El presidente del organismo se reunió con los sindicatos y anticipó una revisión de ciertos despidos a pedido de un grupo de gerentes. En medio del éxodo de profesionales, que profundiza el abandono de proyectos nucleares estatales, el Gobierno concedió a una compañía de Estados Unidos la construcción de un nuevo reactor.

Cuarenta y ocho horas luego de notificar el despido a 62 empleados de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CoNEA), su presidente, Martín Porro, llegó a la sala de reuniones convenida escoltado por cinco agentes de Gendarmería Nacional. La escena transcurrió este jueves en la sede central del organismo, en el barrio porteño de Núñez. Dentro lo esperaba el gerente Ignacio Bruera, el funcionario de la Jefatura de Gabinete Felipe Randle, integrantes de Recursos Humanos y cuatro dirigentes sindicales de ATE, UPCN, técnicos y profesionales. Porro les pidió que dejen los teléfonos fuera y, al regresar, les dijo que el lunes evaluarán la reincorporación de varios trabajadores, caso por caso, a pedido de algunos gerentes, entre ellos Karina Pierpauli, del Área Investigación, Desarrollo e Innovación, que ya renunció.

Ramiro Sáenz tiene 46 años. Fue despedido del Instituto Balseiro, un centro de investigación que depende de la CoNEA, ubicado en Bariloche, referencia en física, matemática e ingeniería en el mundo. Sáenz estaba a cargo de recibir visitas, mayormente de escuelas argentinas, sobre todo técnicas. Recorría con ellas los 20 mil metros cuadrados donde están el reactor nuclear escuela RA-6, una biblioteca especializada, un laboratorio de física elemental y otro de ingeniería y el centro de medicina nuclear INTECNUS donde se atiende gran parte de la ciudad.
– Tenía la agenda llena hasta diciembre con unas 60 escuelas -dice- Era el único para esa tarea, no tengo quien me reemplace.
Como tantos otros empleados del Estado nacional, se encontraba contratado bajo la modalidad “Plazo Fijo”: un convenio informal, porque Sáenz realizaba tareas de personal de planta permanente, pero con menos derechos laborales que aquellos. A partir de 2025, la renovación anual de ese contrato pasó a ser trimestral. Le prorrogaron el acuerdo en marzo, lo despidieron en junio. Y como a él, despidieron a otros 60 contratados en todo el país, un equivalente al 20% del personal en esas condiciones. En Bariloche quedaron sin trabajo 14 personas, lo que originó una movilización de organizaciones sindicales y políticas el martes, miércoles y jueves.
– No entendemos bien qué criterio usaron para echarnos -dice Sáenz. Incluso despidieron a la persona encargada de los sitios web de la CoNEA y de los institutos dependientes, capacitadora sobre inteligencia artificial.

En X Martín Porro alegó cambios “cuyo objetivo central es el crecimiento y la modernización de una estructura organizativa que necesita mayor dinamismo en todos sus proyectos”. Aclaró que ningún operador licenciado, investigador, ni personal especializado fue desvinculado. Pero quedó expuesto por la respuesta de Paula Alderete: “MARTIN PORRO, YO SOY LA ÚNICA OPERADORA DEL ÚNICO MICROSCOPIO ELECTRÓNICO DE BARRIDO ACREDITADO EN NORMAS ISO 9001 Y 17025 DEL PAÍS, Y AUN ASÍ , DECIDIERON DESVINCULARME. ESTAS MINTIENDO. PERO QUÉ SE PUEDE ESPERAR DE ALGUIEN QUE HUYE COMO LA RATA QUE SOS”, escribió.
Alderete fue luego entrevistada por El Destape. Contó que trabaja en el Centro Atómico Constituyentes de Buenos Aires, que es la única especialista en Argentina de ese único microscopio que permite ver acero, que trabajaba a pedido de otros organismos y empresas privadas automotrices y farmacéuticas, que en junio cobró 683.000 pesos.
El presupuesto de la CoNEA cayó un 32,9% en mayo pasado con respecto a mayo de 2023, reprodujo el Centro de Economía Política Argentina. La inversión en bienes de capital se desplomó un 53,4%, la planta se redujo en un 12,1% -sin contar los últimos despidos- y los salarios, comparados con noviembre de 2023, perdieron su poder adquisitivo en un 32,1% .
-Todos tuvimos que buscar un segundo y un tercer trabajo -dice Sáenz, y explica que otros profesionales renunciaron para ingresar a empresas privadas con salarios hasta seis veces más grandes, por ejemplo, en la estadounidense Meitner Energy.
En medio de la polémica, el ministro Luis Caputo anunció este jueves que Meitner Energy invertirá 1200 millones de dólares en la construcción de un reactor nuclear en el complejo nuclear Atucha, en el partido bonaerense de Zárate. La comunicación oficial explica que se trata de un diseño de ingenieros argentinos y que la operación y mantenimiento de la central estará a cargo de la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina.

“Es el mismo gobierno que desfinancia el proyecto CAREM de la CoNEA, un reactor nuclear modular pequeño, 100% argentino y con un 70% de avance en su construcción, para empezar desde cero uno nuevo que podría tardar muchísimo tiempo en estar listo”, criticó la maniobra en redes sociales Adriana Serquis, ex Presidenta de la CoNEA, hoy diputada nacional. “La entrega es total. Dejan sin trabajo a profesionales formados por el Estado argentino, los echan o los empujan a irse al sector privado (muchos trabajadores del CAREM ya fueron invitados a trabajar en la propia Meitner). Regalan nuestra competitividad y el conocimiento estratégico en el sector nuclear a una empresa extranjera”.
Sáenz apunta que el deterioro de la CoNEA impacta sin duda sobre la identidad barilochense, en la que la investigación científica tiene una historia de más de 75 años a partir del nacimiento del proyecto Huemul en 1948. Por eso rescata la respuesta inmediata de los empleados, que se movilizaron dentro del organismo como hacía tiempo no ocurría por temor a represalias.
Por Pablo Bassi
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

