Periodismo narrativo: todavía hay lugar para las buenas historias

La inscripción para participar de la Primera Edición del Concurso de Crónica Periodística Patagónica, organizada por la Fundación de Periodismo Patagónico, sigue abierta y ya son varios los que se anotaron en esta experiencia inédita, que invita a reunir las mejores crónicas de la región.

Todavía hay lugar para la crónica y el periodismo en la Patagónia. Ilustración: Lili Durzo.

Para quienes creen que se terminaron las buenas historias, aquí una vuelta de página que devuelve a los tiranos de la inmediatez y los textos efectistas el recuerdo de un lugar donde todavía habitan y se multiplican los relatos con la fuerza de una ola.

De esto hablamos con Santiago Rey, periodista, escritor y presidente de la Fundación de Periodismo Patagónico que será jurado del certamen junto a María Moreno, periodista, escritora, premiada nacional e internacionalmente y Cristian Alarcón, periodista, escritor, y director de la Revista Anfibia.

La propuesta del concurso se hace algunas preguntas: si existe una crónica patagónica, qué la define, quién y cómo cuenta sus historias, ¿Cómo respondés vos a algunas de esas preguntas y como arranca esta iniciativa?

– Creo que hay una necesidad entre muchísimos colegas de reencontrar un lugar. Estamos viviendo una suerte de dictadura del click, de la inmediatez, de buscar el resultado rápido en cuanto a cantidad de lecturas. Una técnica que trabaja sobre una suerte de espasmo emocional a partir de la noticia, que sólo quiere sumar vistos y aumentar los niveles de publicidad. Hay una tendencia, una especie de profecía auto cumplida de creer que la gente no lee. Y los editores y los dueños de medios insisten con esta teoría. Para ellos hay una mala noticia, y es que la gente sigue leyendo. Y sigue leyendo si uno ofrece productos de buena calidad, si los textos atraen, si los temas a tratar conmueven, si están bien relatados, si hay una narrativa que se perciba detrás, si hay un trabajo de investigación.

– Con ese horizonte y dando cuenta de ello es entonces que nace la Fundación y este concurso. 

-Inicialmente lo que hicimos fue crear una Fundación de Periodismo Patagónico que diera marco, entre otras actividades, a este concurso, que busca empezar a reunir esa narrativa y esa crónica que se produce en la región, que está muy dispersa, que es difícil de encontrar y de seguir, pero que es de una altísima calidad. Hasta ahora la respuesta es muy buena, hay mucha gente inscripta, algunos incluso ya enviaron sus trabajos y estamos muy entusiasmados con la posibilidad de reunirlos, premiarlos y publicarlos. Que este concurso y la Fundación se vaya transformando en un lugar donde la crónica de nuestra región esté viva.

-Por las bases, los textos van a permitir reunir nuevas pinceladas de la región, ¿es parte de la búsqueda?   

-La crónica puede estar referida desde el punto de vista geográfico y del relato a mirar aquí y eso va a ser valorado por el jurado. Pero la crónica es universal y lo que estamos buscando son cronistas, no solo crónicas: gente que viviendo aquí pueda reflejar con sensibilidad aquello que pasa en cualquier otro lugar del país o del mundo. Por supuesto que eso en las bases está aclarado: se va a tener en cuenta en la valoración que refieran a la región y si el cronista estuvo en el lugar. Pero también en las bases hay un guiño hacia la desacralización de algunos cánones de la Patagonia, para evitar cierto pintoresquismo tradicional e incentivar a que se escriba con mucha libertad y no atados a esos cánones que en realidad son construidos desde afuera. Si uno se pone a pensar en la cotidianidad de la vida en la región esos atributos no son más que la habitualidad de nuestro estar en la zona.

-Entiendo que, si bien hay premios y un cierre para todo esto, lo atractivo está en el mismo recorrido.

-Nos planteamos qué sería un éxito y un fracaso en cuanto al número de crónicas presentadas. La verdad es muy difícil de mensurar, de tabular, de traducir en números. Ya hay una cantidad de anotados y de trabajos enviados y va a seguir habiendo porque está abierto hasta fines de septiembre y hay muchos interesados. Ojalá se animen a escribir, no es solo para periodistas, si bien por el bagaje a ellos se les va a hacer más sencillo, pero hay muchos estudiantes de periodismo en la Patagonia, hay cuatro universidades públicas y carreras de comunicación con quienes estamos articulando para que se incentive a la narración. Para mí ya esto es una experiencia y un camino hacia lo que será el segundo concurso y después el tercero.  Cada uno de ellos con un festival cada vez más grande y más importante de periodismo en la Patagonia.

– ¿Cuáles son las perlitas de esta primera edición?

-Este año van a venir a Bariloche nada más y nada menos que a María Moreno y Cristian Alarcón, jurados del concurso, y en el contexto de la entrega de premios van a dar un taller, por primera vez juntos. Estamos hablando de dos de las principales plumas de la crónica latinoamericana o de habla hispana que van a estar en nuestra ciudad. Queremos generar este tipo de cosas para sentirnos más juntos y trabajando sobre el periodismo narrativo, que es lo que nos apasiona.

-Otra virtud es la de descentralizar este tipo de eventos ¿no? generalmente los talleres, los concursos, los medios, están concentrados en las capitales.

-Veíamos también esa necesidad. Por toda Latinoamérica se están dando talleres, festivales, encuentros, becas, y acá -salvo alguna invitación esporádica o alguna convocatoria puntual- no teníamos. Sistematizar esto nos parecía importante. En mi caso estoy permanentemente postulándome a becas, a participar en talleres, queriendo seguir capacitándome todo el tiempo, y lo de noviembre entre Moreno y Alarcón va a tener que ver con trazar un hilo entre la crónica y el periodismo performático que está haciendo Cristian y la Revista Anfibia, que tiene que ver con amalgamar el periodismo y el arte como nuevas propuestas para contar historias, que es en definitiva lo que hacemos.

-Se da esto en el medio de un contexto en el cual cada vez hay menos lugares donde publicar, con revistas que cierran, medios que trabajan cada vez con menos gente.  ¿Crees que este tipo de propuestas pueden empujar la apertura de nuevos espacios?

-Hoy el sistema de medios está roto y en las provincias es aún más difícil encontrar no solamente las formas de financiamiento, que de por sí es muy complicado, sino también los tiempos, las coincidencias, las experiencias vitales de quienes puedan armar un proyecto así. En el caso puntual de este concurso los trabajos van a ir siendo publicados, ya sea en el sitio web del concurso y de la Fundación. Además hemos conseguido la publicación de un libro con los primeros 10 o 15 trabajos, de acuerdo a la cantidad que recibamos y a la extensión. Ojalá esto sea un impulso para que se abran medios, para que haya mas cronistas trabajando sus textos de periodismo narrativo con más asiduidad. Cuando presentamos la Fundación decíamos que esto es como una cáscara que hay que llenar de iniciativas.

– Todavía la gente quiere escuchar buenas historias

-Estoy absolutamente convencido de eso. Con otros formatos, con otras narrativas. Esta decisión que han tomado los medios más concentrados -que en muchos casos son también los que menos calidad ofrecen en sus propuesta- sobre que la gente no quiere leer en realidad está hablando de ellos mismos y no de la enorme cantidad de público que quiere leer buenas historias y bien contadas.

Es así que las bases del concurso y el formulario de inscripción pueden consultarse en www.cronicapatagonica.com.ar y las novedades en las redes sociales de Facebook, Twitter e Instagram bajo el nombre Crónica Patagónica. La premiación se realizará durante el mes de noviembre, y en esa oportunidad Moreno y Alarcón brindarán un taller para periodistas patagónicos con cupos limitados.

Por: Violeta Moraga

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

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