Graciela Landriscini: de la academia al Congreso

La economista del Frente de Todos pasará a integrar en diciembre la representación rionegrina de la Cámara de Diputados. ¿Qué proyectos tiene en mente? ¿Qué piensa sobre el frácking y la fruticultura?

Graciela Landriscini, de la ciencia y la tecnología rionegrina al Congreso nacional.

Para gran parte de los rionegrinos, Graciela Landriscini resulta desconocida. Es economista, vive en Cipolletti, ejerce el cargo de Secretaria de Planificación y Desarrollo Institucional en la Universidad Nacional de Comahue y, desde el domingo, es diputada nacional electa por el Frente de Todos.

Tiene vasta trayectoria en el mundo académico: fue decana del Centro Universitario Regional Zona Atlántica y de la Facultad de Economía y Administración de la UNCo. Su campo de investigación y docencia es la planificación productiva, el trabajo y las PyME a nivel nacional y regional.

Entrevistada por Al Margen, cuenta que integró varios equipos técnicos públicos bajo la órbita del poder ejecutivo y legislativo. En diciembre asumirá su banca junto a Martín Soria y Luis Di Giácomo, quienes pasarán a integrar la representación del pueblo de Río Negro en la Cámara baja.

– ¿Qué balance realiza de las elecciones?

-El pueblo argentino decidió castigar el perfil ideológico de una sociedad pro mercado y excluyente, impulsora de medios más hegemónicos y censora en términos mediáticos, como quedó comprobado con la eliminación de la ley de servicios de comunicación audiovisual. Todas ellas políticas expresadas por Cambiemos

– ¿Y de las elecciones en Río Negro?

-Tuvimos un importante tirón desde arriba (N del R: en relación a la categoría presidencial), acompañado por otras fuerzas políticas, básicamente Juntos Somos Río Negro, que dejó en libertad a sus votantes la elección para el cargo de presidente, lo cual resulta un poco insólito.

– ¿Por qué?

-Porque ideológica o políticamente se opta por el neoliberalismo de Cambiemos, Gómez Centurión o Espert, o por un programa de desarrollo productivo inclusivo, de generación de empleo y fortalecimiento de la educación pública, con prioridad en la seguridad social.

– ¿Juntos Somos Río Negro dónde se encontraría?

-Algunos dirigentes locales convocaron a sumar votos presidenciales a favor de Cambiemos, otros del Frente de Todos y otros de Lavagna. No termino de entender dónde se posiciona.

– ¿Hay alguna autocrítica en su espacio sobre la diferencia de votos entre el tramo presidencial y el de senadores y diputados?

-El primer candidato a senador de Juntos fue el gobernador, lo que obviamente empuja con todos los recursos -incluso los del Estado-, con la fijación de políticas como la titularización de cargos docentes y porteros de escuela, la creación de convenciones colectivas de trabajo, el pase a planta permanente de trabajadores públicos o el programa de infraestructura y saneamiento de viviendas en barrios de ciudades que no los tienen. Nosotros no teníamos ese lugar. Quien sabe leer cómo se financiaron las campañas y cómo se ejecutaron, sabe perfectamente cuántos recursos se volcaron desde el Estado directa o indirectamente a la elección.

– ¿Qué proyectos de ley tiene en mente?

-Trabajé más de 20 años en las problemáticas de las pequeñas y medianas empresas, como el acceso al crédito o la necesidad de establecer precios sostén en determinados eslabones de la cadena de valor. Voy a poner énfasis en acompañar proyectos de este tipo y, a medida que avancemos, iré planteando cuestiones específicas de nuestro territorio norpatagónico y patagónico en general vinculado a Vaca Muerta, la energía, el sistema educativo y ciencia y técnica, en especial aquellos sectores que necesitan consolidarse como el INTA e INTI. Tengo mucho desarrollo laboral vinculado a complejos productivos regionales, como la fruticultura y los hidrocarburos.

– ¿Qué opina del presente frutícola?

-Hubo un grave proceso de descapitalización por falta de rentabilidad en los precios recibidos por productores, sobre todo en eslabones pequeños y medianos. También se agravó la debilidad estructural de las tareas de sanidad, por el costo de los remedios y el abandono de programas: muchos volúmenes enviados a Brasil y Europa fueron rechazados. Esta descapitalización hizo que muchos productores aceptaran la actividad hidrocarburífera, en la que encuentran una posibilidad de obtener ingresos como rentistas de las empresas. Es una pena, porque fueron muchas décadas de esfuerzos invertidos. La fruticultura necesita un programa de recuperación e inversión.

– ¿Pueden convivir la fruticultura y la explotación hidrocarburífera?

-La convivencia de una actividad extractiva y una productiva, compartiendo canales de riegos, generando problemas ambientales o de polinización y cambios en la composición de la población, necesita planificación. El Estado no puede tener piloto automático, no puede dejar al libre mercado la competencia entre grandes corporaciones internacionales y nacionales y pequeños y medianos productores. El Estado debe concertar, debe investigar rigurosamente para mostrar indicadores, generar gabinetes público-privados, convocar a cámaras y sindicatos. No te puedo decir si debe estar prohibida una actividad versus la otra, o dejar caer una para que se extienda la otra.

-Para usted es posible la convivencia

-Existen medios tecnológicos y procedimientos para garantizar que las actividades sean sustentables. A mi juicio, no hubo discusión rigurosa entre las partes sobre qué necesita nuestra provincia como política de Estado. No digo que no sea posible. Hay que establecer márgenes y restricciones.

– ¿Incluye al frácking?

-Existe el desarrollo tecnológico para encontrar las mejores soluciones y el desarrollo científico para encontrar mejores alternativas, para crear riqueza y respetar el ambiente. Así lo hacen los países serios. No hay que dejar al mercado en piloto automático.

Por Pablo Bassi

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen