Vicentin, un paso hacia la soberanía alimentaria

El proyecto de expropiación de Vicentin entró en camino sinuoso a partir del fallo del Juez de Reconquista, Santa Fe. Desde el campo nacional y popular se siguen sumando apoyos al proyecto intervencionista. El Frente Federal Ciencia y Universidad realizó un documento explicando la vitalidad de la expropiación. Lo compartimos en Al Margen.

Intelectuales y movimientos sociales entramados por la soberanía alimentaria. Foto: MTE Rural.

El rescate del gigante grupo económico agropecuario por parte del Gobierno no surge de una ambición estatista. El grupo Vicentin se encuentra en concurso de acreedores por una deuda inmensa impaga con el Estado, principalmente, y también con miles de pequeños y medianos productores agrícolas y proveedores. Por lo tanto, esta medida además de salvar miles de puestos de trabajo directos e indirectos, y garantizar que el estado y los acreedores (incluidos proveedores y productores) cobren los pagos adeudados, también evita que la empresa sea adquirida a precio de saldo por grandes trasnacionales del agronegocio. En perspectiva, esta medida implica que el Estado empiece asumir un rol protagónico y estratégico en el sector agropecuario exportador, alimenticio, bioenergético y financiero, bases de un proyecto de desarrollo con inclusión. En definitiva, pone al campo y la producción agrícola al servicio de un proyecto de desarrollo nacional, y no al servicio de la fuga de divisas, la evasión impositiva, los negociados a costa del Estado, la explotación laboral y la concentración económica.

Esta decisión estratégica transforma un desfalco planificado al Estado y a miles de productores en un paso importantísimo y necesario, pero por si solo insuficiente, hacia la seguridad y soberanía alimentaria. En esto coincidimos con referentes ineludibles de las luchas en pos de un modelo agrario con soberanía alimentaria, inclusivo y sostenible, como la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), el Movimiento Nacional Campesina Indígena CLOC Vía Campesina y el Movimiento de Trabajadores Excluidos Rural -MTE rural (1, 2 y 3). El grupo Vicentin recibió miles de millones en créditos del Banco Nación y otros bancos estatales de forma irregular durante la gestión macrista (del cual fue su mayor aportante en la reelección fallida), cuestión que ya se encuentra en la justicia. Recibió la cosecha a miles de productores sabiendo que no les iba a pagar. Desde diciembre se encuentra en concurso de acreedores a punto de quebrar o ser comprada por una empresa trasnacional. Todo ello, sumado a que la modalidad elegida haya sido YPF agro, empresa mixta que cotiza en Wall Street, y a que el interventor elegido tiene buena relación con todos los actores del ámbito, ha generado una buena recepción por parte de diversas organizaciones empresarias y de productores.

Asimismo, va tomando forma la idea de que tanto productores acreedores de Vicentin, como otros productores se sumen como accionistas a la empresa rescatada. Eso no solo resolvería las deudas de la empresa, sin erogaciones adicionales de Estado, sino que, al incluirlos, los haría responsables de la defensa de esa empresa nacional mixta, la cual funcionaría como testigo del funcionamiento del mercado agroexportador y alimentario. Hay que destacar que muchos de esos productores son refractarios históricamente a los gobiernos nacionales y populares, pero esta vez en vez de enfrentarse, se los incorporaría como socios de un proyecto nacional (4).

Vicentin se ubica entre las seis cerealeras que más exporta y una de las cinco principales empresas procesadoras de granos, por lo tanto, una pieza vital para el abastecimiento de alimentos y para la generación de divisas y acumulación de reservas internacionales que el Ejecutivo precisa en el plan de sustentabilidad de la deuda externa. La principal fuente de ingresos del país proviene de la exportación de productos agropecuarios, hasta hoy totalmente privatizada, sin control estatal y en su mayoría en manos extranjeras. Es evidente entonces que es estratégico que el Estado recupere un rol preponderante en este ámbito (5 y 6). De esta forma, puede fomentarse a los pequeños productores, las buenas prácticas agrícolas agroecológicas con cuidado del ambiente y una buena provisión de divisas para el país. Asimismo, jugando con las mismas reglas del mercado, puede “obligar” a la competencia a tener que pagar mejores precios a los productores (7).

La expropiación de Vicentin es una condición necesaria, aunque no suficiente, para comenzar a recorrer una transición hacia otro modelo productivo de soberanía alimentaria e inclusión, a sabiendas que es un camino no exento de disputas y contradicciones y sobre todo, de presiones por parte del establishment económico. En este sentido, sostenemos que vamos a poder empezar a discutir otro modelo de agricultura cuando más protagonistas estén sentados a la mesa de toma de decisiones, y estaremos más cerca de ese escenario con un Vicentin estatal o mixto que con un Vicentin en manos de las corporaciones del agronegocio.

En las conclusiones de nuestro Encuentro Nacional de Ciencia y Universidad de La Plata (8) y del Foro Agrario del año pasado (9) se resumía muy bien el nuevo paradigma de desarrollo el cual creemos se debe apuntar: (…) Se propuso construir la idea de lo agrario más allá de lo productivo, es decir, que incorpore su valor para la restauración de ambientes, la función alimentaria, su influencia en el desarrollo industrial, su potencia para sostener o recuperar el arraigo y el desarrollo en los territorios. Además, será protagonista la agricultura familiar campesina e indígena y se priorizará la agroecología, la democratización de la tierra y de la comercialización. Con esto queda claro que hay que dejar de repetir la mentira de la producción de alimentos para 400 millones de personas. Solo de granos no se alimenta la población, hay que iniciar la transición ecológica hacia un nuevo modelo de desarrollo inclusivo con cuidado del ambiente. Evidentemente, el Estado se hace con Vicentin de una caja de herramientas con la que creemos se puede impulsar esa transición económica, ecológica-productiva y social. No es casual entonces que la intervención haya sido festejada por cientos de organizaciones de la economía popular y la agricultura familiar campesina e indígena, entre ellas la UTT, el Movimiento Nacional Campesina Indígena CLOC Vía Campesina y MTE rural (1,2 y 3).

Por todo esto, desde el Frente Federal Ciencia y Universidad entendemos que la intervención de este gigante agropecuario y la proyectada expropiación ratifica el rumbo tomado en dar mayor poder y soberanía al Estado en sus decisiones. Así también allana el camino para impulsar un nuevo paradigma de desarrollo inclusivo con mayor cuidado del ambiente y de los bienes comunes. No es un camino rápido ni simple, pero este es el primer paso para el cual hay que seguir sumando voluntades. Ojalá como Pueblo podamos lograrlo.

  1. https://uniondetrabajadoresdelatierra.com.ar/2020/06/10/vicentin-para-la-soberania-alimentaria-de-nuestro-pueblo/
  2. https://www.mocase.org.ar/noticias/soberania-alimentaria-ahora
  3. https://www.facebook.com/MTERural/posts/2472973266301869?comment_id=2482210185378177
  4. https://www.eldestapeweb.com/economia/vicentin/vicentin-y-la-importancia-estrategica-de-su-nacionalizacion-20206818390
  5. https://www.pagina12.com.ar/265106-de-miserables-y-tareas
  6. https://www.pagina12.com.ar/266801-el-ambiente-en-tiempos-de-coronavirus-o-el-coronavirus-en-el
  7. https://almargen.org.ar/2020/06/09/vicentin-un-paso-hacia-la-soberania-a-alimentaria-y-la-transicion-ecologica/
  8. https://ffcienciayuniversidad.wordpress.com/2019/11/13/iv-encuentro-nacional-de-ciencia-y-universidad/?fbclid=IwAR08Hk-pmx99UKMxKMBRbrToRGoSXe_-0KhKGeGCScJO_ecLosj7EEXLbPc
  9. 12-http://foroagrario.org/documentos/

Redacción

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen