Anuncios

Constructores de Cultura

Palabras clave: Hábitos-Costumbres-Identidades-Artistas-Derechos-Espacios-Tiempos. Si este papel fuera interactivo, podríamos bucear en cada uno de estos conceptos y abarcar la pluralidad de lo que llamamos CULTURA. Trataremos de hacerlo interactivo, de sumar voces a esta conversación y respondernos: ¿por qué hablar de CULTURA?

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

León Gieco canta “la cultura es la sonrisa que brilla en todos lados”, pero en la práctica cotidiana, ¿brilla?, ¿brilla en todos lados? Pareciera que ahora, y gracias al esfuerzo de artistas, trabajadores de la cultura y algunas iniciativas de los gobiernos, empieza a brillar, a ser sonrisa en todos lados. Para pensar la cultura me he preguntado si, cuando hablamos de ella, nos referimos solo a una cuestión artística. Sin embargo, seguramente hemos escuchado frases como “se perdió la cultura del esfuerzo”, y cuando se dice eso se hace mención a la cultura del trabajo y a la cultura del estudio, por lo que no puedo dejar de pensar que la cultura también define cómo somos y quiénes somos, nos da identidad. “Puede estar en una madre o quizá se refugie en las manos duras de un trabajador” sigue la canción.

Un libro de texto escolar propone como actividad: “¿Qué imagen elegirían para adornar la camiseta del equipo olímpico argentino: un indio, un gaucho o una pareja bailando tango?”. (En “indio” léase habitantes originarios) ¿Y si tuviéramos que pensar en Bariloche? ¿Qué imágenes elegiríamos para una camiseta que nos represente en otro lado? ¿Cuál es la identidad local? ¿Cuál es la cultura local?

Pensemos la cultura como tejedora de lo social, constructora de subjetividades que quieren ser expresadas, que deberían tener su espacio. ¿Qué es la cultura para el Estado? En una entrevista con Al Margen (ver recuadro), el ex Secretario de Cultura de la Municipalidad, Rubén Fernández, responde esta pregunta:

A.M.: Históricamente las secretarías de cultura municipales fueron “el último orejón el tarro” a la hora de contar con presupuestos y priorizar políticas públicas. ¿Creés que los distintos gobiernos no terminan de ver que apostar a la cultura tiene sus réditos, que la ven siempre como un gasto y no como una inversión?

R.F.: No es el caso del actual gobierno, que ubica a la cultura más como un derecho. Nosotros apuntamos mucho más a acompañar y promover a nuestra gente pensando en un crecimiento social y cultural que para atraer turistas. Pero creo que todos estos procesos llevan tiempo.

Bariloche tiene la característica de que venimos todos de diferentes lados y eso lo hace interesante; poder descubrir a través de la promoción y de la espera, esta mezcla que puede llegar a mostrar algo interesante y que eso sea lo interesante para el que venga a Bariloche. Si no, podemos estar promoviendo cosas que al final resultan copias de lo que se hace en otros lados. Hay que mostrar cosas que sean representativas de nosotros porque si vas a copiar el carnaval de Gualeguaychú la gente se va a Gualeguaychú. Lo que tenemos que encontrar es nuestro carnaval y contar nuestras historias. Creo que con el tiempo se puede llegar, pero si cada vez que estos procesos se cortan y después se tiene que volver a empezar es difícil. Hay que empezar a encontrar lo nuestro.

PARA QUE BRILLE EN TODOS LADOS

A nivel nacional pasaba lo mismo, se pensaba en la cultura como el “último orejón del tarro” hasta que se comenzó a hablar de la necesidad de una Ley Federal de las Culturas. Artistas y trabajadores de la cultura se pusieron en marcha para repensar la ley y hacer sus aportes, actividad de la cual nuestra ciudad no se quedó afuera. Para el Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura Bariloche, hay avances en los aportes a esta Ley Nacional: “En general, consideramos que al igual que el proceso de discusión de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, llegamos a un proyecto de ley que en su letra lleva incorporadas las visiones, sensibilidades, necesidades, reclamos y propuestas de una base importante de participantes a través de los 46 foros que se realizaron en distintos lugares del país; y en particular en nuestra ciudad, fue muy interesante compartir y trabajar en un documento que haya contenido también estos aspectos, y por lo tanto el aporte que hicimos los transmitiera”. Para ellos “las culturas son las maneras en que un pueblo se percibe a sí mismo y se autodefine en los modos de vivir comunitarios y en las formas de simbolizar sus sentidos de mundo”; “es el conjunto de rasgos distintivos de todos los sectores, pueblos originarios, comunidades y colectivos que integran, construyen y reelaboran el tejido social de cada territorio que conforma a la República Argentina y toda manifestación de la creatividad humana que se realice en función del bienestar, de la riqueza de la vida, el desarrollo social, del reconocimiento, respeto y promoción de la diversidad e interculturalidad, de la educación, del equilibrio ecológico y territorial. (Inspirada en el proyecto de ley de culturas del Estado Plurinacional de Bolivia)”

De vuelta por estos pagos, ¿qué pasa con los espacios culturales?, ¿cómo se garantizan? ¿dónde están los laberintos de la comunicación que hacen que no se llegue a la salida?

RECUADRO:

¿Qué nos pasa culturalmente? Fueron 46 foros los que se llevaron a cabo para debatir y sentar las bases de Elaboración Participativa de la Ley Federal de las Culturas, foros que funcionaron con más de doce mil participantes a modo de Documento Base para la redacción del Anteproyecto de Ley. Entre ellos, 2 mil expositores y más de 2 mil organizaciones artístico-culturales y sociales, 23 universidades públicas nacionales, bibliotecas populares, los colectivos de Cultura Viva Comunitaria, los Consejos de Participación Indígena del INAI, los colectivos de la diversidad de género, la CGT y su mesa intercultural, la CTA, las sociedades de gestión cultural, los sindicatos de las industrias culturales, artistas y referentes culturales. Singularidad de voces y socialización de voces.

Entre los puntos sobresalientes, destacaba el cambio de la palabra “cultura” por “culturas”. El motivo, categórico: diversidad cultural, lingüística y étnica; emancipación y soberanía cultural. Y otro: derechos culturales para todos los habitantes de la Argentina y el Estado como garante indelegable del ejercicio de esos derechos.

 

ENTREVISTA A RUBÉN FERNÁNDEZ.

Al Margen: ¿En qué aspectos creés que ha cambiado  la oferta cultural de la ciudad en la última década?

Rubén Fernández: Como un hombre de la cultura creo que fue en crecimiento y de alguna manera tiene que ver que en este último tiempo el Municipio se ha  puesto al frente de un montón de propuestas para la comunidad que hicieron que la gente se acercara un poco más. Lo veo con lo que estamos haciendo con la imprenta municipal, con las actividades en La Llave que de alguna manera hicieron que la gente tuviera más acceso a lo artístico. Creo que también ayudó el tema de la Universidad Nacional de Rio Negro y las carreras que allí se dictan, ya que los alumnos y docentes participan. También hubo una serie de formación de espectadores que hizo que chicos que nunca se habían acercado a una sala vayan al teatro, o las bandas de música que aparecieron en los barrios con interés de mostrar lo que hacen. Creo que hubo un gran crecimiento también gracias a las políticas nacionales que acompañaron y ayudaron mucho.

A.M.: Decís que hay crecimiento de diferentes manifestaciones. ¿Crees que ese crecimiento se ve reflejado en la multiplicación de espacios de disfrute de la cultura?

R.F.: Lamentablemente no creo que hayan crecido de la misma manera. Nosotros desde la Secretaría tratamos de abrir más la Escuela Municipal de Arte La Llave, y acompañar los espacios privados que aparecieron, pero si uno lo ve desde la comparación de otras grandes ciudades creo que hacen falta más lugares. Lo que pasa es que la cuestión inmobiliaria y el valor de la propiedad hacen que un propietario en vez de poner un centro cultural opte por poner un negocio o algo más rentable, o alquilarlo a cualquier rubro. Se mira más desde el punto de vista comercial y el arte no se puede ver de una manera tan cuantitativa.

Por otro lado lo que estamos viendo con la recuperación del Puerto San Carlos es formar otro lugar más. Sería bueno que otros espacios que en algún momento se plantearon para convertirlos en espacios culturales, se hagan realidad, como la sede de Aguas Rionegrinas, por ejemplo. Sería una buena oportunidad para la comunidad.  Es que las características de Bariloche son particulares, desde la geografía, y las distancias que hay entre el mismo ejido, y tanto en la zona este como en la oeste faltan espacios. Sin duda este crecimiento del que recién hablaba no fue acompañado por la multiplicación de espacios.

A.M.: ¿Cuáles son los objetivos culturales y artísticos que tiene la ciudad para los próximos años?

R.F.: Cuando empecé como secretario de Cultura me preguntaba qué quería para la ciudad. Y sigo detrás de la idea de que puede haber fiestas barriales por ejemplo para que podamos descubrir los artistas que están surgiendo y tocando y que puedan encontrarse y compartir. Es algo que deseo. Así me lo planteo. ¿Por qué no puede haber algo tan interesante en un barrio que vayan vecinos de otros barrios a ese espectáculo y encontrarse con el otro? Muchas veces por intereses o presiones estamos en medio del desencuentro continuo entre la gente en general. Un ejemplo de la superación de esta problemática son los carnavales que se hacen desde hace dos años donde se encuentran y ayudan entre sí. Hay que poder tirar abajo esos espacios de desencuentros. Ese es uno de mis deseos.

Otro objetivo que estamos trabajando es ver si podemos traer una delegación del IUPA (Instituto Universitario Patagónico de las Artes). El otro día en Puerto Barrios escuché algunos grupos de pibes muy buenos y está bueno que vengan profesores, poder armar una escuela de música y que esos pibes puedan crecer en lo suyo. Esa es otra de las cosas que todavía no llegamos. No es fácil llegar tan rápido a tantas cosas.

Otra meta puede ser armar circuitos, que la gente pueda ir a diferentes lugares mostrando lo suyo, sea teatro, música, literatura o artes plásticas. Me encantaría que todas las paredes estén pintadas de colores bellos, alegres y que nuestros artistas puedan expresarse. Que nuestros escritores puedan contar sus historias y en parte para eso largamos con la editorial municipal. Quiero que esa semillita que fuimos plantando, siga. Espero que, si las condiciones políticas son otras, se siga trabando en pos de un crecimiento sostenido y de una promoción. La Ministra de Cultura, Teresa Parodi declaró que no quiere que el Ministerio sea una productora sino un espacio de promoción de las culturas y sus artistas y el horizonte tiene que ser ese.

Por último, hay que seguir avanzando en el acercamiento con los artistas plásticos para que puedan mostrar sus obras y la gente vaya y exista un lugar de encuentro. Con eso, como en otras cuestiones todavía nos falta un poco porque creo que en la ciudad hay mucho por hacer, porque en los últimos años se hizo bastante poco.

A.M.: ¿Creés que el arte por si solo alcanza para la transformación social?

R.F.: No alcanza, solo ayuda. La primera imagen que tengo es al sandinismo pintando murales por toda Nicaragua o las paredes y galpones pintados en todo Chiapas. Recuerdo una charla de Eugenio Barba que es un grande de la antropología teatral, donde decía que si querés cambiar la sociedad y el sistema hay que agarrar el fusil, nosotros hacemos teatro, que puede modificar en algo a algún  espectador, tampoco hay que ser tan omnipotentes de pensar que el arte puede cambiar una sociedad. Sin embargo para la revolución tiene que haber alegría, baile, música y todo eso es necesario. No puede haber una revolución sin arte y esa visibilización hace que cambiemos la mirada del mundo en el que vivimos.

