Seis de cada diez adolescentes están expuestos a las apuestas online en el país. Especialistas locales advierten sobre la naturalización del juego a través del marketing deportivo, abordan el vínculo con las plataformas y las pantallas y analizan el debate por una ley de regulación.

Las pantallas siempre fueron la manera de vincularnos con el mundial. Si no fuera por la TV, no habría, para la mayoría de la población, sensación mundialista. Los goles, los partidos, las publicidades, los shows, Messi, Maradona y todo lo que pasa durante y después de los partidos, lo miramos a través de la televisión. Sin embargo, en los últimos años, una pantalla paralela se instala en manos de adultos y adolescentes, cambiando el foco de lugar: más de un smartphone, mientras la selección llegaba al arco argelino, mostraba el fixture de los próximos partidos, con los cuadros de resultados en blanco. ¿Cuánto para Inglaterra contra Croacia? ¿Y para Uruguay – Cabo Verde?
Según el último informe del Observatorio Humanitario de la Cruz Roja, publicado en diciembre del 2025, sobre apuestas online, 6 de cada 10 adolescentes en Argentina están expuestos al juego online, ya sea por participar de forma directa o por tener vínculos cercanos con quienes apuestan. El mismo estudio, afirma que, en el país, más del 70% de las y los adolescentes estuvo expuesto a publicidad o contenidos de apuestas online, aún sin participar de ellas. En el universo de las personas adultas, los datos también son alarmantes: en 2025, aumentaron en un 27% los llamados a la línea 141 –atención gratuita del Sedronar- con consultas relacionadas al juego compulsivo.
Llega el entretiempo y una imagen conocida inunda el comedor de millones de casas en todo el país: es Diego Maradona. Joven y vestido con la camiseta de la Selección, su imagen se funde a negro para decantar en el logo de una de las compañías legales de apuestas, sponsor oficial del equipo argentino. Son catorce segundos de publicidad, que se repiten en cada partido, intervalo de hidratación, entretiempos, y otras pausas como excusa para un espacio publicitario.
“La publicidad masiva, los anuncios en el medio del partido, los sponsoreos y los jugadores populares promocionando tal o cual página de apuesta genera en la población una naturalización de ésta práctica”, señaló a Al Margen la psicoanalista Guiomar Doti, especialista en ludopatía e integrante del centro de investigación Entrelazar, y enfatizó que “cada vez es más fácil apostar, incluso en tiempo real. Se invisibiliza si alguien está teniendo una práctica compulsiva porque ‘todos lo hacen’. Al final, se está más pendiente del resultado de la apuesta que del resultado del partido”.

