La vigencia de Aimé Painé

En el aniversario de su nacimiento, este 23 de agosto se estrena la serie biográfica Aimé, sobre la vida de la primera mujer mapuche  en llevar el canto de su pueblo y su cosmovisión al mundo. Los cuatro capítulos podrán verse desde este domingo de forma gratuita en https://www.cont.ar/

Aimé Painé, mirándose, recuperó y transmitió las raíces de su pueblo.

“En el 2012 leí un artículo sobre Aimé Paine y pensé: qué lindo hacer este personaje, heroína cultural de la Patagonia”, dice la cineasta neuquina Aymará Rovera, directora de esta miniserie biográfica realizada íntegramente en la Patagonia y que es protagonizada nada más y nada menos que por la cantante, periodista y actriz Charo Bogarin.

“En ese momento estaba en Buenos Aires, donde viví 23 años, y me di cuenta que tenía ganas de empezar a escribir el guion, y después la producción, porque finalmente para todo lo que quería hacer necesitaba a alguien pero no contaba con recursos”, recuerda ahora Aymará, que con esta miniserie de ficción, la primera de estas características, debuta como directora y guionista tras una larga carrera como actriz (fue la primera mujer patagónica en participar del Festival Internacional de Cine de Cannes, protagonizado junto a la francesa Carole Bouquet  el film “Nordeste”).

Cuenta que el mismo proceso de la película comenzó a hacerla volver a la Patagonia, a Neuquén de donde es originaria y a Río Negro donde empezó a viajar para encontrarse con la familia de Aimé y con sus amigos para reconstruir la historia. “Es un personaje maravilloso, muy valiente, que se animó a denunciar y hablar en los años 70 / 80, una trasgresora con lo que hacía y muchas personas empezaron a saber de su vida a partir de esta ficción, eso me dio alegría: dejar un pedacito de nuestra cultura”.

Fueron así muchos años de investigar, de pensar qué de toda la historia de Aimé contar “porque eran como muchas películas”, 44 años de una vida. Como relata Aymará, hacer una película es un proceso generalmente largo desde que germina la semilla de una idea hasta su realización. Es ese tránsito, llevar a la pantalla una producción requiere más que voluntad, por los altos costos que implica todo el hacer. “Sabía que me era económicamente imposible llevar adelante este material audiovisualmente, entonces me presenté en un concurso de Acción Federal del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y gané. No lo podía creer, porque lo venía soñando hace muchos años pero sostener ese sueño y logarlo es lo más difícil, tenés que tener unas convicciones muy claras. Pensé mucho en cómo era Aimé, toda la lucha interna que hizo para lograr ser quien fue. Ella también hizo un trabajo de lucha muy fuerte para poder abrir camino, y yo fui abriendo esos caminos”.

El rodaje se hizo integralmente en la Patagonia.

La figura de Aimé

Aimé nació el 23 de agosto de l943 en la ciudad de Ingeniero Huergo, Río Negro. A los tres años fue arrancada de su tierra y criada en un orfanato en Mar del Plata. Por mucho tiempo debió usar un nombre «oficial»: Olga Elisa, ya que las leyes no les permitían usar nombres originarios. Sin embargo, en plena dictadura se transformó en cantora, cambió su nombre convirtiéndose en Aimé Painé: reconociéndose en sus raíces iniciaba un camino de búsqueda y denuncia en la sabiduría de su pueblo. Como cuentan las crónicas de la época Aimé “uso su nombre mapuche ‘ilegal’ y cantaba en mapuzugun, su lengua casi extinguida; confecciónaba su ropa indígena que la usaba con orgullo donde fuera y su sola presencia física era un reto y una evidencia demoledora”. Aimé fallece a los 44 años  en medio de una presentación en Paraguay, dejando su obra como  legado “un tesoro que le pertenece al espíritu de los pueblos libres del sur”.

“En esta búsqueda y recorrido por su historia de alguna forma yo también me busqué, porque empecé a volver a la Patagonia, volví a los lugares donde había transitado mi infancia”, dice Aymará y recuerda que “Aimé se crió en soledad en un orfanato y en ese lugar a pesar de todo conoce a través del canto su propia voz y puede empezar a cantar, eso fue algo que también la estimuló. Después se va a Buenos Aires y hace toda esta transición musical del canto gregoriano al folklore y del folklore a su música autóctona, a las canciones en mapuzungun que es lo que termina haciendo sus últimos años.  Las presentaciones que hacía siempre eran una excusa para decir lo que estaba pasando y lo que había pasado con las comunidades originarias”.

-Una doble denuncia en una de las etapas más oscuras del país.

-En ese momento cuando ella hablada de genocidio o hablaba de la matanza de los pueblos originarios era todavía un tema silenciado en Argentina. Yo me crié con libros que decían que los indios eran salvajes y mataban a hombres y mujeres, cuando los invadieron y silenciaron su cultura. Creo que Aimé vino a poner voz a eso y utilizó la excusa del  canto, agarrase del canto y abrazar a su pueblo la sostuvo, porque no tuvo una vida fácil. Siempre se sintió de alguna forma sola. Yo traté de rescatar de ella lo mejor y mostrarla como lo que fue: una heroína cultural. Hice esta serie con un sentido único que era homenajearla  a ella y ese era el lugar del que no me quería alejar.

-¿Cómo fue tu experiencia personal en esta realización?   

-Aimé ha sido un ser que apareció en mi vida espiritual, que cambió el paradigma de mi vida, porque siempre fui actriz y pasé a dirigir una serie. No es fácil ser mujer en un set de hombres, donde todavía hay mucho machismo. A veces también está esto de no ser profeta en tu tierra, que es algo bastante común todavía, por eso tenemos que empezar a reconocernos entre nosotros. Hoy yo estoy conociendo el trabajo de Aimé a partir de tantos años de trabajo, realmente es mucho amor a lo que uno hace y mucho deseo de que esto se cumpla, porque terminás el rodaje y como directora te quedas un poco sola con todo lo que viene. No es  que tenés una productora atrás. También tuvimos momentos muy hermosos, Charo fue una compañera importante, no hubiese podido nunca hacer esta serie  si no tenía a alguien como Charo que daba una fuerza espiritual muy grande. Es muy parecida a Aimé en muchas cosas.

-Es un hecho artístico importante  podér sacar a  la luz esta serie en este momento .

Es una gran alegría, a pesar del momento tan difícil que vivimos los artistas, que estamos en situaciones muy extremas, que hoy en plena pandemia Aimé se estrene, que me la hayan pedido para la plataforma cont.ar para que sea una serie patagónica, es un regalo.

-Cómo fue la experiencia de filmar en la Patagonia 

-Fue hermoso. Además grabé en lugares como Aluminé, donde pasé mucho de mi infancia y había chicas que venían de Buenos Aires, que decían qué son las Araucarias. Para ellos también fue muy lindo como experiencia poder reconocer un lugar distinto, salir de grabar en Buenos Aires y entrar a un lugar de silencio, un silencio de verdad al que  no estás acostumbrado. Yo traté  de respetar mucho ese silencio, que haya esa pausa, que no corra la serie porque hay que hacerla, tiene ritmo, pero respeta los silencios. Aimé pudiendo contemplar el horizonte, viendo  las araucarias, las montañas, los ríos, porque es de lo que ella siempre se agarraba.

Rescato además la alegría de hacer una serie federal, con técnicos y actores de la región, rescato mucho eso, siempre está bueno seguir construyendo, empezar a consumir otro tipo de historias de cine, es fundamental rescatar nuestro patrimonio cultural y también que tantas comunidades puedan conocer a Aimé, que se den la oportunidad.

La ficción biográfica sobre la vida de Aimé Painé se estrena por la  plataforma nacional y gratuita Contar (https://www.cont.ar/) disponible desde el domingo 23 de agosto a las 00.00 horas.

 Por Violeta Moraga

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen