En breve nos toca votar a los convencionales constituyentes por la reforma de la carta orgánica municipal, pero no es un tema que esté en boca de todos. Sí lo están los miles de problemas que surgen en una ciudad manejada por la preponderancia, el interés inmobiliario y los grandes empresarios turísticos.

Las calles de los barrios intransitables, el agua no llega por las canillas y sobra en las calles, los servicios colapsan, el transporte público caro y escaso, el problema sanitario, social y ambiental del Vertedero, el riesgo de incendio latente en primavera y verano, la imposibilidad de la mayoría de acceder legalmente a un terreno y hacerse un techo donde vivir. Prima solo interés comercial de unos pocos. ¿Cómo entender sino que esa realidad se perpetúe y profundice mientras avanzan grandes proyectos turísticos e inmobiliarios?

¿Cómo entender que en vez de obras de infraestructura y de ingreso a los barrios se desvíen fondos para asfaltar calles que dan conectividad a barrios privados y grandes hoteles?¿Cómo entender que luego del alud en Villa Huinid, florezcan varios emprendimientos en la misma zona de riesgo (https://almargen.org.ar/alud-en-villa-huinid-accidente-natural-o-falla-humana-prevenible-antecedentes-y-fundamentos/)? ¿Alguien pensó que no puede volver a ocurrir? ¿O solo primó el interés inmobiliario, recaudatorio y coimero?

¿Cómo entender que avancen contra la voz de los vecinos, frenos judiciales y ambientales proyectos como Catedral, Cerro Lindo, Cauma, entre otros tantos?  ¿Cómo puede ser que se siga construyendo en altura en el centro de la ciudad en zonas de riesgo geológico a la vez que se tapa cada vez más la vista al paisaje que nos hace privilegiados y centro de atracción turística?

¿Cómo puede ser que no se tenga en cuenta que los eventos de lluvias extremas son cada vez más frecuentes y que la deforestación descontrolada agudiza los problemas? ¿Cómo puede ser que se tolere tapar con cemento los bosques y lagos que son nuestro principal atractivo y riqueza y a la vez nos protegen de inundaciones, aludes y nos dan calidad de vida?

La reforma de la carta orgánica no va a cambiar esa realidad, hay numerosos ejemplos de cómo intendentes y concejales no la tienen en cuenta a la hora de gestionar la ciudad. No hay sanciones efectivas por no cumplir la carta orgánica, las ordenanzas y planes de manejo. Si hasta hay funcionarios que se jactan de haber descubierto recién que existen ordenanzas o planes de manejo que se pensaron para gestionar adecuadamente nuestro entorno natural y citadino. 

¿Cómo entender que avancen contra la voz de los vecinos, frenos judiciales y ambientales proyectos como Catedral, Cerro Lindo, Cauma, entre otros tantos?

No es un atributo partidario, es transversal a todas las gestiones querer inventar la pólvora cuando llegan a la gestión, desconociendo el conocimiento, las fallas y la experiencia acumuladas, tanto en el personal municipal, como en otras instituciones públicas de gestión, investigación y educación.

Algo importante a destacar: estos desmanejos y no planificación de la ciudad ocurre porque existe un statu quo que comparte o tolera lo que pasa, algunos por estar ocupados en ganarse el mango para comer, otros porque tienen interés en sacar alguna tajada de esos negocios, otros por no llegar a magnificar las consecuencias, y muchos porque sienten que no hay manera de cambiar nada.

“Las audiencias públicas deben ser vinculantes, sino son un engaño y desgaste de la participación ciudadana y de las instituciones públicas que pueden aportar”.

Pero ¿qué herramientas sí serían interesantes a cambiar en la actual carta orgánica? Herramientas que darían al menos algunas herramientas a la ciudadanía de control de la gestión de lo público. No es el estatuto de los empleados, tampoco la cantidad de concejales o cómo se designa quién preside tal o cual Delegación municipal o ente autárquico. Son dos elementos de sentido común:

1-Las audiencias públicas deben ser vinculantes, sino son un engaño y desgaste de la participación ciudadana y de las instituciones públicas que pueden aportar.

2- El tribunal de contralor no puede tener mayoría de quien ostenta la Intendencia, una lógica que si se cumple a nivel provincial y nacional es que es rol de la oposición comandar el control de quien ejerce el ejecutivo. Además, deberían existir herramientas ágiles de sanción a los funcionarios que violen abierta y públicamente normativas y ordenanzas. No pienso que estos cambios cambien la película totalmente, pero sí darían algunas herramientas para poder pelear por una realidad distinta.

Algunos leen la próxima elección por la Carta Orgánica como oportunidad para repensar la gestión de la ciudad, otros como comienzo del raid electoral del año que viene, otros tantos muestran desinterés. Yo me conformaría con que se lograra empezar a discutir cómo cuidamos nuestra ciudad en todo sentido. Eso implica cuidar nuestro entorno, nuestro patrimonio cultural, histórico y natural, y nuestra gente.

Por Manuel de Paz

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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