Lo que el fuego nos deja

El incendio en El Bolsón ya se va apagando pero quedan miles de hectáreas de bosque quemadas y cientos de familias productoras sin sus modos de supervivencia. Aquí también los motivos de la desidia estatal y el delirante episodio de un intendente inventando un secuestro.

La organización comunitaria que combatió el fuego ya piensa en la reforestación. Foto: Ana Collarte.

Hace tres semanas, el 24 de enero, se desató un incendio en El Mirador, barrio humilde en la periferia norte de la ciudad de El Bolsón, a causa de un fuego mal apagado cuya responsabilidad está siendo investigada. Enseguida se encendieron las sirenas de bomberos y comenzó a circular el pedido de ayuda de parte de vecinos y vecinas que veían el fuego acercarse a sus viviendas.

“Subestimaron el fuego. Lo único que podía complicar la situación era un cambio muy brusco de viento, y fue lo que sucedió”, comentó un brigadista de la zona. Como el fuego estaba lejos no le dieron importancia pero un día el viento cambió y el fuego avanzó 13 kilómetros sobre los bosques y campos de los pobladores del paraje rural Cuesta del Ternero, arrasando con el territorio de la comunidad mapuche Anticura y subiendo por la ladera noreste del Cerro Piltriquitrón, poniendo en riesgo también a la comunidad Nahuelpán. 

Desde entonces, vecinxs autoconvocados por la situación se juntaron para aunar fuerzas y asistir a los pedidos de ayuda que se multiplicaban. El fuego, ante la falta de reacción por parte del gobierno municipal, provincial y nacional ya llegaba a las casas. No se habían puesto a disposición los recursos necesarios para contener a la población ante un incendio que en pocos días arrasó más de 8 mil hectáreas de bosques nativos, dejando a su paso animales muertos, galpones quemados, y un colchón de cenizas y desolación que tardará años en reponerse. Un verdadero desastre ambiental.

La Comarca Andina, región interprovincial cordillerana, se caracteriza entre otras cosas por la capacidad de organización de su comunidad para contener y resistir a las embestidas extractivas, denunciando los loteos en zonas rurales por parte de los grandes terratenientes y agentes inmobiliarios (como Lewis, el emir de Qatar o Benetton). La comunidad de la Comarca acciona de manera espontánea allí donde el Estado no alcanza o hace oídos sordos a los reclamos de su gente. No es la primera vez que de una asamblea autoconvocada surge la organización colectiva como respuesta al daño del territorio. Por ejemplo, hace cuatro años, en enero de 2017, se realizó una gran marcha convocada por el Acampe Pacífico y Popular donde miles de vecinxs colmaron las calles del pueblo exigiendo un freno al loteo de un humedal conocido como la Pampa de Ludden, en la zona rural de Mallín Ahogado. El acampe de ese entonces fue la respuesta del pueblo ante la aprobación del loteo por el Concejo Deliberante encabezado por el intendente Bruno Pogliano y el Bloque Juntos Somos Río Negro. 

En este 2021, la organización colectiva en defensa del territorio derivó en la conformación de “vecinxs autoconvocadxs en defensa del bosque”, quienes tomaron, en sus manos y corazones, la responsabilidad de colaborar en lo que fuera necesario para combatir el fuego. “El viernes 5 de febrero, a las 10 de la mañana en la Plaza Pagano, en esa ronda de no más de 20 vecinos y vecinas, nos comenzamos a organizar. En el centro del círculo reunimos nuestros recursos y decidimos elevar el llamado. Así nació este espacio, que en cuestión de días convocó miles de personas sensibles y empáticas dispuestas a tejer en red, como un bosque inmenso, abundante, con entrega y confianza, explican lxs autocnvocadxs. De modo asambleario y horizontal, se fueron creando comisiones de logística, salud, comunicación y evacuados; cada vecinx aportaba desde donde podía. Algunxs, con alguna experiencia en montaña o trabajo con herramientas, se organizaron como cuadrillas de voluntarixs para ir directo a donde estaban los pobladores que tenían el fuego cerca. Muchas veces se encontraron con vecinos y vecinas atacando como podían, y en soledad, los focos que se esparcían por la montaña y amenazaban sus casas, porque los brigadistas estaban en las zonas más altas de la montaña atacando el frente del fuego. Otras veces coordinaron tareas con bomberos o el Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF), facilitando el traslado de mangueras, realizando cortafuegos, o apagando a puro balde las llamas que brotaban del suelo caliente.

Día a día el trabajo organizado desde la plaza, se fue perfeccionando. Y no solamente desde allí, sino de distintas organizaciones de montañistas, vecinos de Mallín Ahogado y otros parajes. La sociedad de El Bolsón colaboró desde sus casas congelando botellas de agua. Los comedores populares prepararon las viandas para lxs voluntarixs. Se acercaron mangueras, borcegos, palas, machetes, cascos, gafas, colirio y dinero a la plaza. Sin burocracias ni intermediarios, la organización “vecinxs autoconvocadxs en defensa del bosque” supo responder de manera efectiva y afectiva mientras desde los estamentos del Estado decían que «siempre estuvieron todos los recursos necesarios» y dejaron a entender que un fuego de esta magnitud “solo la lluvia podría contenerlo”. La Plaza Pagano, centro de El Bolsón, se convirtió en la base de operaciones, comunicación y recepción de donaciones. Desde allí fueron saliendo tres veces al día (a las 6 de la mañana, al mediodía y al atardecer) las cuadrillas de voluntarios con las herramientas e insumos necesarios para el trabajo.

“Acá lo que trajeron fue mucho amor”, se escuchó en boca de un poblador de la rinconada Nahuelpán. Sin ningún interés político o individual, con la voluntad de ayudar y la impotencia transformada en acción, la comunidad reaccionó y junto al trabajo de lxs brigadistas de las instituciones abocadas al fuego, lograron contener (no extinguir) uno de los incendios más grandes de los últimos años en la zona, a pesar de tener todas las características climatológicas en contra: más de 35 grados y ausencia de lluvias.

La impotencia y la bronca de quienes perdieron una forma de vida en relación con la naturaleza. Foto: Ana Collarte.

Clarín siempre miente

El intendente Bruno Pogliano recién al décimo día de comenzado el incendio y viendo la reacción de la población, salió a pedir refuerzos al gobierno nacional, que tampoco tuvo una respuesta adecuada: el viceministro de ambiente Sergio Federoviski consideró “inadecuado” el pedido. «Siempre estuvieron todos los recursos disponibles para el ataque al fuego”, declaró. Mientras tanto, el pueblo entero era testigo de las inmensas columnas de humo, el olor a madera quemada, el resplandor naranja por las noches y los mensajes de amigxs de las zonas afectadas pidiendo ayuda para evitar que el fuego avance sobre sus casas.

Quedarán las evaluaciones pertinentes sobre el accionar correcto, incorrecto, suficiente o no de las instituciones con las que el pueblo cuenta para el manejo de incendios a nivel local y nacional. Quedará aún responder sobre responsabilidades y negligencias. No obstante el fuego va dejando a la vista otras cosas. Del paisaje gris negro, humeante que queda donde hace unos días había un bosque nativo, con toda su biodiversidad, surgen los reclamos sobre el abandono por parte del gobierno municipal respecto a la población rural de su jurisdicción. Se ve la falta de mantenimiento de caminos y accesos en las zonas rurales donde viven personas mayores, y a las cuales no puede llegar una ambulancia, o los bomberos (exceptuando el asfaltado del camino de Mallín Ahogado que llega al centro de ski). Se ve la falta de políticas públicas prometidas en campaña para el desarrollo de los pobladores rurales, se ve la falta de acceso al agua de los barrios más humildes y la estigmatización manifiesta y promovida contra gran parte de la comunidad organizada de la comarca por parte del intendente.

Y también se ve la estigmatización de los medios de comunicación nacionales como Infobae o Clarín que compraron su versión de que un grupo de mapuches intentó secuestrar al intendente en la Plaza Pagano. ¿Qué pasó realmente? Lo que puede verse en el video: Vecinxs voluntarixs se cruzaron cara a cara con el edil en una reunión organizada por los pobladores de Cuesta del Ternero para relevar la situación. “Personas con la cara pintada de negro y machetes y mapuches” describió a quienes le reprocharon su accionar. Nada dijo de los reclamos que recibió; prefirió cuestionar, por las formas, a quienes los hicieron. Luego Infobae y Clarín retocaron la versión de Pogliano para meter en la ensalada de frutas a Juan Grabois, la RAM y una delirante guerrilla armada que aparece desde el bosque en llamas. Es cierto que los modos pueden no haber sido los más amables y que siempre surgen efusivas (y a veces agresivas), nada se acercó a un intento de secuestro o puso en peligro la integridad física del intendente. 

Pobladores rurales han perdido ganado y lugares de veranada para sus animales. Foto: Ana Collarte.

