Huellas, manchas y cabellos: veedores revelan los hallazgos en el Escuadrón de Gendarmería de El Bolsón

(por la vaca.org) En el marco de la investigación por la desaparición forzada de Santiago Maldonado, el Juzgado Federal de Esquel ordenó nueve días después rastrillajes en el Escuadrón 36 de Gendarmería de esa ciudad y, luego, en el Escuadrón 35 de El Bolsón. En Esquel, la búsqueda de los perros no arrojó resultados positivos. En El Bolsón, en cambio, registraron la camioneta Unimog señalada por los organismos y la comunidad: dos veedores de la APDH que participaron del rastrillaje confirmaron a lavaca que se encontraron allí “restos de cabellos, huellas dactilares, una soga con manchas que serán peritadas y un cono naranja cuya base tenía rastros de sangre”. Todo resta ser sometido a estudios. Los representantes del organismo ponen la lupa en el comandante del Escuadrón de El Bolsón, Fabián Méndez, y en las medidas que faltan: allanamientos y secuestro de radios. Organismos de derechos humanos convocan hoy a las 17 una concentración a Plaza de Mayo para pedir la aparición con vida del joven de 28 años.

Luego del rastrillaje en el Escuadrón 36 de Gendarmería de Esquel, el operativo se trasladó al Escuadrón 35 de la fuerza nacional en El Bolsón. Como informó la fiscal subrogante Silvina Ávila y confirmó a lavaca la abogada de familia Maldonado, Verónica Heredia, el rastrillaje con perros en Esquel no arrojó resultados positivos. En cuanto al operativo en El Bolsón (que duró más de cuatro horas, y contó con un dron y un helicóptero) dos de los veedores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos –APDH, uno de los primeros organismos que denunció la desaparición forzada del joven de 28 años- confirmaron a lavaca detalles de esa investigación.

Julio Saquero –miembro de la Mesa Directiva Nacional del organismo y de la Regional Noroeste de Chubut- y Mabel Sánchez –presidenta de la Regional Noroeste- fueron dos de las personas que participaron en los operativos junto a integrantes del CELS y la abogada Heredia.

-¿Qué pasó en El Bolsón?

Saquero: Con los perros ocurrió lo mismo que en Esquel: negativo. Después hubo peritaje de especialistas de criminalística de Buenos Aires, que entraron y examinaron minuciosamente el camión Unimog, el camión de Gendarmería que hasta ese momento no había sido peritado. Los registros hablan de una huella dactilar, alguna línea de cabello, un rollo de cuerda donde había algunas manchas y la base de un cono que ellos utilizan para cuestiones de tránsito en la ruta. También allí había manchas. Parecen cosas ínfimas, pero fueron resultado de varias horas de peritaje en el unimog que habría estado en el lugar de los acontecimientos el 1 de agosto.

Sánchez: Los peritos químicos dijeron que las manchas que se encontraron en la soga no eran de sangre, pero la iban a llevar a estudiar por pedidos de la APDH y el CELS. Con respecto a la base plástica del cono, la perito dijo que ahí sí era sangre: hizo el levantamiento de muestra y se dejó guardado la base del cono. El domingo, en otro de los rastrillajes, el químico confirmó que había muestras de sangre en la caja trasera y en la cabina de una de las camionetas blancas.

Saquero: Esto fue resultado de un operativo enorme. Es la primera vez a los diez días de la desaparición que se produce un hecho más o menos certificable con todos los actores que podían imaginarse y que debían haber estado haciéndolo 6 o 7 días atrás. Todo bajo un operativo de Policía Federal y un equipo de rastreo y búsqueda de perros de Santiago del Estero. Era una zona muy difícil, con bosques de sauces enormes y zonas pantanosas anegadas llenas de charcos: estuvimos desde las 16 hasta pasadas las 20. Había un dron monitoreando permanentemente. También un helicóptero.

El video que muestra las dos camionetas -el día de la desaparición de Santiago- señaladas por la comunidad y los organismos.

La hipótesis de El Bolsón

Saquero pone la lupa sobre Fabián Méndez, el Comandante del Escuadrón 35 de Gendarmería de El Bolsón. “Es el principal sospechoso porque fue el que comandó el operativo de ingreso a la comunidad mapuche el día de la represión. Fue a quien intentamos que nos presentara algún papel cuando se producía el desalojo y nos impidió ingresar a la comunidad. Hasta les mostramos nuestras credenciales. Eso fue certificado por la prensa local ese día”.

-¿Qué evaluación hace?

-Tememos que todavía hagan algún operativo a la comunidad. Sienten que no se han cumplimentado todas las acciones que debieran hacerse sobre Gendarmería. Lo que ocurrió ayer no fue un allanamiento, fue un rastrillaje. Queremos que se haga un verdadero allanamiento y se secuestren todas las computadoras y celulares y radios de Gendarmería: no se hizo. No se registró internamente el Escuadrón, sino la periferia, y no nos alcanza con esto. Tampoco le alcanza a la familia que no se hagan las cosas a fondo. No necesitamos que sea un “como si”, sino una cuestión seria: todas las autoridades de Gendarmería de la región deberían ser apartados. Están todavía al mando de tropas y no puede ser. Hay cuatro habeas corpus que se presentaron: ya ameritarían que se separen del cargo. Eso me parece que, de alguna manera, es una operación de encubrimiento del poder político.

-¿Y sobre la participación del Escuadrón de El Bolsón?

-Nos confirmaron que todo el personal que nos impidió el acceso a la comunidad ese día eran de Gendarmería de El Bolsón. También se identifican los cabos como que son de allí. Es cada vez más específica la denuncia en torno al Escuadrón de El Bolsón. Así lo han dicho también autoridades del Escuadrón de Gendarmería de Esquel cuando fuimos a la citación por la búsqueda de paradero el primer día: ellos niegan que hayan participado en esa parte del operativo. Sólo la escuadra de El Bolsón y ahí Méndez aparece como la figura principal en todo esto. Creemos que la justicia debe actuar ya y rápido para salvaguardar las pocas pruebas o indicios que puedan quedar antes de que limpien completamente. Sólo es cuestión de que el juez federal Guido Otranto se decida a hacer todo esto.

El Defensor Público Federal de Esquel, Fernando Machado, había denunciado que las camionetas habían sido lavadas y que una tenía la faja de seguridad rota. Si bien el Juzgado Federal afirmó a principios de semana que no se había corroborado hasta el momento que Maldonado fuera detenido por Gendarmería, los testimonios de la comunidad y los organismos la sostienen como la principal sospechosa en el marco de la investigación por la desaparición forzada del joven. En la huida de la represión con balas de caucho y plomo, muchos integrantes de la comunidad cruzaron un río para refugiarse. Testigos afirman que Santiago no lo cruzó, que los gendarmes lo golpearon, lo subieron al camión Unimog y, de allí, lo pasaron a una camioneta blanca de la fuerza nacional.

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