Comunidad Buenuleo: las violencias que la Pandemia silencia

La Comunidad Buenuleo denunció amenazas y hechos violentos que ponen en riesgo su integridad física y la de niños y niñas que allí viven.

Nuevos hechos de violencia sobre la Comunidad Buenuleo

En eeste contexto de emergencia sanitaria la Justicia ha dejado sin presencia policial el predio donde la Comunidad Buenuleo denunció el amedrentamiento de a niños de la comunidad.

El 10 de septiembre de 2019, se ha iniciado un proceso de recuperación territorial por parte de la comunidad Buenuleo. El territorio que la familia ancestralmente ha habitado, desarrollando su vida y realizado actividades ganaderas por años, ha sido comprado de manera fraudulenta por el empresario Emilio Freiderich. Se trata de unas noventa hectáreas ubicadas en  en la zona del Cerro Ventana a 8 kms hacia el sur de Bariloche. 

Desde aquel septiembre en el que circularon los videos que se veían a los matones de Friederich amenazando a los niños y niñas de la comunidad utilizando armas blancas hasta el día de hoy han sucedido distintas audiencias y reuniones frente a la justicia. Pese a estas instancias formales donde la comunidad ha podido dar cuenta de su derecho ancestral mediante las pruebas que los abogados han ido presentando y el trabajo histórico antropológico que se viene realizando a través de reuniones e investigaciones hay un permanente hostigamiento hacia las familias que permanecen en la recuperación.

Para ingresar y salir del  territorio recuperado los Buenuleo deben atravesar un camino que linda con la casa habitada por Victor Sanchez, Alejandro Vera, Marcos Puñalef y otros jóvenes que allí residen “nos vamos a quedar acá y si nos siguen rompiendo las pelotas los vamos a cagar matando a estos indios de mierda” (cita textual de video difundido por la comunidad). Cada vez que los niños y niñas de la familia quisieron ir hasta la escuela ubicada en el barrio Pilar II han recibido pedradas, escupitajos e insultos. Esto produjo mucha angustia y temor por parte de las madres y padres de los mismos “no podemos arriesgarnos a que vayan a la escuela y los agarren estos tipos en la mitad….son niños…están asustandolos permanentemente”. Sumado a eso muchas de las personas que llevan adelante la recuperación trabajan en otros lugares o realizan compras en la ciudad, han sido muchas, las veces que la camioneta con la que realizan el traslado de mercaderías sufrió daños por agresiones de estas personas que permanecen en ese lugar en “defensa de los intereses de Friederich”.

Fue por estas cuestiones que desde la defensa de la comunidad se pidió presencia policial en el lugar. Al respecto conversamos con el abogado Matías Schraer:  “Actualmente el proceso de desalojo está en proceso de paso al Foro Federal. Sin embargo las permanentes amenazas y hostigamiento corre por la vía provincial. Cada vez que sucede uno de estos hechos aberrantes se hace una denuncia. Lo que pasa ahora es que en este contexto de Coronavirus la Fiscalía le sacó la guardia permanente de la policía que había en el ingreso de la comunidad y sólo dispuso dos rondas diarias. Una al mediodía y una a la noche. Sabíamos que esto iba a alentar a los Vera y a toda esta gente para seguir amedrentando y a la comunidad. Ante cada hecho se hace una denuncia, viene la policía y se hace un acta. Ahora presentamos un pedido que se reinstale la custodia permanente y se presentó un habeas corpus para la gente de la comunidad

La situación de violencia que viven los Buenuleo en el territorio es insostenible, pareciese que la justicia está esperando el peor de los escenarios para actuar o lamentarse.

En el contexto de la pandemia el Fiscal Lozada ha ordenado levantar la custodia del predio dejando a la comunidad sin ninguna protección más que la defensa personal frente a las amenazas y hechos delictivos que vienen sufriendo. Hace unas horas circuló un comunicado contando que el día 28 de marzo ingresaron al territorio Victor Sanchez y Alejandro Vera portando armas y amenazando a los niños y personas mayores que allí se encontraban “dimos aviso de inmediato a la comisaría 42 quien se hizo presente en el lugar, el mismo dia a la tarde los volvimos a encontrar cortando árboles verdes y sacando leña de nuestro territorio, se volvió a llamar a la 42 y vinieron oficiales y no hicieron nada, todos los integrantes atentos a que no vuelvan a ingresar”.

Esperando que la situación se haya calmado al día siguiente dos menores integrantes de la comunidad fueron agredidos al circular el camino que los lleva a sus casas por piedras y corridas. Cuando su familia se enteró volvieron a acudir a la policía -intentando en todas las instancias cumplir con las indicaciones de los abogados y fiscales-. Sin embargo al llamar les informaron que un patrullero ya estaba en camino puesto que los Buenuleo habían sido acusados de portar armas y amenazar a quienes (está todo filmado) habían perseguido por el camino a los menores con piedras y gritos amenazantes.  “Siendo alrededor de la 16 horas estábamos trabajando en el territorio y nos avisan que estaban allanando la vivienda de unos de nuestros integrantes. Cuando fuimos  nos encontramos que en  la casa había dos patrullas y una camioneta de la provincia con dos mujeres de la Senaf. Por supuesto que  no nos permitieron sacar fotos de orden de allanamiento. Cuando nos dispusimos a volver a nuestro territorio por el camino nos amenazaron y Alejandro Vera junto a dos personas más comenzaron a disparar tiros.” Cuentan desde la comunidad, al mismo tiempo que han acercado los videos que muestran esta siniestra imagen.

Ahora detengámonos un momento en la breve cronología de hechos aquí reconstruidos entre el relato de madres asustadas por la seguridad de sus hijos e hijas, abogados cansados de nos ser oídos por quienes deberían velar por la seguridad de las personas, antropólogas que acompañan la recuperación y ven el lento e injusto accionar de la justicia. Estamos hablando de gente adulta amenazando con piedras y armas a niños y niñas por su pertenencia étnica.

Hasta qué punto se puede pedir paciencia a quienes todos los días sufren hostigamiento y humillaciones en lo que históricamente ha sido su territorio, su casa.

En estos días desde los medios de comunicación se ha hablado mucho de solidaridad, empatía y pensar en quienes necesiten una mano. Siempre y cuando esas personas sean acordes a los que el parámetro de justicia occidental, blanca, patriarcal y racista define como sujetos de derecho. Que la pandemia no tape el dolor de quienes luchan todos los días, respetando lo pedido por un sistema judicial que invisibiliza sus reclamos y los expone a una zona de riesgo que nada tiene que ver con lavado de manos y barbijos.Ponerse en el lugar del otro es un ejercicio tan sencillo y doloroso como pensar qué haríamos si a nuestros hijos e hijas les tirasen piedras, los escupiesen y los corriesen por el camino cuando están jugando a la mancha o yendo a la escuela.

A 20 minutos de la Plaza de los Pañuelos de nuestra ciudad la comunidad mapuche Buenuleo reclama lo que les corresponde por derecho y desde que lo hacen sufren amenazas y hechos concretos de violencia que deberían ser tapa de los diarios más importantes de este país. “Estamos cansados de tanta injusticia. Venimos llevando una lucha pacífica. Ya no creemos en la justicia, tenemos videos, imágenes de todas las agresiones y denuncias hechas. Pero nadie actúa esperemos  que no suceda una tragedia mayor queremos que actúen los correspondientes”.

Por Mariel Bleger (AntropólogaCONICET)

Equipo de Comunicación popular Colectivo al Margen