Hola, ¿hablo con las socorristas?

Socorristas en Red son grupos de feministas en distintas localidades de nuestro país que acompañan a mujeres en la decisión de interrumpir un embarazo. Son mujeres que no miran para otro lado, pensando que así la realidad desaparece. Todo lo contrario, te miran bien cerquita a los ojos para decirte lo que escuchan y ven a diario, para contarte lo que pasa y lo que les pasa a las mujeres que llaman pidiendo ayuda. Vivimos rodeadas de personas que excluyen a las mujeres que se animan a tomar el control de sus cuerpos. Las socorristas no las dejan solas. Ellas escuchan, informan, acompañan, contienen.

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Al Margen se reunión con el grupo de socorristas que ponen el cuerpo en Bariloche. Tomate un mate y escuchalas. No te vas a arrepentir.

– ¿Cómo definirían SOCORRISTAS EN RED?

– Yo creo que es un grupo de ayuda y acompañamiento, que facilita el acceso a la interrupción voluntaria de un embarazo.

– Y de escucha en el momento oportuno, porque hay una persona que esta pidiendo ser auxiliada y acompañada en una decisión.

-Si tuvieran que definirlo en 4 palabras ¿cuáles serían las acciones que realizan las socorristas?

– Nosotras escuchamos, acompañamos, contenemos, y orientamos, porque a veces la gente no sabe a dónde ir, ni cómo es, y esta desinformada en cuanto a qué cosas están contempladas dentro de la ley y qué queda.

¿Y cuáles serían esas cosas que están contempladas dentro y fuera de la ley?

No solamente nos llaman pacientes, mujeres, sino también médicos. Y cuando te describen la situación de una persona que no quiere continuar con su embarazo, por ejemplo te dicen: “es una mujer víctima de violencia” y entonces vos decís: “¿y no fue violada?” porque una mujer víctima de violencia difícilmente tenga un embarazo consensuado. Y ahí es cuando al otro le hace un click, y esa mujer entra dentro del Protocolo de aborto no punible.

– ¿Y cómo es el acompañamiento que hacen?

– A veces se acerca la mujer, a veces un médico que esta desinformado.

– El primer contacto es telefónico. Tenemos un teléfono, y después se genera un encuentro en donde la escuchamos. Le preguntamos qué pasó, si estaba usando algún método anticonceptivo. Y le damos información. Le contamos cómo es la interrupción, qué cosas tiene que hacer, qué cuidados tiene que tener.

– Primero vemos si esta informada lo suficiente, sobre lo que le va a pasar, sobre la medicación que necesita, si tiene acceso a esa información, confirmamos si sabe cómo tiene que hacer, qué hizo para saber que esta embarazada, de cuántas semanas esta.

– Y se hace una ecografía, para confirmar.

– Esto es lo que nosotras trabajamos acá. En otros lugares sin la ecografía le dan para adelante. Pero nosotras se las pedimos. Porque vos después no podes controlar algo que no viste previamente. Porque por ahí es un embarazo ectópico (fuera de lugar). Vamos bien sobre seguro, seguro para la mujer y seguro para nosotras.

– Si tiene el misoprostol (medicación que se usa para interrumpir un embarazo), le decimos todo lo que le va a pasar y que vamos a estar muy atentas al teléfono por si necesita alguna consulta, si se asusta, si le pasa algo. Le preguntamos con quién esta, nos aseguramos de que este con alguien. Si es una menor, que la mamá la esté acompañando, que tenga los análisis, el grupo sanguíneo, nos aseguramos de todas las cosas que tienen que ver con la seguridad.

¿Cómo perciben a las mujeres que acuden a ustedes?

Algunas tienen miedo, mucho miedo. Otras vienen a lo seguro, como si fuera un trámite. Otras vienen acompañadas, otras vienen solas. Hay mucha variabilidad. Algunas vuelven arrepentidas, otras vuelven a darte un abrazo. Inicialmente y en general van y leen y hablan con alguien, algo saben. No les queda claro cómo es todo, pero algo saben, alguna información traen.

– En general, yo noto una carga de ansiedad mezclada con miedo, porque muchas están solas, haciendo algo que por ahí no esta instalado en la sociedad. Ahora lo que sí, cuando preguntas: ¿vos cómo te sentís? La mayoría siente alivio. El 90% siente alivio y te pegan unos abrazos impresionantes.

