Pese a la inversión de millones de dólares durante décadas y promesas de cierre, el basural a cielo abierto de Bariloche lleva décadas contaminando y afectando a vecinos que manifiestan problemas respiratorios y en la piel, mordeduras de roedores y otras afecciones. El Ejecutivo Municipal propone que funcione durante 10 años más y una cuestionada licitación por más de 40.000 millones de pesos.

El basural lindero a la ruta 40, rodeado por una decena de barrios, es tierra de nadie en todos los sentidos.
La historia del vertedero de Bariloche es un rosario de promesas incumplidas, un compilado de negligencia de sucesivas gestiones y una demostración de ignorancia y cinismo de algunos funcionarios para desactivar una bomba sanitaria y ambiental. Es, también, la evidencia de la falta de planificación que padece la ciudad desde hace décadas. Paradójicamente, millones de dólares se tiraron a la basura porque el problema no se resolvió.
El basural lindero a la ruta 40, rodeado por una decena de barrios, es tierra de nadie en todos los sentidos. Por un lado, por la falta de datos: se sabe que ocupa unas 37 hectáreas, pero se desconoce la cantidad de toneladas de residuos que llegan cada día, porque no hay balanza. La estimación oscila entre las 170 y 200 toneladas diarias. Otro dato que no existe es las toneladas acumuladas; algunos cálculos indican unas 500.000 pero nadie lo sabe con certeza. Tampoco se conoce cómo están afectando los lixiviados que filtran hacia las napas en una zona que es divisoria de aguas -hacia el Ñireco y hacia el lago Gutiérrez- ni los gases -principalmente metano- que liberan los residuos dispuestos a cielo abierto.
Por otro lado, en el predio no hay organización ni control: los residuos llegan en camiones de la municipalidad, y de empresas, y se depositan donde hay lugar. Luego, una máquina de la empresa Rowing, a la que el municipio lleva pagados millones de pesos, empuja todo lo que encuentra a su paso hacia alguna celda.
Los trabajadores de la Asociación de Recicladores Bariloche (ARB) tienen que ir hasta el manto para recuperar material. Con este deficiente sistema de recolección y disposición sólo se logra reciclar aproximadamente un 3% del total de la basura que se genera en Dina Huapi, la ciudad y el aeropuerto. Una gota en el océano.
“Existen tecnologías para que los residuos no lleguen ni de esta forma ni en están cantidades al vertedero”, explica Alejandro Gianella de la Fundación Impacta.

Están quienes intencionalmente, o tratando de obtener un poco de cobre para vender, generan incendios que ponen en peligro a todos.
En el manto de basura confluyen necesidades extremas y carencias de todo tipo: además de los recicladores, que con sus ganchos levantan bolsas para recuperar material, están las personas que permanecen toda la noche a la espera de algún camión en particular -como los de las carnicerías- o se quedan allí para consumir alguna sustancia. Según el relato de testigos, se forman “ranchadas” y muchas veces surgen conflictos que han llegado a dirimirse a los tiros. En ocasiones, se observan niños y niñas de los barrios más cercanos jugando entre los residuos. Y en el medio de todo esto, están quienes intencionalmente, o tratando de obtener un poco de cobre para vender, generan incendios que ponen en peligro a todos.
La ignorancia al poder
Existe una ley provincial, la 5491 (de 2020), que exige la clausura definitiva, el saneamiento y la remediación de todos los basurales a cielo abierto en Río Negro. Además, la ordenanza 3349-CM-22, aprobada por mayoría en el Concejo Deliberante, estableció una fecha límite para el cierre del vertedero que ya fue superada y reiteradamente prorrogada.
Sin embargo, el vertedero, que lleva más de 40 años en la ciudad y que la Asociación Internacional para la Gestión de Residuos (ISWA, según sus siglas en inglés) calificó como uno de los 50 más contaminantes del mundo, sigue funcionando.
Walter Cortés cuando estaba en campaña dijo: “Yo quiero ser Intendente porque quiero resolver la situación de fondo. El tema del vertedero… a mí me dura un día el vertedero, muchachos. ¿Saben por qué? Porque yo voy a ir a buscar el lugar que se necesita para depositar la basura y empiezo a mandar los camiones. Y después que me vengan a hacer juicio”.
Casi tres años después, en marzo último, en la escandalosa y violenta apertura de sesiones ordinarias, donde el chofer del intendente y otros funcionarios agredieron a golpes a dos ciudadanos, Cortés bajó los decibeles y reconoció su ignorancia diciendo que pensaba que la solución era buscar un predio y empezar a tirar basura allí. También aseguró que ya tenía identificados a quienes prendían fuego y que “son empleados municipales”. Sin embargo, se desconocen medidas al respecto. Y agregó: “Cada vez que vienen tiempos electorales a propósito prenden fuego el vertedero”. Y con cierto dramatismo afirmó que lo angustia “cuando preparan el pozo para que vos te caigas”.
Trabajar y vivir de la basura
En el pozo cayeron decenas de barilochenses que en la basura encuentran el pan de cada día. Carolina Álvarez, preside la ARB y en diálogo con Al Margen relató la actualidad de la Asociación: “Somos 70 trabajadores; la mayoría, mujeres. La cinta para separar no funciona y por eso tenemos que ir al manto, donde no llega diferenciado el residuo. La máquina para cortar plásticos tampoco anda. Nos ayuda un tercero. Lo demás, como botellas y cartones, se separa y se compacta para transportar y vender. Tenemos un subsidio mensual de 37 millones de pesos y lo repartimos entre los 70. No alcanza para arreglar las máquinas. Encima tenemos que comprar agua porque desde que funciona la hormigonera no nos llega más agua”.

En la ARB son alrededor de 70 trabajadores, la mayoría mujeres. La cinta para separar no funciona y deben ir al manto, donde no llega diferenciado el residuo. Foto: Pablo Candamil
La mujer aseguró que los empleados municipales que trabajan en el predio reciben bidones de agua. Según el Soyem, en el vertedero hay 27 empleados y “en condiciones infra humanas”. Carolina expresó que el intendente nunca los escuchó: “Recién con todo este lío que se armó nos convocó a una reunión. Cuando me enteré de los millones que le pagan a esta empresa que pone las máquinas no lo podía creer”.
El lío al que se refiere Carolina es que el Ejecutivo municipal quiso aprobar con apuro y sin debate un proyecto que consiste en un pliego licitatorio para contratar la gestión integral y reciclado de los residuos en celdas nuevas, por los próximos 10 años con la opción de renovar otros 5 y por un monto de más de 40.000 millones de pesos. Se intentó en dos sesiones y en una de ellas no faltaron las agresiones a vecinos y a concejales opositores. Pero la presión social fue tal que la iniciativa volvió a comisión y se abrió la participación ciudadana. El oficialista Tomás Hercigonja dijo: “Sabemos que el intendente quiere todo ya, pero hay temas que merecen participación; eso es democracia”.
Es llamativo cómo desde el Ejecutivo se reducen los espacios de participación y se retacea la información. En reiteradas oportunidades Al Margen consultó a Jorge Quilaleo, secretario de Obras y Servicios Públicos -área de la que depende el vertedero-, sobre datos concretos. Dijo que se debía enviar una nota a una dirección, pero cuando se le preguntó a cuál y dirigida a quién nunca más respondió. Cuando este medio concurrió al predio para dialogar con los trabajadores se armó un gran revuelo cuando se intentó registrar imágenes. La trabajadora municipal pidió por favor que no se la comprometiera porque era observada desde las cámaras y podía ser sancionada. Por su parte, el empleado de seguridad privada sólo repetía que estaba prohibido sacar fotos y que “si no hacen caso los voy a llevar detenidos”. ¿Cuál sería el delito y qué es lo que no quieren mostrar?

Los empleados de seguridad privada aseguran que está prohibido sacar fotos: “Si no hacen caso los voy a llevar detenidos”, apuntaron a Al Margen. Y señalaron las cámaras.
Es evidente que quienes sí cometen delitos y hacen daño, como los que prenden fuego y que ya están identificados según el intendente, no son objeto del mismo control y recelo que la prensa. En cuanto a la obtención de datos, tampoco tuvo suerte la Defensoría del Pueblo de Bariloche, que en reiteradas oportunidades solicitó información al Ejecutivo y no recibió respuesta. Entonces, dio participación al Tribunal de Contralor, que tampoco respondió.
Una propuesta ¿transitoria?
Ante la falta de información oficial, Al Margen consultó a Oscar Chan, politólogo que lleva 25 años trabajando en la gestión de residuos en diferentes provincias y que asesoró al gobierno municipal para elaborar el proyecto en debate.
“Tengo un enfoque hiperglobal porque me desempeñé en ámbitos privados y públicos y conozco cómo se manejan. Hay mucha gente bien intencionada que propone tecnologías para resolver esto: muchas veces pueden adquirirse, pero no mantenerse. En un ámbito estatal un proceso de compra simple de un repuesto quizás te lleva 30 días como rápido. Lo que se pretende ahora es ordenar el vertedero, pero no para que quede definitivamente ahí. Hay que parar la pelota y neutralizar lo que está mal hecho: están recibiendo residuos sin una celda adecuada. Hagamos una celda con membrana, captación de lixiviados y venteo de gases mientras nos da tiempo para buscar alguna solución a largo plazo”, explicó Chan.
El profesional confirmó que sobre la cantidad de basura que llega al vertedero de Bariloche sólo se pueden hacer estimaciones: “No hay balanza. Para una política pública se necesitan métricas. Además, esa balanza funcionaría como una caja registradora. Estimo que son entre 170 y 180 toneladas diarias”.
Existe un informe técnico de 2023 sobre alternativas para la disposición final de residuos sólidos urbanos que firma Claudio Romero, entonces Subsecretario de Planeamiento y Sustentabilidad Urbana y actual asesor del bloque oficial PUL. En el trabajo se recomienda “enfáticamente iniciar el proceso de regionalización” pero hasta ahora se ha evitado involucrar a la provincia. La idea del Ejecutivo resulta muy similar a la que se repite a través de los años sin llegar al cierre del vertedero.

A principios de 2000 empezaron a hablar de remediación. En 2008 empezó a aparecer dinero de Nación con este objetivo y también aparecieron consultoras que hacían su negocio y se iban. Mientras tanto también crecían las especulaciones inmobiliarias. Foto: Archivo Barrial.
“Esta zona era el campamento de la empresa de Robles, que estaba haciendo el asfalto de la ruta 40 hacia El Bolsón. Había dos canteras: en una había una planta de asfalto y quedó el hueco. Años después, cuando Robles se fue para trabajar en el cerro Catedral, el municipio empezó a usar ese hueco diciendo que era provisorio. Era la época del gobierno de facto de Osmar Barberis. Serían unas 6 hectáreas. Pero fue creciendo. Pilar I y II surgen de esos campamentos. En toda la zona que rodea al vertedero siempre hubo un pasamanos de tierras, mucha usucapión. El exintendente Alberto Icare fue el primero que dijo que en una semana lo cerraba. Hoy miramos el proyecto que se analiza con desconfianza plena”, relató Daniel Fuentes, vecino del Pilar I e historiador.
Y continuó: “A principios de 2000 empezaron a hablar de remediación. En 2008 empezó a aparecer dinero de Nación con este objetivo y también aparecieron consultoras que hacían su negocio y se iban. Mientras tanto también crecían las especulaciones inmobiliarias en tierras linderas al vertedero. Acá se unían intereses de operadores inmobiliarios con funcionarios… En una época vendían información de las tierras. Es más, circulaba un CD con los datos. Es una historia de fracasos y promesas incumplidas. Muchos problemas de Bariloche no se solucionan porque es conveniente para algunos que así sea”.
Problemas respiratorios, mordeduras de roedores y otras afecciones
Según Chan, el pliego que está en debate exige a la empresa ganadora la confección de un estudio de base que analice el suelo, el aire y el agua. Es que, el estado de situación es totalmente desconocido, aunque existen indicios de lo que provoca el vertedero a quienes allí trabajan o viven cerca.
Los más expuestos son quienes están en el manto, los que trabajan en el predio y los habitantes de los barrios más cercanos -645 Viviendas, 29 de Septiembre, Valle Azul, 2 de Abril, Unión, 34 Hectáreas, Pilar I y II, 29 de septiembre). La mayoría de estas personas están cercanas al foco de contaminación hace más de 10 años.
La doctora Mariela Mirabelli está a cargo del centro de salud del barrio 34 Hectáreas: “Intentamos que la gente que va al manto esté cubierta con vacunas como la antitetánica. Periódicamente vamos, pero no es fácil, obviamente no les gusta ser vistos en ese lugar. Por otro lado, quienes trabajan en el galpón están muchas horas parados con frío y humedad y eso repercute en las articulaciones. De la gente que vive alrededor hemos atendido a personas afectadas por el humo o niños con mordeduras de ratas: cuando hay fuego esos animales van para los barrios”. Además de los roedores, preocupa la convivencia con perros salvajes, aves carroñeras y jabalíes.

Quienes trabajan en el galpón están muchas horas parados con frío y humedad. Eso repercute en las articulaciones. De la gente que vive alrededorse han atendido a personas afectadas por el humo o niños con mordeduras de ratas. Foto: Pablo Candamil.
En 2024, profesionales de la Residencia de Medicina General de Hospital Zonal encuestaron a 159 familias para investigar la percepción de salud de quienes habitan los barrios linderos al vertedero: “El 90% considera que la cercanía del basural puede afectar su salud o la de su familia. Proponen repensar el tratamiento de la basura de manera más sustentable, pensando en quienes viven y trabajan del vertedero. Es muy complejo”, explicó la doctora Trilce Reyes a Al Margen.
En las conclusiones de un informe ambiental presentado por la Defensoría del Pueblo de Bariloche se afirma que “el funcionamiento actual del Vertedero Municipal genera impactos ambientales y sanitarios graves y persistentes, cuyos efectos pueden extenderse durante años incluso luego de un eventual cierre del predio”. Y agrega que la ausencia de información pública y de planificación integral “profundiza los riesgos para la salud de la población y el ambiente”.
Verónica Sierpe es presidenta de la Junta Vecinal del Barrio 2 de Abril y semanas atrás conmovió con la publicación de una carta abierta en la que relata los padecimientos de salud de familiares y conocidos: “Hace 40 años vivo acá. Mi hermana tiene EPOC, varias amigas que trabajan en la ARB tienen cáncer y hay niños que ya nacieron con problemas respiratorios. La gente también tiene problemas en la piel y dolores de cabeza. Un Estado ausente. Siguen vendiendo terrenos al lado del vertedero … hay una mano negra … hay gente a la que no le interesa que se cierre. Con la propuesta nueva, el gobierno local está haciendo trampa”.
La historia repetida de promesas sin cumplir
La solución definitiva para este vertedero que nació como basural a cielo abierto, se mejoró como relleno sanitario y volvió a degradarse, fue prometida por casi todos. En 2011, el entonces intendente Marcelo Cascón anunció que con el financiamiento del BID se trasladaría el basural. Al año siguiente, Omar Goye gestionó la cesión gratuita de las 31 hectáreas del vertedero y consideró que sería la solución para instalar la planta recicladora y de disposición final.
En 2013, la intendenta María Eugenia Martini firmó la escritura e informó que en el predio iba a construirse una planta de separación, compostaje y tratamiento de líquidos lixiviados. Se preveía iniciar el cierre y la remediación. En 2015 se inauguró la planta recicladora en un acto que presenció la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner por medio de una teleconferencia. Al poco tiempo la cinta transportadora se rompió y no hubo arreglo.

La solución definitiva para este vertedero que nació como basural a cielo abierto, se mejoró como relleno sanitario y volvió a degradarse, fue prometida por casi todos
En 2019, durante la campaña electoral, Arabela Carreras y Gustavo Gennuso se comprometieron con resolver la situación. En 2023, Carreras, ya a cargo de la gobernación, presentó lo que consideró una “solución definitiva” para la creación del Vertedero Regional: la instalación en el PITBA de una planta compactadora enfardadora y el transporte de basura procesada a un predio de Pilcaniyeu. En este contexto fue que se analizó la propuesta de iniciativa privada de la empresa Rowing que terminó alquilando máquinas al municipio de Bariloche por miles de dólares hasta la actualidad.
Rowing es otro capítulo del que no abunda la información. Hay resoluciones publicadas como una de 2023 en la que se autoriza la contratación directa “en un canon fijo mensual que incluye equipamiento, personal e insumo hasta 200 horas de trabajo mensual por un importe de dólares noventa y siete mil ciento noventa y dos (USD 97.192) más IVA” y es firmada por Marcela González Abdala -quien se ofreció en el concejo Deliberante a colaborar en la búsqueda de soluciones-, Eduardo Garza, Diego Quintana y Gustavo Gennuso. O la de julio de 2024 que autoriza el pago de “USD 967,520 (Novecientos sesenta y siete mil, con quinientos veinte) dólares americanos” por facturas vencidas y que firman Yanina Sánchez, Carina Ondarcuhu y Walter Cortés.
Por Ximena Linares Calvo
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

