No se rinden

Los extrabajadores del Sanatorio Del Sol marcharán este viernes a las 10 desde la rotonda del Ñireco hasta el Centro Cívico, donde pedirán la reubicación de 44 personas desempleadas desde enero de 2020, cuando la empresa cerró sus puertas.

Lucas Maliqueo (Izq) detalló el proceso del conflicto con el vaciamiento del Sanatorio del Sol.

Si algo tienen los extrabajadores del Sanatorio Del Sol es perseverancia. Este viernes llegarán al Centro Cívico desde la rotonda del Ñireco (que a fuerza de presencia ya autodenominan “de los extrabajadores del Sanatorio del Sol”). Reclamarán la reubicación de 44 despedidos, y el juicio y castigo para los responsables de la empresa.

Lucas Maliqueo, ex delegado del sindicato de la Sanidad, todavía recuerda la asamblea del 3 de mayo de 2019, donde los 185 trabajadores que tenía el sanatorio habían comenzado a cobrar de manera atrasada. La empresa pagó el último salario en septiembre de 2019. El 10 de enero de 2020 Del Sol cerró y dejó en la calle a 108 personas. Al día de hoy, la sociedad anónima le debe a cada uno cerca de 7 sueldos.

“La empresa no presentó el concurso de acreedores ni la quiebra, aunque tiene las cuentas embargadas en los bancos y en la AFIP. Está todo judicializado”, cuenta Maliqueo a Al Margen.

“Los socios siguen desaparecidos de la causa, aunque sabemos que trabajan en consultorios privados. ¿A qué apuntamos? A que se vayan de Bariloche por el daño material y moral que nos causaron”, agrega Maliqueo.

Entre los responsables, el exdelegado nombra a Miguel Robinson, Alfredo Negri, Carina Rocchi y Carlos Garate, entre otros.

De los 108 trabajadores de Del Sol, 64 fueron reubicados a través de la articulación del sindicato con el secretario de Trabajo de la Provincia, Jorge Stopiello, y empresas privadas en el HPR, San Carlos, laboratorios, Intecnus y el Hospital Zonal. Muchos de ellos debieron concursar y ninguno pudo mantener la antigüedad laboral.

“Entre los 44 compañeros hay personas con hasta 30 años de trabajo en el sanatorio. Mucamas y cocineros, entre ellos, que podrían ser empleados en cualquier área del Estado desvinculado de la sanidad”, dice Maliqueo. 

Por Pablo Bassi

Cooperativa de Comunicación Popular Al Margen