Traslado, entierro y consumo

El tratamiento de nuestra basura está en debate a partir de la nube de humo tóxico que invadió la ciudad por una quema en el basural. ¿El proyecto de un vertedero regional es la solución? ¿O la clasificación en origen? Te lo contamos en este segundo informe de Al Margen.

¿Trasladar el problema a Pilcaniyeu es la solución al problema ambiental? Foto: Nicolas Gonzalez

“Si estamos hablando de vertedero mi opinión es absolutamente en contra”, arremete Germán Martínez, especialista forestal que trabaja con el grupo de Ecoforestales, quienes intentan impulsar el uso de los residuos forestales para calefacción y la generación de energía a nivel local.  “Verter y enterrar es lo que no hay que hacer. Esa es mi visión. Si es provincial, regional o de la ciudad es independiente. Si tu lógica es que la gente no haga nada en sus hogares, sino que solamente ponga los residuos en una bolsa y vea que el problema desaparece y en realidad después aparece en el vertedero y ahí se entierre, ese es el problema. Esto tiene que ser entendido por la sociedad civil y los políticos como una solución conjunta. Uno y el otro. Las personas tienen que entender que su consumo es el responsable de las 200 toneladas de residuos diarias que llegan ahí. No es culpa del turismo, no es culpa de nadie, es culpa nuestra. Compostar, fijarse como se consume, no tirar y generar mucha menos basura debe ser un objetivo diario de todos nosotros. Si todos compostáramos en Bariloche esas 200 toneladas serían 100. Desde ya los gobiernos provinciales y municipales también tienen mucho para hacer. Ese mito, esa realidad de que “yo separo la basura y después la mezclan toda”, está bien, hay que corregirla, pero primero hay que separar la basura. Hay que hacer masa crítica de gente que exija, para que eso no se vuelva a mezclar. Por eso creo que mover el vertedero sin que haya un análisis hacia adentro de nosotros como sociedad y el Estado como actor es sólo mover el problema. Es trasladarles el problema a otros, para hacerles el mismo daño que nos estamos haciendo ahora”.

Y por último agrega, “Que el predio esté ahí, te da otras posibilidades, porque es una logística más corta, en donde si vos podés generar productos, generar electricidad, calor, cosas que no son ciencia ficción, sino que se hacen en muchísimos lugares del mundo. Hay proyectos súper firmes que quedan relegados y se les patea al próximo que venga. Entonces tenemos que juntar todos, los que estén de acuerdo y los que no, y apuntar hacia algún lado.”

En la charla suma su opinión el antropólogo Rodas quien investigó el trabajo de la Asociación de Recicladores de Bariloche: Hace falta un compromiso político y tampoco una conexión económica. El reciclaje es muy caro, no es solo poner tachos de colores diferentes en el centro cívico. El reciclaje implica un montón de cosas. Un envase es más barato hacerlo desde cero, utilizando petróleo de nuevo que reciclarlo, entonces hay una conexión con lo económico que no permite un reciclaje correcto en los países subdesarrollados. En los países desarrollados hay una inversión grande para poder hacerlo”, compara Sebastián Rodas y sentencia, “Además trasladar el vertedero en las mismas condiciones de éste implicaría solamente trasladar el problema a otro lado”.

Los caminos a la solución

Está claro que la solución al problema va de la mano de quienes ven en la basura fuente de trabajo y oportunidades para el desarrollo local, aquellos que ya hoy se hacen cargo del problema, reciclando y reutilizando eso que otros tiramos para que no siga contaminando. Para que funcione es necesario el impulso económico por parte del gobierno y de los privados, de lo contrario no nos extrañemos que la “solución” que se imponga ante la alarmante situación de nuestro vertedero venga a través de las empresas de la patria contratista que, en varias ciudades argentinas encontraron en la basura un negocio más para vivir del subsidio y el sobreprecio. Todo ello sin solucionar el problema ambiental, sino sólo enterrando el desperdicio que nadie quiere ver para que algún día se lo encuentren nuestros descendientes como una horrenda cápsula de tiempo.

Por Ramiro Sáenz

Fotografías : Nico Gonzalez

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen