Apelar a la ficción en un contexto de versátil atrocidad y avasallamiento de las subjetividades y de los derechos conquistados puede ser un sortilegio. Un refugio que nos brinde abrigo nutricio. Sobredosis de antídoto y fuerza para cambiarlo todo.

Las cifras registradas de femicidios, lesbicidios, trans y travesticidios a nivel nacional van en aument. Foto: Eugenia Neme
Este 8M nos encuentra endeudadas, desplazadas por emergencia económica e incendio intencional de nuestros territorios o mejor dicho por el avance de los negocios inmobiliarios sin ley de alquiler y por usurpación de nuestra soberanía. Precarizadas, desocupadas o con pluriempleo a destajo y mal pago.
En este contexto, las mujeres y diversidades son despreciadas por las políticas públicas a nivel nacional y desamparadas de todo asilo plurinacional. Y tu vida pasa de día, de calendario y el miedo resuena como un flashback de una película de terror en el cuerpo.
Los síntomas se hacen escuchar. El cansancio exagerado, la ausencia de un reflejo en el espejo. La detención temporal, la cuerda floja de la incertidumbre, la desvalorización cotidiana, y devaluación monetaria. Si salís de tu casa, los micromachismos te persiguen en el camino hasta la puerta del trabajo.
Según un reciente estudio internacional, la Argentina bate el récord de exceso de síntomas de estrés y ansiedad que tiene cara de mujer. El Informe Anual del Observatorio Adriana Marisel Zambrano coordinado por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, muestra que las cifras registradas de femicidios, lesbicidios, trans y travesticidios a nivel nacional van en aumento. En 2025, hubo 262 muertes violentas por razones de género. De lo cual se deduce 1 femicidio cada 39 horas. Los datos inéditos de 2026, muestran que sólo en el mes de enero ya se registraron 46. ¿Acaso nos pretenden sumisamente calladas y templadas?
Una palabra sólo basta para seguir. Una mano sororamente compañera que te diga vos seguí. Seguí adelante porque te necesitamos!
¿Con qué palabras comenzar a distinguir el horror de la sumisión? ¿Cómo transmutar la bronca y la amenaza de la siniestra vuelta a la esclavitud a la que pretenden someternos con la llamada Reforma Laboral?
Mujeres y Diversidades: retrato de una historia de lucha
La película argentina dirigida por Laura Mañá Ni dios, ni patrón, ni marido, nos muestra cómo detrás de la cocina laboral de finales del siglo XIX, se gesta la organización y la revuelta feminista. Esta ficción parte de la consigna gritada por una de las Imprescindibles anarquistas, la compañera Virginia Bolten. Su grito resuena como una insignia de la lucha y como una voz huracanada de la historia obrera en clave feminista.
Una de las escenas claves se centra en la fábrica donde ocurren los más naturalizados atropellos a la condición de trabajadoras sin condiciones ni concesiones. Bastó tan sólo con un despido para que las compañeras lo tomen como político y no como personal. Para que se acerquen con una moción a negociar las condiciones de trabajo con el quien ocupaba despreciablemente la figura del patrón, que con su propia legalidad y sin tapujos enunció: “El trabajo es sagrado, yo construí esta fábrica trabajando… yo cometí la estupidez de contratar mujeres que lo único que me traen son problemas. Que una se embaraza, que la otra le tiene que dar la teta al nene, que la otra tiene al marido enfermo… y dale con los hijos qué culpa tengo yo si los echan al mundo como conejas”.

Sin embargo, la solidaridad entre mujeres no se hizo acallar. El aplauso a mano alzada, el encuentro, el abrazo, el panfleto, la despedida de una compañera hicieron de cada encuentro una guarida estruendosa. “Donde ustedes ven una derrota hay una victoria”, arremetió Virginia para organizar a las compañeras y construir la identidad de mujer y obrera.
Esta obra de arte visibiliza a estas mujeres y diversidades históricas del siglo pasado. Pone ante la lente de sus espectadores los modos cotidianos en que se vive la opresión en el ámbito público y en el privado con diferentes matices. No obstante, muestra la incomodidad que genera el movimiento organizado de mujeres y disidencias. Sin embargo, el contrapeso de la publicación de La Voz de la Mujer, el primer periódico feminista-anarquista, se celebra como una conquista histórica. “Hay un futuro posible y hay que creer en él”.
El cine como brújula
Contemporáneamente podemos mencionar Belén, la película basada en la historia real de una mujer pobre y presa injustamente, interpretada por Camila Pláate y dirigida por Dolores Fonzi. Esta obra visibiliza la conquista del Aborto, Seguro, Legal y Gratuito en el Hospital, pero también las deudas aún vigentes de las mujeres presas, estigmatizadas y encerradas por decidir en forma autónoma sobre sus cuerpos.

La película, invita a repensarnos, a reencontrarnos y a visibilizar la conquista en las calles con el símbolo de nuestro Pañuelo Verde. Nos invita al desafío del debate y a la apuesta colectiva de la calle. A nivel mundial, en la escena del cine se nos reconoce como ganadoras de los premios Goya. Sin embargo, en la escena local aún quedan deudas por subsanar. Y una de ellas es la libertad de Paola Ortiz.
Desafíos y Resistencias
Este 8M marchamos porque el gobierno nacional niega la violencia de género. Nos movilizamos por el agua. Para decirle NO a la Reforma Laboral sobre nuestros cuerpos. A 50 años del último golpe de estado cívico militar decimos NUNCA MÁS.
Para finalizar, recordamos las palabras de Simone de Beauvoir: “Bastará una crisis política, económica o religiosa, para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados”. Y siguiendo la lente cinéfila, a nuestra querida Lucrecia Martel: “Yo confío en que para que el futuro no sea distópico hace falta muchas fuerzas, y no se puede estar triste para tener fuerza. No quitarles la alegría a una generación que va a tener que hacer un esfuerzo enorme”.
Hoy le dedicamos esta nota a las trabajadoras de prensa. Les mandamos todas las fuerzas, a las que cargan con la historia y sus equipos en las espaldas. A las que nos retratan inmensas. A las que escriben sobre nuestras conquistas. A las que siguen el rumbo de mantener viva la memoria. A quienes hoy les toca estar en primera línea. A todas ellas buen día de lucha compañeras!
Por Romina Moschella
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

