«Hay una carencia de espacios de socialización»

Hoy se inicia la 24° Semana de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes. Conversamos con Edith Espinoza, integrante del Grupo Encuentro y del Movimiento de Infancia Bariloche sobre cómo ve la situación de las infancias y las adolescencias en este contexto de pandemia.

Edith de Grupo Encuentro contextualizó la niñez en cuarentena.

– ¿Cómo fue la organización este año?

-Se conmemoran los 31 años de la convención de los derechos de los niños, niñas y adolescentes y es en este marco también que todos los años se prepara esta semana con distintas actividades, donde en tiempos normales participan muchísimas organizaciones en forma presencial.

En este contexto estamos haciendo lo que podemos, la verdad es que todos los años más que convocar nosotros hay como una auto convocación de las organizaciones sociales como de los distintos dispositivos del estado que trabajan en territorio con niños, niñas y adolescentes. Estamos participando en la organización, pensando y repensando los mimos que estamos todos los años; los CAAT, la SENAF, Ecos Hueche, Colectivo Al Margen, el Grupo Encuentro, la UNTER, la Pastoral Carcelaria, una parte del Municipio.

Lo que hemos podido organizar para este año es en este marco de cuidado y teniendo en cuenta los protocolos y las recomendaciones de salud. Básicamente, en cuanto a la convocatoria estamos muy contentos por lo que se ha gestado. Después entendemos que estamos en un contexto muy particular para poder realizar actividades, básicamente también muy descontentos y descontentas con todo lo que sucede a nivel de decisiones políticas que tienen que ver con la injerencia en los niños.

– ¿Qué cuestiones se han agravado con la pandemia?

-Nosotros empezamos en la pandemia como todo el mundo, pensando que iban a ser un par de semanas y bueno, se nos pasó el año. Lo cierto es que, remontando un poco lo que dice la Convención, nosotros vemos que no ha habido una decisión política de estar a la altura de las circunstancias. Los niños, niñas y adolescentes deberían haber sido tenidos en cuenta desde el inicio, para poder readaptar y repensar actividades y espacios de contención.

Se ha pensado poco y mal, las consecuencias las vamos a tener. Los que trabajamos en los territorios nos damos cuenta que muchas problemáticas se han acentuado, no solamente la cuestión de la extrema pobreza, sino también las soledades de los niños que no tienen que ver con el poder adquisitivo. Hay una carencia de espacios de socialización, de espacios de escucha, de poder estar con sus pares. Eso va a generar a largo plazo algo que nosotros vemos bastante grave, tanto en las conductas como en el quehacer cotidiano.

– ¿Cuál es el lema para este año?

– “En pandemia también tenemos derechos”. La verdad que nosotros tenemos el desconcierto con las autoridades y las dirigencias de turno. Creemos que hay alternativas para poder atravesar esta pandemia con un poco más de bienestar para los niños, de calidad de vida. Siempre manteniéndonos dentro de los protocolos de cuidado y seguridad que recomienda salud, moverse sobre ese eje. Entendemos que hay posibilidades, hay modos alternativos de que los jóvenes, niños, adolescentes se sientan contenidos por una comunidad, por el Estado y por la familia. Los adultos somos responsables de su crianza. Hay muchas cosas que los niños y adolescentes han ido incorporando como modo de subsistencia en estos momentos. Tanto el uso del barbijo y el no compartir ciertas cosas las han incorporado muy fácilmente los pibes. Lo que hace falta es que los adultos nos reinventemos y veamos formas de poder contenerlos.

Ellos están pidiendo a gritos que existan actividades donde estén mirados y cuidados. Cualquier propuesta que se haga y que esté organizada, la van a tomar. Lo que está pasando ahora es que las actividades que planean por sus medios son clandestinas, entonces, a todo lo que están padeciendo, sumamos esta clandestinidad de tener que estar escondidos, haciendo “cosas que no hay que hacer”. Los estamos llenando de una cantidad de emociones que no les corresponden atravesar, más en esta pandemia.

-También está la cuestión de que muchas de las actividades permitidas son aranceladas ¿Cómo se podría pensar en otras propuestas?

-Nosotros desde el Consejo Local de Niñez como del Movimiento de Infancia hemos hecho propuestas que son posibles que estarían dentro de un marco de legalidad sin que sea necesario más presupuesto del que hay. Convengamos que hay mucha gente del estado que está cobrando y no hace nada, no está trabajando ¿No podríamos proponer que tres profesores de educación física cierren una calle un fin de semana y hagan una actividad con los pibes de esa cuadra?

 En esos encuentros también se podrían compartir las cuestiones de cuidado, un espacio pensado para ellos, que ellos lo sepan. Simple y concreto, con ningún costo extra, aprovechando el aire libre. En la calle donde se juntan ahora sin control, a la deriva, no hay nada pensado para ellos… Nos parece que si se pueden hacer cosas, con grupos de menos de 10 pibes. Nosotros nos estamos juntando con los pibes en el Grupo, porque lo necesitan y lo piden. Si nos quedamos todos pensando que recién cuando termine la pandemia vamos a empezar a vivir de nuevo, estamos equivocándonos.

En estas fechas está el cliché de decir “los niños son el futuro” bueno, la verdad que hay algunos que no van a llegar al futuro si no nos ocupamos ahora. Hay muchos pibes y pibas que no van a tener a llegar un futuro, hay problemáticas muy graves que están sucediendo en los barrios y no se están atendiendo porque los profesionales están en sus casas por la pandemia.

Manteniendo los protocolos de cuidado, nosotros no hemos tenido ningún contagio en el Grupo, no tuvimos que cerrar ningún día de la pandemia. Hay otros dispositivos del Estado que han tenido que cerrar por contagios y ahí solo trabajan adultos ¿Cómo puede ser? Hay espacios que tienen que estar abiertos frente a una pandemia, no podemos naturalizar que en pandemia haya sectores esenciales como los CAAT, la SENAF, el Centro Administrativo, las escuelas… Tienen que estar abiertas reinventando el quehacer cotidiano.

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Por Mariela Martínez y Julia Biagioli

Fotos: Euge Neme

Equipo de Comunicación Popular Colectivo Al Margen