F.A.IN.A. está integrado por colectivos de artistas que están elaborando un proyecto de espacios culturales autogestionados para que exista legislación municipal al respecto (Ver nota aparte). Nuevamente, ¿qué es la cultura para el Estado?

AM: Para llegar a la posible ordenanza de ley de fomento de espacios culturales hubo un montón de conflictos y discusiones con estos espacios. ¿En qué aspectos estás de acuerdo de esos reclamos y en cuáles no?

RF: Básicamente estoy de acuerdo en que hacen falta espacios. Es innegable. Hubo desencuentros porque a veces se manejaron cosas e intereses más personales que colectivos. En todo momento con la gente de los espacios culturales se estuvo hablando; hemos ido a los lugares para conocerlos, y proponerles cosas antes de la presentación de la ordenanza. Hubo festivales que se hicieron donde nosotros acompañamos, pusimos sonido, escenario, y se hicieron desde la Secretaría muchas cosas para poner en la mirada de la gente no solo la cultura, sino la necesidad de espacios. Por eso no se entiende bien este enojo. Yo vengo del ámbito sindical, en donde se hablaba y cuando se agotaba la charla se tomaban medidas de fuerza, pero si la charla no se agotaba uno seguía manteniendo el dialogo, porque sino ¿de qué manera vamos a hablar después de la medida de fuerza? No hubo un trabajo en conjunto, como por ejemplo hubo con la Comisión de murgas con la que se llegó a una ordenanza. Creo que hubo situaciones que no eran necesarias, pero vienen de arrastre porque todavía está instalada la idea de que en muchos momentos las puertas de Cultura estuvieron cerradas.

A.M: ¿En qué instancia está la construcción del teatro público?

R.F.: En alrededor de 35 semanas el teatro tendría que estar terminado (a partir de agosto cuando se escribe esta nota). Ya empezaron a trabajar en el lugar, haciendo movimientos de suelo. Las licitaciones dan plazos de ejecución por contrato. El 80% lo financia el Instituto Nacional del Teatro, que puso 6 millones de pesos, y el Municipio aporta otros 2 millones. El teatro se va a construir en parte, sobre la estructura de hormigón preexistente que se conoce como “el elefante blanco”, algo que también resulta muy simbólico. Nosotros nos trazamos dar vuelta esa desidia, como es el caso de La llave o el Scum o este espacio que se comenzó durante la dictadura y hasta hoy  estaba abandonado y se encuentra en un lugar clave porque no está ni en el centro ni lejos de él y más cerca de los barrios.

Por otra parte, la propuesta de Usinas Culturales, dependiente de la Secretaría de Deporte y Cultura de la Provincia, ha permitido llevar arte a los barrios y que luego los jóvenes puedan compartir escenario con artistas locales ya reconocidos por sus carreras, para que puedan ser protagonistas de sus producciones artísticas y culturales.

En una nota publicada en Miradas al Sur (miradasalsur.com.ar) se definía el concepto de las culturas como: “tramas de conocimientos, valores, expresiones y experiencias que se constituyen en tejidos sociales y redes simbólicas”. Se enfoca en los modos de vida de una sociedad, en las narrativas, en los saberes y prácticas a través de las cuales se configuran subjetividades e identidades. Y una vez más, ¿se acuerdan? “Ay, ay, ay que se va la vida más la cultura se queda aquí”. ¿Quién le puede decir que no a Las Culturas? En palabras de León, solamente alguien que quiera que tengamos triste el corazón.

Por Mariela Martínez – Sebastian Carapezza Corrección: Vanesa Carrasco, fotos Eugenia Neme

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: