La serie animada El Futuro Imposible se anima a tachar el “im” para demostrar que el mañana es, en realidad, una construcción presente y necesaria. La discusión cobra vigencia en una semana en la que la Cámara de Diputados celebra audiencias públicas para debatir la reforma de la Ley de Glaciares, con una participación récord de más de 100.000 inscriptos que dan cuenta, como los realizadores, que mientras sea posible un futuro distinto, vale la pena luchar por ello.

Los primeros pasos dan nacimiento a la serie El Futuro Imposible se remontan al 2011, cuando sus directores, Martín Haas y Antonio Balseiro, profesionales de la animación con larga trayectoria en publicidad, que además habían sido compañeros de escuela en Bariloche, pusieron sobre la mesa la inquietud de realizar un documental en animación.
Inicialmente, la inspiración provenía de producciones de denuncia como Food Inc. Sin embargo, un hito cambió el rumbo del guion: la participación de Haas en un curso de diseño de ecoaldeas de Gaia Education en España, donde conoció a Daniel Wahl, autor del libro Diseñando culturas regenerativas, donde explora las formas en las que podemos replantearnos y comprender las crisis que enfrentamos actualmente y cómo podemos vivir nuestro camino hacia el futuro. Mentor del proyecto, Wahl planteó una idea que se volvió el corazón de la serie: el foco, más que quedarse en la denuncia, podía contribuir en pensar posibles soluciones.
Esto llevó, de algún modo, a enfocarse más en las preguntas que en las respuestas: ¿Cómo podemos vivir de manera más sostenible? ¿Para qué estamos acá? ¿Solo para trabajar y consumir? “Ese creo que es el sostén del proyecto y la parte que no pierde vigencia. La razón para continuar con el mensaje. Acercar a la gente a esas viejas preguntas: el para qué, el sentido”, reflexiona Haas sobre la esencia del mensaje que intentan transmitir.
A partir de allí, el nombre del proyecto adquirió su significado actual. Se trata de pensar ese futuro que nos dicen que es imposible, pero que ya tiene a miles de personas trabajando en soluciones concretas.
Crear cuando el mundo se detiene
El proyecto, que originalmente iba a ser un largometraje, se encontró con la pandemia de 2020 justo cuando buscaban financiamiento. Ante la incertidumbre global, el equipo decidió no guardar el material en una carpeta. Liberaron los guiones en internet y convocaron a ilustradores y animadores que, encerrados en sus casas, quisieran colaborar. “Fue una etapa muy emocionante, había una gran energía de colaboración“, recuerda Haas. Tuvieron más de 100 voluntarios de diversos países -incluyendo Estados Unidos y Asia- realizando piezas cortas, intercambiando bocetos y recibiendo clases de animación gratuitas online. Esta energía colaborativa permitió que muchas de esas ilustraciones sean hoy parte fundamental de la estética de la serie.

Se trata de pensar ese futuro que nos dicen que es imposible, pero que ya tiene a miles de personas trabajando en soluciones concretas.
Finalmente, el formato definitivo de serie de 15 minutos por capítulo se consolidó al ganar, de entre 600 proyectos que se presentaron, el fondo Renacer del ex Ministerio de Cultura de la Nación, que sirvió para financiar una parte del proyecto. Fue entonces cuando se sumó la productora barilochense Piensa Patagonia, liderada por Martín Domínguez, quien explica que, como comunicadores, decidieron aportar a la mejora del planeta desde su rubro, mostrando que existen otras formas de hacer las cosas.
Es así que, a través de 10 capítulos de 15 minutos cada uno, El Futuro Imposible muestra la historia de personas y organizaciones inspiradoras que trabajan día a día para construir un futuro regenerativo que combate la crisis económica y ecológica al mismo tiempo. “Nosotros estamos en el rubro comunicación, entonces dijimos: vamos a hacer activismo comunicacional y vamos a tratar de mejorar el planeta desde ese lugar“, cuenta Martín Domínguez, director de Piensa Patagonia y uno de los productores ejecutivos de la serie.
“Queríamos que quedara un buen documental y creo que lo logramos, estamos muy contentos. Lástima que iba a salir en la TV pública, en Canal Encuentro, en CINE.AR y al final esos espacios no están”, señala. Sin embargo, ese rodar no se detuvo. “A partir de que lanzamos la serie nos están escribiendo desde distintos lugares del mundo. Recibimos cinco o seis mails por semana de gente entusiasta que ve la serie y nos escribe. Se están haciendo proyecciones en todo el mundo”.
Los creadores cuentan que uno de los hallazgos narrativos es la ronda de personas alrededor del fuego. En este espacio, los personajes debaten y no siempre están de acuerdo, lo que refleja las discusiones reales que tuvo el equipo durante la escritura del guion, como por ejemplo evitar la “bajada de línea”: el objetivo no es decirle al lector qué está bien o mal, sino abrir preguntas, así también hay un reconocimiento de las contradicciones: el equipo admite que ellos mismos lidian con las incoherencias del sistema, como usar procesadores fabricados con materiales de zonas en conflicto mientras hablan de sostenibilidad.

Los personajes debaten y no siempre están de acuerdo, lo que refleja las discusiones reales que tuvo el equipo durante la escritura del guion.
Aunque existe una ideología clara a favor del ambiente el proyecto intenta evitar la política partidaria para no alejar a quienes piensan diferente. Un ejemplo fue el trato al personaje que representa la idea del “progreso” tradicional, personaje que tiene espacio para que sus argumentos sean igualmente escuchados.
El sello de Bariloche y la mirada local
A pesar de ser una producción con colaboradores en Francia, España y Buenos Aires, el ADN de El Futuro Imposible es profundamente barilochense. Haas y Balseiro atribuyen su sensibilidad ambiental a haber crecido inmersos en la naturaleza. “Haber estado perdidos en la montaña durante tres días cuando no había GPS te da la sensación de que la naturaleza es algo más grande, que nosotros somos parte de esto y no son simplemente recursos naturales“, explica Haas.
Esta perspectiva local se conecta con problemas globales. La serie plantea la necesidad de “volver a ser locales”, de readaptarse al lugar que uno habita, ya sea Bariloche o cualquier otra “casa” en el mundo.
Hoy, el proyecto incluso transciende su idea original, para convertirse en una herramienta de cambio social, como son las guías Pedagógicas: junto a especialistas del Instituto Balseiro y del Instituto de Formación Docente, se creó una guía para que los docentes trabajen los contenidos de la serie en las aulas, basada en la Ley de Educación Ambiental. El programa educativo El Futuro Imposible propone trabajar con profesores y docentes que, preocupados por la crisis ecológica y social que atraviesa nuestro planeta, deseen abordar en el aula las problemáticas y soluciones ambientales que se plantean en la serie.

“Nos están escribiendo desde muchos lugares: desde el Ministerio de Educación de Chile; también estamos a punto de firmar un convenio con el Ministerio de Educación de Río Negro, la Legislatura lo nombró en Interés Cultural y Educativo”, continúa Dominguez. Es así que, en base a la necesidad de empezar a firmar convenios con otras organizaciones e instituciones se decidieron a armar la personería jurídica Fundación El Futuro Imposible: el equipo está lanzando una fundación para dar marco legal a estos convenios y promover el programa educativo.
“Todo lo que vemos acerca del futuro es en general a apocalíptico o distópico y nosotros creemos que si lo único que vemos acerca del futuro es eso, tal vez lo convertimos en realidad, como profecía auto cumplida. Entonces, desde El Futuro Imposible lo que queremos es mostrar otro futuro posible, mostrando que hay prácticas alrededor del mundo que realmente está están cambiando la forma de hacer y ver las cosas”, sigue Dominguez, sin dejar de hacer hincapié en lo que está ocurriendo por estos días, concretamente en nuestro país: “Estamos muy tristes con lo que está pasando, lo de la Ley de Glaciares va directamente al corazón de lo que nosotros queremos. Negociar y de alguna manera explotar los recursos naturales con fines financieros, para nosotros es lo peor que puede suceder”.

“Negociar y de alguna manera explotar los recursos naturales con fines financieros, para nosotros es lo peor que puede suceder”, dice Domínguez.
Como señalan en el manifiesto de El Futuro Imposoible, hoy nos enfrentamos a una encrucijada histórica: “Si no reducimos el consumo global, nos dirigimos hacia una catástrofe ecológica sin precedentes; pero si la economía decrece, miles de millones de personas continuarán atrapadas en la miseria. Pareciera que no hay alternativa a seguir destruyendo el planeta si queremos alimentar y dar trabajo a nuestra especie. Sin embargo, la realidad es que hay muchas soluciones y alternativas. Millones de personas trabajan día a día construyendo las bases de un futuro distinto, en el que la economía y la ecología no choca. Un cambio de esta magnitud exige rediseñar nuestras economías, dejando atrás la obsesión por el crecimiento infinito y sustituyéndola por la búsqueda del bien común”.
Un regalo para el mundo
A pesar de las dificultades financieras -que incluyeron deudas personales y complicaciones con distribuidoras internacionales- el equipo decidió liberar la serie de forma gratuita en YouTube para que cualquiera pueda verla. En ese camino, más allá de las visualizaciones masivas, el impacto real se ve en las proyecciones comunitarias que surgen espontáneamente en diversos países y en los correos de personas que se sienten interpeladas a plantar árboles o armar huertas. Así, el proyecto trascendió la pantalla para convertirse en una caja de herramientas abierta a la comunidad.
Como concluye la charla entre los realizadores, mientras sea posible un futuro distinto, vale la pena luchar por ello.
Acceso al material
Los 10 capítulos están disponibles de forma gratuita en la plataforma YouTube. Actualmente, la serie puede visualizarse en toda Latinoamérica y Estados Unidos. El equipo trabajó arduamente -incluso costeando la liberación de derechos- para que el mensaje no quedara restringido por fronteras comerciales, buscando que la audiencia se apropie del contenido. El material está disponible de manera gratuita para docentes y se puede descargar en el sitio oficial:elfuturoimposible.org 🔗 Para descargar la guía pedagógica para docentes: https://elfuturoimposible.org/educacion/ Serie completa en YouTube: https://youtube.com/@ElFuturoImposible 🔗 Para descargar la guía pedagógica para docentes: https://elfuturoimposible.org/educacion/ IG: @elfuturoimposible
Por Violeta Moraga
Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