Rosa Monsalve, concejala del Frente de Todos, estuvo presente y contó su versión de los hechos: «El día viernes 12 asistimos a una reunión en Cuesta del Ternero a las 19:00 horas, a la cual habíamos sido convocados. Había presentes en el lugar organismos nacionales provinciales y también municipales. Cuando finalizó la reunión vimos que se acercaron algunos vecinos que aparecieron desde el bosque. El intendente se paró a charlar con ellos y desde lejos, apreciamos que la conversación subía de tono: le reclamaban al intendente que se ponga a trabajar junto a ellos, a la par de ellos. Hay malestar después de un incendio dónde los vecinos lo han perdido todo. Vimos un reclamo que se le hizo, algunos gritos también. Estos vecinos tenían en sus caras algunos barbijos, y otros venían con las herramientas de trabajo que utilizan para apagar el incendio, como machetes y palas. Finalmente, el intendente se retiró de forma rápida del lugar mientras continuaban los reclamos. Nosotros nos quedamos a charlar con los vecinos y poner el foco dónde realmente nos interesa y para lo que fuimos convocados: Articular entre los organismos para poder resolver rápidamente la problemática que tienen hoy por hoy los vecinos a raíz del incendio sufrido en cuesta del ternero. Entendemos el malestar de muchos vecinos porque la verdad es que quieren soluciones claras, concretas y rápidas”.

El falso intento de secuestro del intendente Pogliano no fue el primer ataque de parte del gobierno de El Bolsón a la organización autoconvocada para ayudar a la población afectada por los incendios. Con anterioridad, la policía (que custodia vestida de civil todo el accionar) intentó desalojar a lxs “vecinxs autoconvocadxs en defensa del bosque” porque consideraban que estaban dañando el césped de la plaza. Sí, la intendencia se preocupa por el verde de la ciudad mientras se quema el bosque. No es casual: el ambientalismo decorativo en la Ciudad tiene su negocio, el bosque no. Un habitante de las zonas afectadas, al ser consultado por la falta de ayuda, dejó en claro por qué el Gobierno no cuidó el verde del bosque ni a la comunidad: “¿Te pensás que yo no sé qué quieren esto? A muchos les vendría bien que se nos queme todo para que tengamos que irnos”. 

Lxs “vecinxs autoconvocadxs en defensa del bosque” denuncian que han recibido difamaciones, menosprecio, amenazas, matones, infiltrados y persecuciones. “¿Será que esta organización de vecinxs pone en peligro algún interés mayor”, se preguntan?

Territorio, comunidades, desarrollo de la vida rural, soberanía popular, versus mega emprendimientos inmobiliarios, proyectos extractivos, urbanización y turismo de élite. Dos caras en disputa permanente en la Patagonia. Un bosque más que queda sin sombra y que habrá que defender de las forestaciones de pino, los loteos, y proyectos extractivos. Pobladores que se han quedado sin alimento para sus animales, con los que sostenían sus vidas, y que ahora habrá que acompañar de la mejor manera. Anécdotas contadas en las guardias nocturnas dentro del bosque quemado en plena montaña que dejan retumbando historias sobre el continuo despojo y la amenaza constante de perderlo todo, por el fuego, por los negocios, por la defensa del territorio. Sin embargo la comunidad de la Comarca Andina sigue en alerta permanente, ya pensando también en colaborar con la reforestación del bosque nativo. Sigue acompañando a las personas afectadas por este incendio con forraje y motobombas, y voluntarixs que se quedan de guardia de cenizas. “Hoy, el fuego está amansado, prendido y ardiente, pero amansado por la caricia de un pueblo organizado, empoderado, en red. Ninguna noticia falsa o denuncia vacía de argumentos y pruebas nos sacará la ternura de reconocernos en unidad y apoyo mutuo.

El trabajo que queda por delante será parte de un largo recorrido que se entrama con las luchas históricas de la comarca andina. Hasta el último suspiro de aire puro nos encontraremos. Con los zapatos quemados, las caras cansadas y las emociones turbulentas, seguiremos de pie, pala en mano y en defensa del bosque”, concluyeron en su último comunicado lxs “vecinxs autoconvocadxs en defensa del bosque”.

Aunque el parte oficial, pronto dirá «extinguido», el incendio habrá quedado allí con su viento de cenizas y el bosque de carbón. La capacidad de resiliencia de nuestros bosques y de esta comunidad seguirá sosteniendo la lucha por la conservación de la vida rural y los paisajes nativos que dan vida a este paraíso cordillerano. Por el agua y la vida, en defensa del bosque.

Por Gioia Claro (Cítrica)

Fotos: Ana Collarte

Cooperativa de Comunicación Popular Al Margen