Como respuesta a la devastadora tragedia del incendio que comenzó el 5 de enero en Puerto Patriada, en el noroeste de Chubut, la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) desde su Regional Patagónica lanzó el primer curso de restaurador forestal del país. La propuesta busca, no solo combatir los incendios, sino también desarrollar un trabajo anualizado en restauración y prevención.

En conjunto con la propuesta formativa, desde la UTT también están trabajando sobre el primer cuadernillo técnico del restaurador o restauradora forestal, que servirá como sustento y andamiaje técnico para los cinco encuentros del curso. Justamente, en este texto recuerdan que, durante las últimas décadas la política pública forestal en la Patagonia ha evidenciado profundas limitaciones frente a un escenario cada vez más complejo, marcado por el aumento en la intensidad y frecuencia de incendios que impactan económica, productiva, ambiental y socialmente en toda la región.

“Esta situación ha puesto en primer plano la necesidad de revisar y fortalecer los enfoques de manejo forestal, ordenamiento territorial y prevención, así como de repensar las estrategias frente a la expansión de especies exóticas introducidas históricamente con fines industriales”, explican. Es en este contexto desafiante, enmarcado en la tragedia ígnea más grande de la provincia de Chubut, que surge una respuesta colectiva con mirada transformadora: el primer Curso de Restaurador Forestal del país, promovido por la Unión de Trabajadores de la Tierra Regional Patagonia.

“La Brigada Andina, una de las brigadas comunitarias que se sumó como grupo de trabajo de la UTT,  nos expresaba la necesidad de una actividad más allá de la temporada de verano, que les permitiera seguir capacitándose y perfeccionándose. Así se concibió una propuesta anualizada con dos ejes principales a contraestación de la lucha contra incendios: la línea de restauración forestal y prevención de incendios”, cuenta el ingeniero agrícola Juan Pablo Acosta, coordinador general de la UTT Patagonia.

“Si bien inicialmente el curso fue pensado para las brigadas, posteriormente se decidió abrirlo a toda la comunidad. La realidad es que los incendios afectan a todos los sectores, no solo a quienes los combaten, sino a toda la comunidad, ya que el impacto no es solo ambiental, sino también económico, productivo y social”, detalla.

“El curso de restaurador forestal es una propuesta pionera en Argentina porque no existe un trayecto de formación o una propuesta de extensión que ofrezca esta especialización:  si bien es posible especializarse en áreas como la ingeniería forestal, no hay un curso específico de restaurador forestal”, continúa Acosta sobre esta iniciativa que busca llenar un vacío en la formación profesional y ofrecer herramientas para abordar la problemática ambiental de manera integral.

El programa, que ya tuvo su primera clase el primer sábado de marzo, consta de cinco encuentros, distribuidos a lo largo de los días sábados, y se articula con la escuela agrotécnica número 717 de Cerro Radal de La Puelo.

El equipo de trabajo incluye a profesores de la escuela y otros integrantes de la UTT, como Agustina Nieto, ingeniera en ecología y presidenta de la Asociación Apícola, Alelí Puerto, Técnica Universitaria en Gestión Ambiental, Aldana Matellini Lic. en Cs. Biológicas, Carlos Adrián Molina, Ing. Forestal y el mismo Pablo Acosta, ingeniero agrónomo que trabaja hace más de 10 años en planes de restauración en la zona de Puerto Patriada como asesor técnico privado. Se suma también Agustín Mavar, productor y profesor.

La convocatoria para el curso fue muy positiva y hubo más de 400 correos electrónicos recibidos en solo cinco días, realizándose un primer corte de 100 personas, quienes asistieron a la primera clase.

“Más allá de la formación, esta iniciativa tiene un componente político sectorial, buscando acompañar a las brigadas en la construcción del oficio de restaurador o restauradora forestal y de prevención de incendios. El objetivo es que las brigadas de combate contra incendios se conviertan en brigadas de prevención y restauración, construyendo un oficio que responda a la magnitud de la tragedia ambiental vivida”, completa Pablo. “La UTT, que antes no trabajaba en la cuestión forestal de manera institucional, está ahora en proceso de construir su área forestal a raíz de esta iniciativa”.

Además de los inscriptos, la propuesta tuvo muy buena repercusión en toda la comunidad, alentando la esperanza y la convicción de que “las ganas de cambiarlo todo están intactas” y que es posible “soñar, hacer y transformar” desde un lugar positivo.

Por Violeta Moraga

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen

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