad abrir o no las piernas. Nosotras lo que tratamos de hacer a partir de esa idea de erotizar el consentimiento es cambiar la lógica de que el consentimiento existe cuando sólo no te dicen que no, y todo lo demás esta consentido. Básicamente porque no es cierto y porque nosotras tenemos que entender que el consentimiento tiene que trascender la barrera y la negativa para convertirse en una lógica en donde la otra persona no sólo no se está negando, sino que quiere que suceda. Que te dice que sí de manera entusiasta. Y eso tiene mucho que ver con el placer y con el disfrute. Nosotras lo trabajamos particularmente para esta campaña con la idea del alcohol y las sustancias. Si alguien no está lo suficientemente sobria para disfrutar de lo que va a suceder no tenés el consentimiento. Y quizás ni siquiera este lo suficientemente consiente para poder decir que no.

– ¿Y cuáles son los mecanismos de cuidado que podemos introducir en esas situaciones?

-María del Mar: Erotizar la pregunta. Es algo que esta super invisibilizado en las relaciones heterosexuales. Está instalada la idea de que vos cuando estas con una persona se tienen que entender en silencio absoluto, y lo erótico pasa por el silencio y la comprensión de los cuerpos que no hablan y que no dialogan. Y se suponen esa comprensión entre dos personas que se acaban de conocer, y que las mujeres llegan a orgasmos en veinticinco segundos. Nada de eso sucede así. Y si nosotras seguimos ponderando, valorando y erotizando el silencio nos vamos a perder un montón de factores que pueden contribuir al consentimiento y facilitar relaciones sexuales más placenteras. El placer, para nosotras, es una medida del consentimiento. Y hay que empezar a verlo desde ese lugar. Hay que construir relaciones en donde sea más parejo el acceso al placer. Y que de esa manera si podemos hablar de la explicitación del consentimiento, volver “hot” la pregunta, que se erotice que te pregunten: te gusta así, no te gusta así, cómo te gusta. Y si podemos empezar a introducir estas prácticas dentro de las relaciones sexuales heterosexuales creo que vamos a reducir una serie enorme de violencias. Hay que pensar en introducir conceptos como la paridad a la intimidad. El deseo surge en la paridad. Si vos sos un hombre e insistís hasta que ganas por cansancio, no es parejo, no surgió en paridad ese deseo de esa relación sexual. Tenemos que pensar el consentimiento ligado al placer. Y eso patea el tablero de juego con el que nos hemos manejado y con el que nos han socializado como heterosexuales.

La Lic. Arantxa Mieville de Bondi Feminsta – Colectivo Al Margen, integrante de la mesa de trabajo, nos comenta que una de las siguientes acciones de la campaña será la elaboración de un cuaderno de buenas prácticas que sea horizontal y usable para varios espacios nocturnos. Se seguirá trabajando para que la noche sea nuestra.

Por Florencia Taylor

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

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