Desempleo e informalidad: las huellas del macrismo en Río Negro

Según datos del Centro de Investigación y Formación de la CTA de los Trabajadores, desde la asunción de Macri hubo en la provincia un descenso del 7,2% del empleo registrado

7% bajo el empleo registrado en Río Negro. Foto: Gentileza MAFIA.

El empleo registrado en Río Negro tuvo un descenso entre noviembre de 2015 y febrero de 2019 del 7,2%, según el último informe sobre situación del mercado de trabajo de CIFRA, el centro de estudios de la CTA de los Trabajadores.

Dentro de la categoría “registrados” se incluyeron a los asalariados e independientes y se excluyeron a los temporarios y cooperativistas. Los datos del centro de investigación fueron recogidos del INDEC y el ex Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

En la mayoría de las provincias argentinas también se evidenció esta tendencia. La más perjudicada fue Tierra del Fuego, con un 18% a la baja. Sólo en tres provincias se incrementaron los puestos laborales: Neuquén, por arriba del resto con un 3,9% a partir de la explotación hidrocarburífera en Vaca Muerta, Tucumán y Jujuy, gracias a la obra pública, explotación de litio y la producción de energía solar.

La debacle entre febrero 2018 y febrero de 2017 fue exponencial. En todo el país se perdieron 252.500 empleos, y los trabajadores del sector privado fueron los más desfavorecidos. Entre ellos los de las actividades más desarrolladas en Bariloche, como comercio (3,7% de trabajadores menos en todo el país), hoteles y restoranes (-3,5) y construcción (-2,5).

Esta dinámica se explica, por un lado, como consecuencia de la política económica que destruye PyMEs e industrias nacionales, pero también por una tendencia global a la precarización del trabajo, que en varias ciudades argentinas se expresa en Uber o Rappi.

En contraposición, los sectores productivos más pujantes en la era macrista fueron minas, canteras, agricultura, ganadería y pesca. Toda una radiografía.

Los de abajo

Los ingresos vinculados con políticas públicas sufrieron reducciones superiores a las de los salarios promedio. El mínimo vital y móvil, que establece parámetros para los beneficiarios de programas de empleo, exhibe una caída del 25% en el poder adquisitivo desde la asunción de Macri.

Sólo la Asignación Universal por Hijo muestra un aumento en términos reales, porque en marzo pasado se anticiparon los incrementos previstos por ley de movilidad para todo el año. Aún así, desde ese mes volvió a perder poder adquisitivo, ante una inflación imparable que alcanza ya el 55,8% interanual.

Por supuesto que los más pobres son los que más sufren. Según CIFRA, el 10% de los hogares con ingresos más bajos vio reducido su poder de compra durante el último año en un 20%.

Por Pablo Bassi

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen