“Tenemos que crear una nueva justicia porque no es democrática”

Carlos Rozansky llegó a Bariloche semanas atrás en el marco de un homenaje al Padre Currulef en el barrio Virgen Misionera. Al Margen aprovechó la oportunidad para charlar con él sobre el rol del Poder Judicial, el rol de los medios y la marea verde, entre otras cosas.

Rozansky tocó temas nodales de la Argentina que se viene. Foto: Euge Neme

Fue Juez de Cámara Federal y presidente del Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata donde se desempeñó por más de 15 años. Desde el 2006, estuvo al frente de los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar. Presidió la apertura de un proceso en el que fueron condenados centenares de represores como el ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense, Miguel Etchecolatz.  Sentenció a perpetua al ex capellán policial Christian Von Wernich, dejando de esta forma al descubierto, el papel cómplice de una parte de la Iglesia en las atrocidades cometidas. También condenó a Jaime Lamont Smart, primer civil considerado partícipe activo de la más cruel historia que vivió nuestro país.

Es docente de Posgrado de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y Mar del Plata (UNMDP). Entre sus textos más destacados se encuentra la redacción de la ley 25.852 que reforma el Código Procesal Penal de la Nación Argentina y regula la declaración de los niños abusados en sedes policiales y judiciales. Es autor del libro “Abuso sexual infantil. ¿Denunciar o Silenciar?”.

Es una piedra en el zapato para el gobierno actual. Hace poco, denunció al ministro de Justicia, Germán Garavano, y al ex juez y consejero de la Magistratura, Luis María Cabral. Los acusa de extorsión con un jury de enjuiciamiento para forzar su renuncia en el 2016 y de orquestar una dura campaña mediática contra su figura. Otra de sus denuncias apuntó a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por «abuso de autoridad» e «incumplimiento de deberes de funcionario público», a raíz del protocolo para la utilización de armas de fuego por parte de fuerzas de seguridad federales. También pidió juicio político para el mismísimo presidente Mauricio Macri por «mal desempeño de las funciones» en relación al caso Chocobar.

Él es Carlos Rozansky. Llegó a Bariloche invitado a formar parte de un homenaje a 5 años de la partida del Padre Currulef, organizado por la Fundación Gente Nueva a principios de junio. El panel del que fue parte se tituló “La Memoria, la Verdad y la Justicia son YA”. Le pareció acertado plantear un ahora, un ya “porque uno de los peores daños que se puede hacer a la sociedad es pretender cambios que no se traduzcan en actos”. Así arrancó su intervención que se extendió por más de media hora. Luego, Al Margen tuvo la posibilidad de charlar a solas con él.

La democratización del Poder Judicial eje del conservatorio de Rozansky. Foto: Euge Neme.

Un antes y un después

Con la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia debida y Punto Final en el 2005 por la Corte Suprema, vino la verdadera justicia; aquella que reclamaban los familiares y amigos/as de los detenidos/as y desaparecidos/as en la última dictadura cívico militar. Tenían derecho a saber qué pasó realmente.

Con ello vino también una esperanza porque hasta el momento existían los “juicios de la verdad” en los cuales iban personas a declarar acerca de las barbaridades cometidas pero “eran insuficientes, no había acusados, no había pena”. Sí “eran positivos porque permitían conocer alternativas de la tragedia vivida por decenas de miles de víctimas pero el hecho de que fuera solamente por la verdad no permitían la sanción”, explicó Rozansky.

Un antes y un después fue el primer juicio por delitos de lesa humanidad en 2006 a Etchecolazt. Después de este hecho histórico vinieron una seguidilla de casos que lamentablemente desde el 2015, “son cada vez más lentos, cada vez tienen menos condenados, cada vez hay más prisiones domiciliarias.  En síntesis, cada vez hay más impunidad”.

“Pero esto no es casual”, no dudó en sostener el ex Juez de Cámara. En años anteriores, “la memoria se iba cultivando gracias a los organismos defensores de derechos humanos más el Estado de la época, que no sólo impulsó una Corte Suprema que declaró inconstitucionales esas leyes, sino que luego se presentó como querellante en los juicios por lesa humanidad. Es decir un Estado presente precisamente para que no haya impunidad. Ese Estado es absolutamente distinto al que estamos viviendo desde 2015”.

El recordatorio al «Negro» Currulef en Virgen Misionera, el marco para debatir un proyecto de país. Foto: Euge Neme

Complicidad criminal

“A partir del 10 de diciembre de 2015 se instala en Argentina un régimen que está compuesto por una corporación que es criminal con características mafiosas”, opinó convencido el entrevistado. Fuerte.

Siguió: “El régimen está integrado por 4 bases. La primera es el Poder Ejecutivo Nacional, el presidente Mauricio Macri lo integra por supuesto y lo encabeza. El segundo son los medios hegemónicos de comunicación. El tercero son los sectores más reaccionarios del Poder Judicial. Y el cuarto son los servicios de inteligencia. Todos se dan en simultáneo”. En relación a esta última pata, Rozansky abrió el juego y planteó que existen servicios orgánicos que siempre han estado y que siempre han hecho daño porque nunca se logró desterrarlos de nuestro sistema político. Pero habló de la existencia de otros grupos aún más peligrosos, inorgánicos, que aparecieron desde diciembre de 2015, que trabajan en conjunto con las otras bases y que son intrínsecos a ellas. Mencionó a Daniel Santoro, periodista del Grupo Clarín “involucrado en forma directa. Lo escuché, no me lo contaron. Todos pudimos ver el rol que tenía en TV”.

A propósito de Santoro, vale la pena recordar que el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, sospecha que integró una asociación ilícita que protagonizó el falso abogado Marcelo D’Alessio; que no sólo el periodista se nutrió de información originada en esa organización sino que tuvo un grado de participación en algunas de las maniobras, en especial la extorsión al empresario Mario Cifuentes. Ramos Padilla sostiene que D’Alessio coaccionaba y extorsionaba y que uno de sus métodos de presión eran las publicaciones de Santoro. “Son roles muy activos que intentan desfigurarlos para que no lo veamos.  Lo que está pasando en Dolores es la causa más importante que tiene la Republica Argentina. No la de fotocopias que no existen. La verdadera causa que importa es ésta porque es la que desentraña el trabajo sucio de los servicios de inteligencia, del Poder Judicial recalcitrante y de los medios hegemónicos de comunicación, dirigidos por un Poder Ejecutivo que no le tiembla la mano para tomar las decisiones que está tomando”, reflexionó.

_ ¿Cuál es el objetivo de todo esto?

_ La instalación desde el primer día de un modelo económico neoliberal; de transferencia de recursos de pobres a ricos, no al revés. Es muy brutal porque repite un modelo histórico de los 60 con desregulación de la economía, con privatización y con recorte sociales. Ese modelo de aquellos años que luego es instalado durante la dictadura con secuestros, torturas, desaparición y muerte, vuelve a aparecer en la Argentina con una metodología distinta, más moderna pero no menos cruel, con miles y miles de víctimas que se traduce en una manipulación muy fuerte. Es la instalación de la mentira que termina transformándose en verdad. Y nosotros estamos viviendo un régimen de mentira permanente a través de las llamadas Fake News o noticias falsas.

Rozansky tiró varios ejemplos al pasar: “el presidente de la Nación hace publicidad con micros falsos, se sube con gente contratada para querer hacernos creer a nosotros que son micros de verdad que están circulando. Pagan hasta el boleto. Es todo mentira. Otra, los timbreos: van varias veces al mismo lugar, la misma señora. Gente que se asombra casi para el desmayo porque el Presidente está en su casa, como si no supiera que iba a ir. Otra, la manipulación de datos. Han inventado una ruta de dinero, la famosa ruta del dinero k que no existe. Pero hay un momento que no tiene importancia de que no exista. Eso es lo que ellos logran a través de todas estas maniobras de manipulación, de persecución, de xenofobia brutal”. Todo orquestado y en connivencia con los grandes medios de comunicación.

Además, se detuvo para referirse al caso Chocobar, uno de los ejemplos más palpables de violencia institucional y gatillo fácil en los últimos años en la Argentina. Abrimos un paréntesis para explicar de quién estamos hablando. Luis Chocobar es el policía que asesinó de un disparo por la espalda a Juan Pablo Kukoc de tan solo 18 años en el barrio porteño de La Boca, en diciembre de 2017, mientras este se encontraba desarmado y en el suelo luego de un asalto a un turista. El Gobierno y los medios hegemónicos lo instalaron como un héroe. De hecho el mismo Mauricio Macri y Patricia Bullrich lo invitaron a la Casa Rosada para felicitarlo. Ahí se inició lo que hoy se conoce como la «doctrina Chocobar». Tiempo después la ministra volvió a respaldarlo públicamente y lo visitó en su domicilio. Hoy, este policía, sigue sin ser juzgado.

“Es un mensaje muy perverso felicitar a quien mató por la espalda y decirle no solo que está bien lo que hizo sino que lo van a defender desde el Estado. En mi caso particular, motivó que denunciara al Presidente de la Nación por este hecho y en esa denuncia se preanunció lo que lamentablemente iba a suceder: más muertes. Porque después de Chocobar siguió muriendo gente. Se dijo a la población que está bien matar por la espalda, a las fuerzas de seguridad que maten por la espalda y a los buenos jueces que tengan mucho cuidado con lo que van a hacer porque sino los van a perseguir. Esos mensajes tuvieron sus frutos porque murió gente después como el caso Facundo Ferreira de 12 años, un niño muerto de un balazo en la nuca en Tucumán, producto de esta doctrina de muerte. Hice una denuncia penal contra el Presidente, ampliando la denuncia Chocobar y mostrando cómo se comprobaba el anunciado. Estos mensajes de muerte lo único que traen es muerte, no pueden traer otra cosa”, reflexionó el panelista.

Rubén Marigo y Julieta Walace compartieron panel con Rozansky. Foto: Euge Neme.

Guerra judicial

Buena parte de su exposición estuvo centrada en el Poder Judicial y el rol en este contexto porque “no estamos acá para hablar de los buenos jueces sino de los malos jueces. El sector más recalcitrante, más conservador, más fascista es el que llevó adelante desde el primer día una teoría nueva basada en persecución judicial”. “A través de esa persecución se encarcelan opositores, se llega incluso a condenarlos. No es solo que se encarcela con causas creadas y falsas sino que se llega a condena. Lula es el ejemplo más claro. Esta gente del Poder Judicial lo que hace es encargarse de consolidar la impunidad para quienes están instalando este modelo. No son sólo acompañamientos. Son parte del modelo, son socios. No hay que confundirse. Están en igualdad de condiciones con el Poder Ejecutivo. Bonadío es socio del Poder Ejecutivo. Stornelli sentado al lado del Presidente. No podemos hablar más. Ellos son garantes de impunidad”.

_Sabemos que gran parte de la población desconfía de las fuerzas de seguridad. ¿Qué pasa entonces con el descreimiento acerca del accionar del Poder Judicial?

_Creo que la desconfianza de la sociedad en el Poder Judicial está en el tope más alto que yo recuerde. No recuerdo un momento de descrédito más importante que este. Y no es casual, porque en realidad la percepción de la gente es acorde a la gravedad del rol que está ejerciendo una parte del Poder Judicial en este proyecto. Hay un sector que percibe que se realiza una persecución de opositores. Hay otros sectores que creen las mentiras del gobierno. Pero quienes critican al Poder Judicial, en esta etapa por lo menos, son aquellas personas que pueden ver la persecución que se está realizando, el invento de causas como nunca antes. Incluso hay una diferencia que se puede hacer con la dictadura que es interesante porque ahí fusilaban una persona y simulaban un enfrentamiento. En este régimen cuando matan por la espalda a una persona, lo que dicen es que está bien. Ese es un concepto totalmente distinto. Eso es lo que genera primero la desconfianza hacia las fuerzas de seguridad, absolutamente justificada. Y en segundo lugar, la demora. Por ejemplo, ahora sale un fallo sobre la causa de Rafael Nahuel pero sabemos que tardó varios años. Ojalá el problema sólo fuera la demora. Acá el problema es la impunidad. Cuando la gente percibe esa impunidad lo que baja es el nivel de confianza en el Poder Judicial. Insisto que está en el nivel más alto de desconfianza o en el nivel más bajo de confianza que recuerde.

_ ¿Cómo se sale de esa desconfianza, teniendo en cuenta esta complicidad entre las 4 patas que Ud. planteaba?

_Se sale con una decisión política. Es decir, la denuncia hay que hacerla. Yo siempre estuve a favor de hacerlas y las he hecho. Y he tenido muchos problemas. Es decir, hemos llegado a niveles tan explícitos de autoritarismo que por supuesto la denuncia no va a alcanzar porque a su vez la denuncia llega en un momento y a un sector del Poder Judicial que no tiene la más mínima voluntad de hacer algo. Entonces, claramente, el único camino es tomar lo antes que se pueda, decisiones políticas que modifiquen el sistema y que hagan responsables a quienes hoy estén violando las leyes. En el caso del Poder Judicial, por ejemplo, responsabilizar a quienes lo integran y desde su cargo estén cometiendo delitos todos los días. Un juez como Bonadío no es transgresor. Lo que está haciendo es violar la ley todos los días a nivel delictual. Está cometiendo delitos. Cuando se persigue gente como está persiguiendo una parte del Poder Judicial, se cometen delitos. No es algo menor, es una cuestión gravísima para el Estado. Por lo tanto, yo tengo la seguridad de que quien venga en el nuevo gobierno, por lo menos va a tener la obligación de hacerlo. Tomar esas decisiones depende de esas personas. Yo lo que sostengo es que tienen la obligación de tomarlas porque el problema del Poder Judicial es el más grave a mi entender que está atravesando el país. No es un problema de fuerzas de seguridad o de algún otro ámbito del Estado. Es el Poder Judicial, es el más delicado, es el más sensible y es de donde parte la convalidación de todo esto que se está haciendo. No hay que confundir el eje.

Fundación Gente Nueva fue el escenario para la convocatoria al campo nacional y popular. Foto: Euege Neme.

_ ¿Nota que esto se está llevando adelante en la región?

_Sin dudas. Estamos viviendo un Plan Condor 2, claramente. En dictadura significaba borrar la frontera para trasladar gente, torturar, secuestrar y matar. En este momento es la persecución judicial en aquellos países de la región que tienen gobiernos populares. Esa guerra judicial que se está llevando a cabo en los distintos países de la región es la que facilita el ingreso al gobierno de sectores que defienden el modelo neoliberal, con la misma transferencia de recursos de sectores más vulnerables a los sectores de concentración de riquezas. Esa utilización del Poder Judicial para esa guerra es prácticamente imbatible si no cambia el régimen. Como dice el libro de Naomi Klein: el gran triunfo del neoliberalismo es hacernos creer que no hay otra alternativa. Esto es lo que nos dice todos los días el gobierno actual. Nos quieren hacer creer que no hay otra. Estaríamos en el horno sino hubiera otra alternativa (risas). Es decir, que va a cambiar, va a cambiar y de que va a caer, va a caer. Cayó el nazismo que era mucho peor. Lo que a mí me preocupa es a partir de esa caída, si las decisiones que se tomen van a tener en cuenta esto que estamos conversando. Es decir van a tener en cuenta que el Poder Judicial no es que tiene una manzana podrida o un bolsón de corrupción. No. Tiene un sector importante que es recalcitrante y que ha sido funcional a estos crímenes. Va a ser imposible hablar de democratizar la justicia como se hablaba antes, porque no es democrática. Entonces lo que tenemos que hacer es crear una nueva justicia.  También responsabilizar a los medios de comunicación por lo que se denomina noticias falsas, fake news, que es algo gravísimo para el Estado de derecho y que alguien va a tener que pagarlo. Ese es el verdadero desafío a mi entender para la gestión que viene.

Sin pelos en la lengua y para finalizar, lo que propuso fue “desenmascarar a esta banda que comete delitos y que nos gobierna. Delitos que se van a probar, la justicia tiene que hacerlos responsables. A quien mató por la espalda hay que hacerlo responsable. Al que encubrió, hay que hacerlo responsable. Y a quien diseñó este sistema de comunicación para engañar a la gente y hacerle creer que matar por la espalda es bueno hay que responsabilizarlo. Ahí va a haber justicia, cuando se los responsabilice por eso. Es imprescindible el cultivo de la memoria para lograr que nunca más gente de esta calaña gobierne la Argentina”.

Revolución y feminismo, le gusta a usted, le gusta a usted

Teniendo en cuenta el rol preponderante que toma la marea verde en las calles y en los espacios que transita, no podíamos dejar de preguntarle por temas relacionados a la violencia cotidiana que sufrimos las mujeres y la falta de altura del Poder Judicial para resolver este tipo de casos. Porque muchas veces nos sentimos defraudadas. Muchas veces sentimos que no se está a la altura de las circunstancias: la calle avanza pero la justicia no.  

_ ¿Cuál es su opinión al respecto?

_El Poder Judicial está basado en un modelo masculino, androcéntrico, varonil. No hay ninguna duda. Y no se va a modificar hasta tanto no se modifiquen los sistemas de selección. En los sistemas de selección debe priorizarse esta realidad que estamos viviendo, novedosa para quien es muy joven pero para quienes trabajamos en el tema desde hace muchos años con una visión claramente feminista, no es novedad. Lo que pasa es que tenemos el mismo tipo de jueces y juezas de toda la vida. Eso tiene que cambiar radicalmente, pero sobre todo tiene que estar escrito en el nuevo sistema de selección que se genere y que ojalá se genere. Y en ese sistema, todo lo que signifique la vigencia de los derechos humanos tiene que ser prioridad. En ese aspecto la cuestión feminista es esencial. No tenemos problemas legales en Argentina, nuestra legislación en la más alta categoría que es la Constitución Nacional, garantiza las cuestiones de género. El problema es que eso no bajó a la calle. Ahora está bajando con la marea verde. En buena hora, pero no va a alcanzar. La marea verde me parece que es imprescindible pero si no va acompañada de la decisión política respectiva, los varones van a seguir teniendo el rol que han tenido siempre. Yo tengo la esperanza y la convicción de que esto va a pasar porque la marea verde es absolutamente imparable y no es producto de la improvisación.

Por Luciana Avilés

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

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