Una campaña para “Que la noche sea nuestra”

Con el objetivo de ponerle fin a los abusos hacia mujeres y cuerpos feminizados se lanza una campaña. Testimonios de referentes que la llevan adelante esta iniciativa.

Se lanzó una campaña contra el acoso nocturno.

“Muchos hombres creen que porque estás en un boliche tienen derecho a tocarte y vos la obligación de bailar con ellos”, “cuando salgo con amigas piensan que todas estamos de levante, se creen con derecho a agarrarte y hacerte bailar aunque no quieras y si aceptás bailar quieren besarte”, “en una ocasión fui mordida dentro del boliche por un hombre desconocido”. Estos son algunos testimonios recopilados en una encuesta lanzada el año pasado en Bariloche.

“Que la noche sea nuestra”. Así se llamó la iniciativa coordinada por el Centro de Prevención de Adicciones municipal (CPA) , el Programa ECOS- HUECHE de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de Río Negro (SENAF) y organizaciones sociales y feministas que vienen trabajando la temática de género: Mala Junta, Lobo Suelto y Feministas Colectivo Al Margen. El objetivo: detectar y visibilizar las situaciones de acoso y violencia sexual que atraviesan muchas mujeres y cuerpos feminizados en ámbitos nocturnos específicamente.

Durante septiembre y parte de octubre del 2018, las redes sociales fueron las encargadas de hacer llegar al público en general preguntas orientadas a la frecuencia con la que asistieron a lugares como bares, cervecerías, boliches, recitales, casa de amigxs o familiares, calles o plazas de la ciudad, durante el último año. Quienes completaron el cuestionario, en su mayoría, fueron adolescentes. La parte central del mismo apuntó a detectar diferentes situaciones concretas que se viven cuando se sale de noche. ¿Te hicieron comentarios sexuales acerca de tu cuerpo o tu apariencia que te hicieron sentir incómodx­­­? ¿Te pasó que alguien te insista cuando le estás diciendo que no? ¿Te tocaron o manosearon sin tu consentimiento?, son algunos de los ejemplos que permiten hacernos una idea sobre lo que se indagó.

553 personas respondieron. 553 personas de los distintos barrios que componen el ejido urbano: zona oeste, este, el “alto” y el centro. Podemos decir entonces, que la muestra fue muy representativa. De ese total, 485 se identificaron como mujeres, 65 como varones y 3 como otras identidades. Llegamos así al primer dato relevante del sondeo: a pesar de que la encuesta estaba orientada a toda la sociedad, quienes continuaron respondiendo las preguntas porque detectaron algún tipo de situaciones violentas fueron mujeres. “Fue notable que la mayoría de los varones no quiso contestarla porque viendo las preguntas nada más decían que eran situaciones que no les pasaban. No es un dato menor”, dijo Marta Pizarro del CPA.

Los números alarman y confirman algo que ya se pensaba. El 87% por ciento de las mujeres que completó el cuestionario dijo haber recibido comentarios sexuales acerca de su cuerpo o apariencia, el 78% afirmó insistencia cuando dijo que no, al 70% tocaron o manosearon sin su consentimiento. El 60% aseguró que alguien la invitó algo para consumir, accedió a bailar o a conversar y por eso pretendía algún tipo de intercambio sexual y el 29% sostuvo que se aprovecharon de ella por haber consumido de más y no estar en condiciones de dar su consentimiento.

¿En dónde se produjeron la mayoría de los acosos y violencias? En boliches. “Son los ámbitos de mayor riesgo, asociado a la oscuridad, al anonimato, espacios con dimensiones más grandes. Las adolescentes más jóvenes van a esos lugares en donde hay hombres que las doblan o triplican en edad. Ahí aparecen relaciones de poder que son subyacentes, que son de riesgo”, comentó Mariana Da Silva, integrante del Programa Ecos-Hueche de la SENAF y de Mala Junta-Nosotras Revolución Bariloche. En segundo y tercer lugar, se ubican los bares y cervecerías. En menor medida los recitales, aunque desde las organizaciones impulsoras de la iniciativa sostienen que posiblemente esto sea así ya que la oferta cultural de Bariloche es más reducida que en otras ciudades.

Ambientes nocturnos complicados para las mujeres. Estas cifras vienen a poner en palabras lo que muchas de nosotras vivimos, sufrimos y pensamos a diario. Nos duele y nos cuesta. “Porque no podemos disfrutar libremente”, opina Arantxa Mieville, quien forma parte de Feministas Colectivo Al Margen. Y trae a la entrevista un tema fundamental: el disfrute. El derecho a disfrutar libremente. Agrega: “es importante porque (la encuesta) nos está dando datos concretos de la realidad de Bariloche. Es una forma de empezar a visibilizar con números concretos las situaciones de violencia que se dan. Y al visibilizarlas decir: bueno, esto no tiene que ser así. Una persona tiene derecho a salir, a divertirse y a disfrutar de la noche sin tener que ligarse a situaciones violentas”.

Una vez que ya se sabe cómo es el panorama barilochense,  ¿Qué sigue, cómo se sigue? ¿Cómo se trabaja para revertir esta situación? Marta Pizarro nos comentó que están trabajando por etapas. “Primero se mostraran algunos datos de la encuesta y algunos testimonios que sirvan como para sensibilizar y visibilizar esta temática en Bariloche. Y empezar a generar algunos mensajes o reafirmar algunos otros como el NO ES NO”, aseguró.

Pero esto no es todo porque estamos atravesando un momento histórico para el movimiento feminista que cobra cada día más y más fuerza y que dice que es hora de poner freno a este tipo de prácticas naturalizadas. Para ello estamos seguras de que la verdadera transformación social y cultural no llegará si no existe una re-educación hacia los varones. Hay que hablarle también a esos varones que ejercen el acoso en diferentes dimensiones: a aquellos que hacen comentarios incómodos, que nos tocan el pelo, que insisten cuando se dice que no, entre muchas otras situaciones a las que las mujeres nos vemos expuestas. Es fundamental trabajar con esos varones, con la sociedad en general para que el cuidado no tenga que ser para y exclusivamente de las mujeres. Hay otras personas que son responsables de ese cuidado. En este punto coinciden todos y todas quienes trabajan con la campaña.

De acuerdo con esto, se considera necesario “empezar a correr a la mujer del lugar de la que tiene que cuidarse, de la que tiene que asumir de que el riesgo lo está corriendo ella. Empezar a correr a la mujer de ese lugar de culpable o estigmatizada por el hecho de consumir. Que tenga la opción de ser una mujer consumidora y que también pueda ser libre. Que no esté atravesada por la idea de que no pueda hacer tal o cual cosa por ser mujer. O que no debería hacerlo; porque esto la culpabiliza doblemente”, opinó Pizarro. 

No se puede negar que los espacios nocturnos cumplen un rol clave en esto de facilitar y acompañar la iniciativa. El año pasado, algunas de las organizadoras visitaron bares de la ciudad con la idea de elaborar un protocolo que ayude a detectar y accionar ante situaciones de acoso. Coinciden en que fue una experiencia interesante. Explicaron que, en general, había registro acerca de las situaciones que se viven en la noche. Y frente a ello, de la necesidad de dar respuestas, de acompañar. Por lo tanto, una buena: hay predisposición para volver a trabajar sobre ello este año. Es en este sentido que se apunta a una capacitación en el corto plazo que sensibilice y brinde herramientas a quienes trabajan/atienden locales nocturnos. Y es aquí cuando se entra en contacto con la Asociación Civil Red de Mujeres quienes desarrollan este tipo de acciones en Buenos Aires y que vienen trabajando desde hace unos años en acciones de prevención y contención de situaciones de violencia machista en bares y boliches, en la vía pública y otros ámbitos de nocturnidad. ¿A qué se apunta? “A que realmente haya un cambio en estos lugares, no un: mirá que piola que somos. Sino que realmente haya un dispositivo de respuesta, de atención. Algo también positivo es que entre las mujeres empieza a circular esto de que vamos a lugares donde nos sentimos bien tratadas, a donde pueden responder si necesitamos algo” contestó Arantxa Mieville.

¿Que las mujeres deberíamos disfrutar libremente, sin miedo a ser acosadas o abusadas sexualmente cuando deseamos salir? Eso está claro, aunque aún existan muchos y muchas que no tengan registro de esto que se plantea. Mientras tanto, celebramos que existan iniciativas como esta, que promuevan ámbitos libres de violencia machista, que permita a mujeres e identidades feminizadas el disfrute y esparcimiento cuidado y respetado. Es por este camino que se logrará la verdadera transformación social y cultural. Dando la batalla.

Por Luciana Avilés

Para Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen