Bajo el pretexto de una “actualización curricular”, los Institutos de Formación Docente enfrentan un escenario de desfinanciamiento, hibridación forzada y una reforma laboral encubierta que pone en jaque la calidad educativa y el tejido social. En diálogo con Al Margen, los docentes Martín Lerner y Astrid Romero, expresan preocupación por cómo esta reforma, iniciada a nivel nacional y adaptada provincialmente, se implementa en un contexto de ajuste y falta de recursos educativos.

Una tensa calma recorre los pasillos del Instituto de Formación Docente (IFDC) de Bariloche. No es para menos: tras 50 años de historia, la institución -y sus pares en toda la provincia de Río Negro- atraviesa uno de los procesos de transformación más inciertos de las últimas décadas que, iniciado en el 2024 bajo el rótulo de “actualización”, esconde una reconfiguración drástica de las condiciones de trabajo y enseñanza. Lo que el Gobierno presenta como una necesaria “reforma curricular” parece ser un engranaje más en una maquinaria de ajuste nacional que busca la eficiencia mercantil por encima del derecho a la educación.
“Desde Nación primero se desmantela el INFOD (Instituto Nacional de Formación Docente). No es que lo cerraron, sino que lo desfinanciaron. Bajo esos principios, la provincia de Río Negro toma los nuevos lineamientos y empieza un proceso de reforma curricular en un contexto de ajuste tremendo”, dice Martín Lerner, profesor en Ciencias Políticas y trabajador del Instituto de Formación Docente hace 6 años.
Asimismo, señala en este contexto que, lo que más alarma al cuerpo docente, no es la necesidad de revisar los contenidos -algo que consideran saludable y previsto por normativa- sino la metodología de implementación. El proceso, que debería ser democrático y participativo, se percibe como una “salida en caliente”.
Astrid Romero, profesora de Lengua y Literatura en la carrera de Primaria con casi una década en la institución, también le pone voz a una incertidumbre colectiva: “La cuestión de la reforma primero baja como resoluciones; nadie sabía demasiado bien de qué se trataba. Como colectivo docente no hay una oposición a que se revisen los diseños, pero esto viene antecedido por un espíritu de recorte presupuestario fuerte e impronta de ‘eficiencia’. Nos dicen que estamos malgastando el dinero y que debemos ser más eficaces, con una mirada muy mercantilista. Y esto está inserto en la cuestión macro que tiene que ver con un ajuste muy grande y la falta de recursos destinados a Educación“, explica.

Uno de los pilares de la nueva propuesta es la hibridación: el paso de materias presenciales a formatos virtuales. Aunque la tecnología parece un avance, en el contexto rionegrino se traduce en precarización.
A diferencia de reformas anteriores, donde el Ministerio contrataba especialistas y abría mesas de diálogo con el gremio y los docentes, esta vez la “participación” se siente como un simulacro.
“No hay una participación real. Es como jugar a que participamos. Nos ponen a trabajar en comisiones de revisión para ayer. Nos llaman a participar de nuestra propia reforma laboral“, señala Astrid. Tampoco, cuentan, se convoca al gremio para hacer una revisión de ese diseño. “Nos ponen a trabajar en una en forma media desmembrada en esas comisiones que están precedidas por la dirección de nivel superior. Vino ya con una bajada bastante clara en cuanto a la carga de horas, a posibilidades de articulación de los espacios. Por ejemplo, lengua tiene en la carrera primaria tres espacios, que ahora la bajada de línea es que sean dos espacios, o sea, unir dos. Y así se achica la carga horaria para llegar después al número”.
“En el paquete este de la reforma, que se inicia desde el Gobierno Nacional, el Consejo Federal de Educación participa donde están los ministros y ministras de las 24 jurisdicciones, avala estos lineamientos, también emite una resolución para que las provincias vayan como encauzando estas reformas y vienen acompañados de otro paquete, de otros paquetes de normativas en donde hay una reforma laboral encubierta”, completa Martín.
Una reforma minada de trampas
Uno de los pilares de la nueva propuesta es la hibridación: el paso de materias presenciales a formatos virtuales. Aunque la tecnología parece un avance, en el contexto rionegrino se traduce en precarización: “Quien da clases en la virtualidad, en lugar de tener una comisión de 30 personas, quizás tiene 60 tranquilamente. Eso quita cargos y precariza la enseñanza“, dice Astrid. Los docentes advierten además que no es una “creencia”, sino una experiencia probada: “La presencialidad es fundamental en este contexto social, con los problemas de conectividad que hay en la mayoría de los lugares de la provincia, empeora la propuesta educativa. Lo tenemos probado también con lo que vimos en la pandemia”.
“Además, la formación docente tiene que ver con la construcción de tejido social que se da en el encuentro entre personas. De hecho, formamos a personas que después van a tener que dar clases en las escuelas. Ya vivimos situaciones de violencia y desintegración social; las instituciones como el IFDC deben apuntar a reconstruir desde ese lugar físico“, agrega Astrid.
Otra problemática que se menciona es el tema de las compatibilidades horarias para tomar cargos. Actualmente, un docente de nivel superior tiene en Bariloche -en otros institutos de la provincia se habilitó designar sin condicionalidad hasta las 45 hs, dando cuenta de la discrecionalidad de la dirección de nivel superior- un tope de 30 horas para trabajar. Lo que hace diez años permitía una vida digna, hoy empuja a los profesionales al pluriempleo o a situaciones de “incompatibilidad” constantes.
“Hoy en día, una dedicación exclusiva en el nivel superior no alcanza. Pero tenemos la imposibilidad de acceder a mayor carga horaria. Se viene planteando la necesidad de revisar esta compatibilidad, pero no hemos logrado nada. Quienes se exceden apenas dos horas de esas 30, entran en una ‘condicionalidad’. Sus cargos caen el último día de noviembre. Se quedan sin trabajo el último día del año, sin cobrar diciembre, enero ni febrero completo. Esto hace que se incremente aún más la precariedad laboral”.

Los entrevistados denuncian que los documentos enviados desde las carteras educativas carecen incluso de marcos teóricos claros o bibliografía de respaldo: “Se nos indica un espacio casi meramente ejecutor de políticas, donde no hay participación nuestra en las discusiones que los construyen“.
Esta precariedad se agrava con resoluciones que los docentes tildan de “trampas”: “Sacan una resolución que indica que, aunque tu cargo se termine en noviembre, tenés la obligación de acompañar en las mesas de exámenes de diciembre. Es trabajo invisible, una trampa que contradice los convenios colectivos”.
De productores a ejecutores
El trasfondo de la reforma parece apuntar a un vaciamiento intelectual del rol docente. Los entrevistados denuncian que los documentos enviados desde las carteras educativas carecen incluso de marcos teóricos claros o bibliografía de respaldo. “Se ve una pérdida de autonomía del colectivo docente. Se nos indica un espacio casi meramente ejecutor de políticas, donde no hay participación nuestra en las discusiones que los construyen. Perdemos nuestro ejercicio profesional de usar el intelecto para elaborar propuestas. Hay una disociación entre el trabajo ejecutivo y el intelectual”, lamenta Martín y lo vincula como parte de un proyecto neoliberal que volvió recargado. “Nuestro trabajo pretende sostener y revalorizar lo intelectual“.
“En los documentos que bajaron tampoco había una adscripción clara sobre cuál era el marco teórico que se estaba bajando, nos bajaron materiales que no tenían ni siquiera bibliografía, era una producción que no se sabía muy bien de dónde salía. Entonces nos corren del lugar de productores para ser meros reproductores de eso que no sabemos. Y hay un modus operandi que es que primero se instala un rumor, y después el rumor se convierte en realidad, pero llega ya consumado el hecho. Entonces no hay tiempo para reaccionar”, señala Astrid.
A esto se suma la amenaza del SIFIECA (Sistema Federal de Información Educativa y Certificación Académica), un sistema evaluador que, según sospechan los docentes, podría ser utilizado para deslegitimar instituciones, acortar carreras o quitar validez nacional a los títulos si no se cumplen con ciertas lógicas de mercado.
A pesar del panorama, la matrícula en el IFDC no ha caído; al contrario, ronda los 2,000 estudiantes en profesorados de Primaria, Inicial, Especial y Filosofía. Sin embargo, la dispersión territorial de Río Negro y el “disciplinamiento por el miedo” dificultan una resistencia organizada. “Estamos a la defensiva. El ‘no tenemos tiempo’ se lleva puesto todo lo otro. Nos descuentan cada vez que hacemos paro, y eso hace que menos gente pueda protestar. Están yendo al hueso de la matriz de resistencia para deslegitimar la lucha y la organización“.

“Desmantelar un sistema que fue garantista de derechos no un ejercicio libre, porque no todos parten desde las mismas posibilidades, justamente lo que están haciendo es cuartar libertades“, dice Astrid.
Los docentes también recuerdan que, incluso el Gobierno nacional ya tiene su proyecto de reforma educativo, que va en línea de su trayecto en las distintas áreas que hacen a la vida social. “Nos ponen en una situación compleja, porque tienen chances de sancionarla y el día de mañana, revertir todo esto que se destruye lleva mucho tiempo: es más fácil destruir que construir”, señala Martin y Astrid destaca también el nivel simbólico: “Lo llaman libertad sin entender que desmantelar un sistema que fue garantista de derechos no un ejercicio libre, porque no todos parten desde las mismas posibilidades, justamente lo que están haciendo es cuartar libertades”.
Así, mientras el gobierno provincial asegura que prontamente los nuevos diseños curriculares estarán en las aulas, los docentes del IFDC Bariloche siguen dando clases entre la incertidumbre y el compromiso, defendiendo un espacio que -más allá de los contenidos- sigue siendo refugio del pensamiento crítico en la formación de quienes mañana estarán frente al aula.
Por Violeta Moraga
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen
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