– ¿Quedan en contacto?

– No siempre. Esta es una falla del sistema por estar fuera del sistema. Lo ideal sería que cada centro de salud, cada CAAT, tuviera un espacio de reunión donde después se pudiera supervisar el acceso a un método anticonceptivo. Porque lo que sí no hay es alegría en esta decisión. No hay alegría: hay angustia, miedo, indiferencia, pero no es que se van livianamente. Entonces estaría muy bueno asegurarse que esto no vuelva a pasar. Pero eso no lo podemos hacer.

– Y en el año que llevan trabajando, ¿cuántas mujeres se acercaron?

– Casi 60 mujeres. La mayoría tienen entre 18 y 40 años.

– Tenemos consultas de mujeres que es su primer embarazo y tenían otro plan, de trabajo, de estudio, de proyecto de vida.

– Varias que quedaron embarazadas en su primera relación sexual.

– ¿El misprostol se consigue en las farmacias? ¿Es de venta libre? ¿Cuánto cuesta?

– No es de venta libre, es venta bajo receta. Sí o sí te la tiene que recetar un médico.

– El año pasado costaba $900. Hoy esta $1800.

– La caja de 20 comprimidos, ya no te venden más comprimidos sueltos.

– ¿Y cuantos comprimidos necesitas para interrumpir un embarazo?

– 12 comprimidos. Con una caja te sobra.

– ¿Y se consigue?

– No, no es tan fácil de conseguir.

– Los farmacéuticos en algunas farmacias están resistentes a venderla. Te observan la receta, te preguntan para qué la querés, cómo, por qué.

– Si la joven va sola sufre todo un interrogatorio en la farmacia, y necesita además una receta doble, como si fuera un psicofármaco. Te venden el rivotril sin hacerte preguntas (risas).

– ¿Y por qué son tan caras las pastillas? 

– Ni idea.

– Porque se usa para la interrupción de embarazos, qué querés que te diga. Yo que soy más vieja que ellas, soy de la época en la que valía lo mismo que un antiinflamatorio. Hace 8 años atrás valía lo mismo que un antiinflamatorio, porque es un antiinflamatorio.

– En realidad tiene diclofenac y misoprostol, y eso hace que sea más caro.

– Y ahora se fue a las nubes porque se usa para esto, no hay vuelta que darle, esto es clarísimo.

– ¿O sea la exclusión es económica una vez más?

– Una vez más las mujeres que tienen menos recursos no acceden a una forma de interrupción de embarazos seguro.

– Ahora en el hospital hay, pero te lo tiene que recetar un médico y lo tiene que justificar a través del protocolo de aborto no punible, a través de una causal de violación, como ya esta aceitado.

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– Una mujer que se acerca hoy al Hospital con un embarazo no deseado ¿qué siente, qué escucha, qué recibe?

– ¿Con quién habla? Eso es lo que hay que preguntarse.

– Una respuesta puede ser: “mirá eso es ilegal, acá no podemos hacer nada”.

– Ayer nos preguntábamos eso, si alguna vez a algún médico del Hospital le llegó alguna consulta de interrupción de embarazos, nosotras no lo sabemos.

– Seguro que sí.

– O el médico esta tan cerrado que la persona no puede decirle lo que quiere decirle, para consultar, entonces no le llega la consulta. Pero no tenemos la certeza de decir si tuvieron un caso y lo patearon o si simplemente no les llegan los casos.

– Después del Protocolo de Interrupción Legal de Embarazos (ILE) se avanzó un poco más. El año pasado empezaron a considerar que un embarazo no deseado o un embarazo con DIU (esto es: que falló el método) le produce a la mujer un dolor psíquico. Entonces ya no cumple con la definición de salud, esto es: altera tu salud, ese embarazo no deseado produce dolor psíquico, angustia, desazón, y muchas pierden el laburo, se les produce toda una serie de desajustes y sufrimientos. Y el Ministerio de Salud de la Nación consideró que eran causal suficiente para la interrupción legal del embarazo. Eso lo consideraron ellos, y esto lo consideramos las que logramos entender que esa situación es así. Con el nivel de atención de ginecólogos siempre hay barreras, porque no todos lo entienden así.

– ¿Esta en funciones ese Protocolo ILE?

– Sí, pero falta aceitarse para que funcione al 100% como dice el protocolo. Porque es nuevo, y como toda cosa nueva es una imposición. Hay que darle tiempo.

– ¿Cuáles son las barreras?

– Legales, y religiosas

– Lo que pesa es eso, no hay una ley que avale el protocolo. Es un protocolo, no una ley, y en base a eso empiezan los ruidos.

– Y eso frena, por eso depende con quien consulte la mujer. Si es alguien que ha hecho el proceso de darse cuenta que esto es así, o si se atiende con alguien que dice “no me quiero comprometer, yo me atengo a la ley, no quiero pensar en esto, no quiero investigar, ni nada”. Por eso es muy importante, y se esta trabajando sobre una ley de ILE.

 

– ¿Por qué se habla del Derecho a Decidir, más que del derecho a abortar?

– Porque es el derecho a decidir qué pasa en tu cuerpo.

– La autonomía de cualquier persona sobre su propio cuerpo, tanto en las interrupciones de embarazos como en otros temas.

– ¿Y por qué creen que hay tanta resistencia para que las mujeres tomemos el control de nuestros cuerpos?

– Antes, las mujeres se ponían un perejil o algo para generar la infección y abortar. Y cuando llegaban al hospital infectadas les hacían los raspados sin anestesia. ¿Por qué lo hacían sin anestesia?

– Históricamente fue así, lo más próximo en la historia es la ligadura de las trompas: entraba un comité (un psicólogo, un trabajador social y un médico) a decidir si vos podías o no ligarte las trompas. Y definían si vos podías decidir tener más hijos. Esto pasaba hace 5 años. Y ni siquiera estábamos hablando de aborto.

– Vos podes tener 30 o 25 años, los que quieras, no tener hijos y decidir no tenerlos. No tiene que venir un comité a decirte si podes tomar esa decisión.

– ¿Y el varón que se quería hacer una vasectomía tenía que pasar por todo eso?

– No, iba directo al urólogo.

– Los varones concurren mucho menos a esa consulta.

– Contradictoriamente, salud, como sistema, no ofrece la contratara de esto. No es que hay servicios de salud sexual y salud reproductiva en todos los centros de salud, en todos los horarios, con gente dispuesta para que esto no pase, en los colegios, para que las mujeres puedan evitar embarazos nos deseados. No hay ninguna movida.

– Todas las instituciones tienen que tomar este tema, que no es sólo territorio de salud, y abrir las puertas a consejerías, porque sino siempre se habla sobre que llegamos tarde. Y sí, pero el acceso y la oferta hay que pensarla.

– Pero también sabemos que en los países donde hay consejerías y el aborto es legal, la mortalidad materna es de cero. Y nosotros estamos en el 40 / 100.000, que es altísima. Y otra cosa, que el segundo nivel de atención (por ejemplo, ginecólogos) no hacen nada para evitar los embarazos. Esto no pasa solo acá en Bariloche, sino en todos lados. Los médicos en los centros de salud ven 100 pacientes por día, ¿cómo vas a tener el espacio de tiempo para trabajar este tema?

– Como el servicio de adolescencia del Argerich, en donde un/a joven entra por un granito y sale con preservativos en el bolsillo…

– Claro, pero ahí esta todo pensado. Acá, por ahí un grupo arma un espacio de salud sexual y salud reproductiva, pero si no esta toda la comunidad y todo el territorio pensando en eso, derivando, no sirve.

– Y después otra herramienta que tiene el segundo nivel que es un privilegio y no un derecho es la objeción de consciencia. Hay un abuso de la objeción de consciencia, un abuso de poder.

– Claro, decis: “soy objetora”, y ahí se terminó, no te hacen ni una ecografía.

– Vos podes ser objetor y brindar la consejería porque es parte de tu obligación como personal médico: “mirá, existe esto, esto, y esto. Yo no te puedo acompañar, pero te pueden ayudar en otro lugar”. No dan ni la información. Lo que debe hacer el médico es darle la información a la persona y después decirle: “vení y contame qué vas a hacer y en qué te puedo acompañar”. Eso se puede hacer, se debe hacer.

– Con la objeción de consciencia hay un abandono de la persona que viene a pedir ayuda…

– Claro, es menos laburo.

– Hay un abuso de la objeción de consciencia. En Venezuela, Uruguay, México, un médico no puede entrar a un servicio de salud si es objetor de consciencia.

– Por ejemplo en otras localidades, si una chica va al hospital porque se puso pastillas, ni una ecografía le hacen los objetores de consciencia.

– ¿Entonces las socorristas cómo venimos a jugar en este escenario?

– Como “amigables” de mujeres desesperadas ante un problema que no saben para dónde disparar. Y cuando encuentran la persona amigable, médico o no médico, se aferran a esa persona que al menos las escuchó.

– ¿La utilización de pastillas implica menos riesgos en la interrupción de un embarazo?

– Sí, trabajamos para eso, para una interrupción segura.

– Para disminuir la probabilidad del riesgo de un daño, porque en un raspado te puede quedar una cicatriz.

– Se mueren muchas mujeres por complicaciones en el aborto.

– Tratamos de palear esa situación, que sea segura.

– Y en este nuevo contexto político, ¿cómo ven el trabajo de las socorristas?

– El año pasado empezamos a reunirnos, y vamos en una curva de creciendo. En cuanto a sumar voluntades, darse cuenta de montones de cosas y creo que ahora hay cierta inestabilidad, porque el momento político no acompaña a esto.

– En la Campaña de Aborto Seguro y Gratuito se esta trabajando para convertir en ley el Protocolo ILE. Por otro lado en normalizar la objeción de consciencia.

– Y si tuvieran que pensar algún movimiento o grupo que fuera referente para ustedes, ¿cuál sería?

– “Profesionales por el Derecho a Decidir” es un movimiento que ha puesto en agenda un montón de temas y tienen incidencia. La mayoría son médicos generalistas, ginecólogos, trabajadores sociales, psicólogas, que ponen el cuerpo, no sólo desde lo teórico sino desde lo práctico.

– Hay 500 profesionales, y por ejemplo se pasan data por una red virtual. Ponele: “se necesita un amigable en Belgrano” y la red se activa.

– Pero también el grupo esta discutiendo el protocolo ILE, para que sea ley. Es gente que viene trabajando hace un montón de tiempo, Mariana Romero, Zulema Palma, gente re grosa.

 

Nos despedimos. Silbando bajito y con muchas ideas en la cabeza, camino a la parada del bondi. Pienso que se mueren más de 100 mujeres al año por complicaciones en abortos inseguros. Todas muertes evitables. Y siento ganas de gritar: NI UNA MENOS, una vez más.

 

TELEFONO: SOCORRISTAS 154388050

 

Protocolo de Interrupción Legal de un Embarazo (ILE)

A mediados del 2015, el Ministerio de Salud de la Nación actualizó la guía de atención de los abortos no punibles. El nombre de la guía “Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a interrumpir un embarazo” (ILE), habla por sí solo del cambio de enfoque. Las autoridades de nuestro país utilizaron el concepto de salud de la OMS a la hora de crear esta guía, y lo hicieron confluir con el artículo 86 del código penal y el Fallo F.A.L. Vamos a revisar estos conceptos: La OMS considera que la salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Y el artículo 86 del código penal dice que un aborto es legal si el embarazo pone en riesgo la vida y la salud de la mujer embarazada, o si el embarazo proviene de una violación (esto es, producto de una relación sexual que no tuvo el consentimiento de la mujer). En el Protocolo ILE se considera que un embarazo no deseado provoca dolor psíquico y emocional, y eso pone en riesgo la salud de la mujer, con lo cual es una causal para entrar dentro del Protocolo ILE y solicitar una interrupción en un hospital. Por otro lado, siguiendo el Fallo F.A.L, deja bien en claro que una mujer que sufrió una violación y quedó embarazada no debe presentar una denuncia penal ni autorización judicial para solicitar la interrupción de su embarazo, con su sola declaración jurada alcanza y sobra.

Si bien este protocolo es obligatorio para todas las instituciones sanitarias del país, como cuentan las socorristas, muchas instituciones no lo respetan por no tratarse de una ley, y muchos profesionales se amparan en la objeción de consciencia para no aplicarlo.

 

* Florencia Taylor.

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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