Un mural para recordar a Ruth

El segundo mural en el marco del proyecto “Nos queremos vivas” recordó a Ruth Sagaut asesinada el 18 de marzo de 2016. El mural fue pintado en el barrio Frutillar. Compartimos la semblanza sobre Ruth.

Jornada de pintada en el barrio de Frutillar.

Ruth tenía 29 años, se había separado, a comienzos de 2015, del padre de sus 4 hijes, Claudio Javier Osman, luego de 8 años de una relación tormentosa, con maltrato, violencia y hasta un intento de homicidio. Esta decisión cambia su vida y consigue además un nuevo trabajo que le provee una independencia económica, lo cual es clave para sostener una separación. Ruth estaba feliz, y lejos de haberla conocido, entendemos el porqué. Salir de un círculo de violencia es un proceso largo y doloroso, se parece un poco al invierno… hace frío y no dan ganas de levantarse, hasta que los días comienzan a cambiar, el sol se queda, cada día un poco más y la vida parece florecer, y poquito a poco sentimos que nos pertenece y nosotras a ella y entonces, podemos elegir como y con quienes vivirla.

“La violencia y la indiferencia no son asimilares. Sin embargo, pueden tener la misma raíz; la reacción frente al deseo de las mujeres. Las mujeres que quieren tener novio o amante o, incluso, chongo casi como un erotismo efímero e intangible, no se deben escribir, pedir, proponerse, hablarse o preguntar. O sea: no deben mostrar deseo. Las mujeres que no quieren tener novio, marido, amante, que no soportan que les griten guarradas o que las apoyen en el tren, que no aguantan seguir casadas o ser fieles o bancarse la mirada del jefe entre las tetas no deben quejarse, denunciar, separarse, irse de la casa, echarlos, renunciar, escracharlos. O sea: no deben mostrar su deseo. Lo que jode es el deseo.” Escribe Luciana Peker.

A comienzos de 2016 Ruth había comenzado una relación amorosa.

“Ella es Ruth Eliana Sagaut, mi hermana, 29 años, madre de 4 hijos (9, 5, 3 y 2), trabajadora como poca gente. Divertida, ingeniosa, dueña de una sonrisa única y una madre ejemplar. El único error en su vida fue enamorarse de una lacra humana” dice el texto que acompaña la imagen de un afiche que el hermano de Ruth hizo con una foto de ella.

El hecho ocurrió el 18 de marzo de 2016, en las primeras horas de la madrugada, en la vivienda que Ruth alquilaba y donde vivía junto a sus cuatro hijes, en el barrio El Frutillar. Tras una serie de discusiones que se produjeron durante la tarde y noche, con su ex marido, Ruth llama a su novio, quien se hace presente en la casa y atrás de él, llegó Osman, enojado, amenazando e insultando a Ruth. Tras idas y vueltas, discusiones y entendimientos, ambos se retiran.

Para los jueces, se probó que Osman la mato, en la madrugada del 18 de marzo de 2016, tras ahorcarla con una soga, las pruebas evidencian que luego de las discusiones y de la retirada de la casa, él volvió minutos más tarde, actuó e intentó simular el suicidio de Ruth, plantando una escena y golpeando la ventana de la casa desde afuera, despertando así a su hija, quien le abre la puerta sin comprender que sucede.

Ana María Fernández explica en: “Femicidios. La ferocidad del patriarcado”, el término “Femicidios íntimos” y los resultados de una investigación por la cual, en la Argentina, muchas muertes de mujeres registradas como “suicidio” podrían ser femicidios encubiertos, en el marco de “una forma de terror que funciona para mantener el poder del orden patriarcal

Uno de los hallazgos más fuertes de la investigación “Análisis de la mortalidad por causas externas y su relación con la violencia contra las mujeres” fue la tensión entre suicidios y homicidios. Esto, sumado a los métodos utilizados en esos supuestos suicidios, genera una fuerte sospecha.

El recuerdo de Ruth en el barrio Frutillar.

«…Los varones utilizan para suicidarse, en primer lugar armas de fuego y en segundo lugar el ahorcamiento. Las mujeres recurren con mayor frecuencia al envenenamiento con plaguicidas, las sobredosis de psicofármacos, arrojarse al vacío, tirarse al paso del tren. Es muy raro que recurran al ahorcamiento, arma de fuego o arma blanca. Sin embargo, precisamente en las provincias que superan ampliamente la relación estadística suicidios-homicidios, los suicidios por ahorcamiento, estrangulamiento, sofocación en vivienda y por disparo de arma de fuego dan los porcentajes más altos. Al mismo tiempo, en esas provincias son casi inexistentes los homicidios a mujeres por ahorcamiento, sofocación o estrangulamiento y por armas de fuego. Casi en todas las provincias se reitera el hecho de que la mayoría de las mujeres se suicidan por “lesión autoinfligida intencionalmente por ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación en vivienda” y en segundo lugar por disparo de arma de fuego. ¿Cómo puede ser que las dos modalidades más comunes de suicidios de mujeres en la Argentina no responden a los patrones internacionales? ¿Es que hay una modalidad específica de suicidios de mujeres en la Argentina? (…) En términos forenses, la sospecha de que la muerte violenta de una mujer sea producto de violencia de género se instala ante las siguientes circunstancias: si el método elegido para “suicidarse” no es típico de mujeres; si la muerte no está antecedida por previos intentos de suicidio; si la mujer estuvo embarazada en el último año. La referencia al embarazo responde a que muchos golpeadores incrementan la violencia con el estado de embarazo. Frecuentemente, en los relatos de mujeres golpeadas, se expresa que los primeros golpes o palizas se produjeron en el primer embarazo; muchas veces se trata de golpes en la panza.

Con respecto al último punto, los forenses advierten que generalmente un suicidio de mujer está antecedido de “ensayos” previos. Estos ensayos no son meras manifestaciones histéricas “para llamar la atención”, y pueden servir como importante elemento de diferenciación entre homicidio y suicidio. Entonces, si esa mujer se mató en el primer intento, con una metodología no habitual en mujeres y estuvo embarazada en el último año, es altamente probable que estemos frente a un femicidio

Ruth fue traslada al hospital zonal Ramón Carrillo por su femicida, ese viernes pasadas la 01:30hs. con fuertes golpes en el rostro.

Osman, fue detenido esa misma madrugada y se encuentra imputado por delito de femicidio.

Si bien la defensa había insistido en la teoría del suicidio y pidió por la absolución, el 2/01/2017 al mediodía la Cámara Segunda del Crimen resolvió dictar la prisión perpetua para Claudio Javier Osman. La sala estaba colmada de gente.

Su cadena perpetua Se trato del primer antecedente de una sentencia de prisión perpetua como prevé el Código Penal para un homicidio agravado por el vínculo y agravado además porque se cometió en un contexto de violencia de género, según estableció el tribunal.

El caso de Ruth Sagaut fue el primero de los tres crímenes de mujeres que marcaron a Bariloche en el 2016, que llegó a juicio y con una pena máxima para el imputado.

“Esta miseria se llama Claudio Javier Osman, 30 años cumplidos el 24 de febrero. Golpeador, denunciado en varias oportunidades. Estaban separados hace tiempo pero no soportó que Ruty fuera feliz, que tuviera un trabajo y se estuviera superando”. Escribe el hermano de Ruth en un afiche con la foto del femicida.

“El deseo es el núcleo de la autonomía femenina. El deseo de no aguantar la violencia que no solo no cesa, sino que toma revancha hacia el “NO” de las mujeres o hacia sus decisiones: irse con alguien, no irse, empezar a trabajar, salir a bailar, vestirse, desvestirse, ser madres o no serlo(…)» Luciana Peker.

Celebramos la cadena perpetua al femicida, pero no hay condena que nos devuelva las vidas. Y en este sentido hacemos un llamado de atención a que se atiendan como corresponde las denuncias por violencia que son un sacrificio por alertar a tiempo, lo que se viene si no se actúa como es debido.

Hoy traemos la sonrisa de Ruth, brillante y contagiosa, deseamos que abrace a toda su familia, y sume la fuerza que necesitamos para construir el Nunca Mas, en nuestra lucha por Ni Una Menos.

Con furia y amor y con flores porque así debiera estar hoy Ruth, disfrutando la primavera que ya se siente.

Por ella, nuestra vida de lucha.

Por sus hijes, revolución feminista.

Por Cecilia Andrade (Ni una Menos Bariloche)

Redacción

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen