Algunos memoriosos contaron que nunca antes habían visto tanta gente un 24 de marzo en Bariloche, ni tantos inscriptos a una audiencia pública como la de esta semana por la reforma a la Ley de Glaciares. Conversamos también con Daniel Fuentes, vecino del barrio Pilar I, sobre un tema encendido: el vertedero, uno de los más contaminantes del mundo.

Pasó otro 24 de marzo, pero queda la resaca de videos, fotos, lecturas, interpretaciones. Es llamativo cómo un acontecimiento tan doloroso convoca a la gente a caminar alegremente 50 años después. Todos el 24 tienen derecho a marchar, todos tienen un por qué. El militante partidario canta alusiones a la actualidad política y el militante de derechos humanos cuelga el rostro de un desaparecido. El murguero sacude cuerpo y lentejuelas y el abuelo toma de la mano a su nieta, que lleva pintado en la mejilla un pañuelo por primera vez.

Marchar el 24 es un compromiso con la historia: con lo que no queremos nunca más y también con el país que sí queremos construir. Foto: Pablo Candamil.
Milei suele decir que la Argentina se torció en 1916 con el fin del ciclo conservador, la presidencia de Irigoyen y el progreso de grupos sociales antes marginados. Algunos liberales suelen decir que el país se torció en 1946, con la victoria de Perón y el protagonismo de la clase trabajadora. Otros sostienen que el país se torció a partir de la dictadura del 76, que inició el camino de regreso a la Argentina de industrias débiles y obreros empobrecidos, la Argentina que desplazó la producción por las finanzas, que transfirió recursos del trabajo al capital y que se endeudó en el exterior. Y para eso, todo lo que ya sabemos.
La del 24 de marzo es una marcha que mira al futuro. La única, tal vez, en estos días, entre las marchas de furia en defensa de algo. Tiende un puente con la generación perecida. Enhebra los 70 con sueños vigentes. Marchar el 24 es un compromiso con la historia: con lo que no queremos nunca más y también con el país que sí queremos construir.
Qué industria queremos
Esta semana hubo una audiencia pública por la reforma a la Ley de Glaciares. El proyecto, que delega en las provincias la restricción de áreas hoy protegidas, ya tiene media sanción de la Cámara de Senadores. Más de cien mil personas se inscribieron para hablar en dos jornadas: una de modo presencial, otra de modo virtual. El 99% de los interesados, por supuesto, no pudo intervenir. Éste podría ser un argumento a favor de quienes van a judicializar la modificación de la ley si llegara a aprobarse.

El 99% de los interesados en participar de la Audiencia Pública por la modificación de la Ley de Glaciares no pudo intervenir.
El debate sobre áreas glaciares y circundantes sucede en momentos en que los gobernadores de Mendoza, San Juan, Catamarca y Jujuy buscan atraer inversiones, mientras que para otros sectores sociales la minería representa una amenaza a la salubridad de los ríos y los caudales de agua.
Las diferencias revelan también el debate sobre qué tipo de industria queremos para nuestro país. El auge de la minería y de otras empresas extractivas emerge con salarios por encima del promedio sobre la caída de la producción fabril. Sin embargo, las extractivas, industrias de alto contenido de capital, emplean menos trabajadores. Esto explica el crecimiento interanual de la producción argentina en enero, informada el miércoles por el INDEC, a pesar de la destrucción estrepitosa de puestos de trabajo y el tormentoso horizonte que describimos la semana pasada, incluso entre las empresas mineras y de hidrocarburos.
Qué vertedero queremos
El Concejo Deliberante trató el jueves en sesión el proyecto de ordenanza del intendente Cortés para licitar en el vertedero la apertura de celdas de disposición final de residuos. Un esquema transicional, de cierre progresivo, que regresó a comisiones para seguir debatiéndose. Estaban presentes en la sala vecinos que se oponen a ese diseño. Se quejan del olor, los incendios, los riesgos ambientales que asechan al menos a nueve barrios. Entre ellos Pilar I, el más antiguo próximo al basurero abierto en 1976.
“La gente de nuestro barrio ya no se moviliza tanto por el tema, está como naturalizado”, dice Daniel Fuentes, vecino de la primera hora de Pilar I, presidente de la junta vecinal durante la pandemia, en momentos en que el Concejo Deliberante aprobó el cierre definitivo del basural.

Mientras se debate el cierre definitivo o el cierre progresivo del vertedero, los vecinos se resisten a verlo crecer. Foto: Pablo Candamil.
Fuentes nos cuenta que siempre hubo proyectos para transformarlo. “La mayoría son sanata, sirven para justificar los honorarios de consultoras y grupos de estudio cercanos a los políticos que presentan esos proyectos”, dice.
Si el debate es sobre cierre definitivo o sobre el cierre progresivo del vertedero, Fuentes, que vive frente a él, se resiste a verlo crecer: “Me pueden vender de la forma más edulcorada o progresista lo de las celdas y el cierre progresivo, pero yo les diría a todos los inútiles que pasaron por la función pública, que convivan con un basural y sus olores, enfermedades, paisajes de la quema”.
Un dato al margen
Cuando publicamos Bitácora el viernes 13 de marzo, la Infinia de YPF costaba en Bariloche $1784 el litro. Hoy, 27 de marzo, la encontrás a $2009. O sea, un 12,6% más cara.
Por Pablo Bassi
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