En los últimos años, distintas escuelas de la ciudad se han acercado a la institución para abordar la problemática del consumo de pantallas en adolescentes.
En este sentido, Juan Manuel Cristiani, referente del Centro de Prevención de Adicciones de Bariloche, aclaró que “lo problemático no está en lo que estás haciendo, sino en cuánto después eso te imposibilita a hacer otras cosas”, y explicó que “en general la respuesta que surge es la misma que socialmente surge para el consumo de sustancias, que tiene que ver con el paradigma punitivista, de la prohibición. El problema de la mirada punitiva es que no se plantea en términos de cuidados y regulación sino de algo que está mal o es un delito”.
En los últimos años, distintas escuelas de la ciudad se han acercado a la institución para abordar la problemática del consumo de pantallas en adolescentes. Si bien no es lineal la relación entre el uso de plataformas de apuestas y el uso de los teléfonos inteligentes, Cristiani señaló que el foco es el mismo, y tiene que ver con la regulación y el impacto en cada persona. “No tiene que ver con el tiempo en la pantalla sino con qué es lo que sucede ahí adentro. Tenemos que pensar cómo es la vinculación con las plataformas y las pantallas donde pasamos mucho tiempo. Que una persona quede enganchada en una o varias plataformas de apuestas tiene que ver con un montón de cosas, al igual que son diversas las razones que llevan al consumo de sustancias”.
Entre el marketing futbolero y la crisis económica, la idea de apostar muchas veces aparece como un escape lúdico y accesible de la realidad, que puede terminar en deudas impagables y una práctica problemática a futuro.
“El año pasado empezamos a recibir algunas pocas personas, jóvenes, vinculadas al juego online en plataformas legales e ilegales. Hay algo de la adrenalina en jugar, pero también tiene que ver con lo económico, poder tirar un tiempito si te va bien. El límite es el cero dinero en el bolsillo o si ya no te prestan más”, señaló Cristiani y agregó que “es una punta visible de algo que evidentemente está pasando por la facilidad del acceso: en un click podés apostar plata que quizás te presta la misma u otra plataforma, desde el teléfono. No tiene que ver con una decisión individual, por eso creo que individualizar la política siempre es un error. Tenemos que pensar en una regulación en este contexto particular”.
¿Abordaje de la problemática o regulación del mercado?
En mayo de este año, el poder Ejecutivo envió al Senado un proyecto de Ley con el objetivo de erradicar la explotación de juegos de azar en línea no autorizados, además de su promoción y publicidad. También establecer la prevención como política de salud pública y prohibir su uso a menores, objetivos que, entre otros, incluía otro proyecto, presentado en 2024 y con media sanción en Diputados. La diferencia entre uno y otro es clara: mientras que la normativa aprobada por la cámara baja apunta a regular a todos los operadores, prohibiendo publicidad, promoción, bonos de bienvenida, y propone la obligatoriedad de la verificación biométrica así como incluir un registro de autoexclusión, el nuevo proyecto apunta a los sitios ilegales, estableciendo penas para quienes los llevan a cabo y para quienes los promocionan.

Para los espacialistas no alcanza sólo con tomar medidas sobre las casas de juego ilegales, también en las legales debe haber regulación.
En este sentido, la psicoanalista Guiomar Doti afirmó que la regulación que se propone “no está pensada para proteger la salud mental de la población. Desde ya que es necesario una Ley que regule, y por supuesto que en las casas o páginas de apuestas ilegales la desprotección para quien apuesta es mucho mayor, pero no alcanza sólo con tomar medidas sobre las casas de juego ilegales, también en las legales debe haber regulación”. Y agregó: “estamos recibiendo consultas de padres preocupados por sus hijos y hemos observado que cada vez las consultas son por chicos más chicos, de 13 o 14 años, jóvenes que están transitando un momento muy particular en el desarrollo de su subjetividad, como es la adolescencia, los deja mucho más vulnerables”.
Más allá de los carteles, las aclaraciones al final de cada anuncio, y las campañas de concientización que puedan realizar tanto marcas como instituciones, cerca del 60% de los y las adolescentes no logra diferenciar plataformas de apuestas legales e ilegales, según el mismo informe del Observatorio de la Cruz Roja.
En esta línea, Cristiani señaló que el hecho de nombrar que las apuestas están prohibidas en menores de 18 años, no soluciona el problema. “La única limitación que ponen estas empresas en la publicidad es que si sos menor no podes jugar. Eso sólo lleva a hacer más invisible la problemática, porque si no podés entonces estás cometiendo un delito, y lo que provoca es que se silencie esa persona”. Respecto de la normativa vigente, el referente del Centro de Prevención de Adicciones enfatizó en la necesidad de más regulación. “En las publicidades aparecen los héroes vinculados al deporte, es la forma más aspiracional de la publicidad. Cuando se reguló en ese aspecto la industria del tabaco, por ejemplo, la curva de consumo bajó. Me preguntó por qué no utilizar las mismas estrategias”.
A nivel provincial, también hay un proyecto de actualización de la normativa vigente, que se encuentra en debate en la Legislatura de Rio Negro. El texto hace foco en el crecimiento de las apuestas online y del uso de estas plataformas en niños y adolescentes, y apunta a sumar más campañas de concientización e implementar un sistema de prevención y seguimiento de los casos, a cargo de la Agencia de Prevención y Asistencia ante el abuso de Sustancias y Adicciones (APASA).
Por Lorena Bermejo
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

