Cuerpos que irrumpen

Cuando pensás en una persona docente ¿qué te imaginas? La resistencia a construir imaginarios y habilitar docentes disidentes que efectivamente caminen los pasillos escolares es tan intensa como la que se vive a diario con la implementación de la ESI. Para profundizar sobre este tema, nos reunimos con León Padulo, un docente trans de nuestra localidad, miembro de la recientemente creada Red Nacional de Docentes Trans. Hablamos de las resistencias a la ESI, pero también de lo que sí se pudo construir y del camino que todavía nos queda por recorrer.

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Se creó una Red Nacional de Docentes trans. Avances y resistencias de colectivos disidentes.

 

-En el Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), en uno de los talleres de la ESI, una docente dijo que generalmente se trabaja la ESI enfocada al estudiantado, pero que no se muestran equipos docentes compuestos por lesbianas, gays y personas trans. ¿Por qué crees pasa esto?

-Creo que hay resistencia a la ESI porque nos atraviesa. Interpela la sexualidad y la formación de la identidad de las personas que participan dentro de una institución, y por fuera. Y creo que la resistencia tiene que ver con eso. Entonces siempre hablamos del otre, de una otredad que imaginamos, que armamos, que es imaginaria, ficticia. Y hablamos de esta construcción de alguien que no sabemos ni quién es, ni cómo es su cuerpo, porque siempre hablamos de alguien más. Nunca pensamos que les docentes también formamos y tenemos nuestra propia identidad, tenemos nuestra orientación sexual. Y creo que la resistencia a mostrar docentes disidentes tiene que ver con eso. Siempre podemos hablar de los demás, y no sobre nosotres.

-¿Identificas algún riesgo por visibilizar esa disidencia? Quizás las personas docentes se protegen al no visibilizarse, para evitarse situaciones de discriminación.      

-Somos poques docentes que nos visibilizamos y docentes trans somos aún menos. Hay mucho miedo. Porque cada tanto en los medios sale un caso de que un docente que fue sumariado por alguna actividad de la ESI o le quitaron las horas. Y es nuestro puesto de trabajo. Entonces une termina yendo a ocupar el lugar y dar la materia y tratando de tocar lo menos posible el tema para que no se te arme un lío. Pero también depende del apoyo institucional que tengas. Hay varios factores que hacen que les docentes no se terminen de apropiar de esa ley, que la tenemos desde el 2006 y que nos interpela, porque estamos delante de pibxs y no sabemos qué contestarles. Y el docente tiene miedo de ese punto. Lo veo un montón a eso en la escuela. La ESI termina enfocada en lo anatómico, en cosas “palpables”, porque si viene un pibe y le cuenta algo que esta sintiendo, al docente le da miedo contestar. Y muchas veces no sabe qué contestar. Y en lugar de decir “la verdad no tengo ni idea, vamos a investigar y después lo charlamos. Aprendamos juntes”, eligen no abordar los temas.

-¿Conoces docentes que hayan vivido situaciones de discriminación? Lo pregunto sobre todo para saber de parte de quiénes proviene esa discriminación: estudiantes, docentes, preceptorxs, equipos directivos…

-La verdad es que jamás, salvo una cosita puntual que la abordé sin problemas con algún alumne, siempre las miradas y la incomodidad fueron por parte de docentes. Siempre el problema fue el adulto. Nunca fue mi alumne, la persona con quien me estaba encontrando, ya sea como preceptor o como profe. Nunca me pasó. Ayer dimos una charla en la escuela, y vino una chica trans como invitada y yo de casualidad estaba ahí. Estuvimos conversando y conveníamos en que nuestros cuerpos son activistas. Ya con el simple hecho de habitar una espacio estoy generando una situación. Y les pibxs tienen un montón de preguntas para hacer y se sienten comodes ante mi presencia para hacerlas. No es por mi historia personal en sí misma. Lamentablemente hoy tenes que ser valiente para un montón de cosas. Para salir a la calle, para enfrentarte a distintas situaciones. Y lo que intento es generar ese acercamiento entre lo imaginario y lo real. Te corres de ese lugar de “adulto” para ser una persona que tiene ganas de compartir y contar lo que te pasa, y el adulto no esta dispuesto a eso. Tiene miedo. Otra cosa que me pasa es que termino viviendo situaciones de discriminación positiva. Me dicen: “bueno, no te quiero incomodar” o piensan que mejor no decirme nada para no incomodarme. Hoy todavía voy a la escuela con la ley bajo el brazo para explicarles cómo tienen que anotarme, cómo tienen que hacer. Somos “el caso” que cuando aparece se fijan qué hacer. No existe el procedimiento ya aceitado porque existe la ley. Piensan: “¿Para qué lo vamos a hacer si igual no hay nadie?”.

-Estuvimos conversando sobre las resistencias a la ESI, pero ¿encontrás aperturas en lo relacionado a contenidos, a prácticas, en lo institucional? 

-Las cosas que vemos mal por ahí nos dan más bronca, y las queremos cambiar, por eso hablamos de eso. Pero hay un montón de docentes que se han aggiornado, que no los atraviesa la temática pero dijeron: “algo tenemos que hacer” porque se han encontrado en una situación con algún alumne e hicieron algo con eso. Creo que ese es el tema: cuando algo te hace ruido ¿qué haces? ¿mirás para otro lado o te capacitas y preguntas? Creo que hay un montón de docentes que lo están intentando. El tema es qué hacemos con ese intento. Porque las personas que estamos pendientes de estos temas, siempre terminamos escuchando que nos dicen: “bueno, pero se quejan de todo” o “bueno, lo estamos intentando, a veces nos equivocamos”. Sí, esta bien, pero en el medio hay vidas. Sigue habiendo pibas y pibes trans, y diferentes disidencias que siguen abandonando las escuelas. Entonces ¿qué hacemos con eso? Sigue el bullying. Con el intento vos te vas feliz a tu casa y hay pibxs que la siguen pasando muy mal. A mi me dicen que no siempre tengo que ser el que dice, el que se queja y el que pone la cara, pero y si no, ¿qué pasa? Entiendo que muchas veces somos muy pesadas las personas que nos sentimos con ese rol pero con el tiempo se empiezan a naturalizar cuestiones que antes no lo eran.

-El calendario escolar esta enfocado a una historia oficial, patriarcal, repleta de varones cis. ¿Qué te gustaría que se modifique de eso? Quizás incorporar algunas fechas en las que se problematicen cuestiones de la identidad de género…

-Por diferentes cuestiones políticas hay celebraciones que no me parece que hay que celebrar, pero creo que principalmente lo que hay que cambiar es la mirada sobre las cosas. No importa lo que quieras celebrar o recordar, si lo vas a hacer desde un lugar binario y patriarcal, no tiene sentido. Ese es el tema. Siento que en las escuelas estamos metiendo cosas “a presión” y como no hay un cambio de base, quedan como descolgadas. Igual sí creo que hay que empezar a nombrar las violencias que sufrimos las disidencias. Hay cuestiones que a partir del debate del 8A se empezar a nombra, brutamente y como se pudo, pero se incluyeron y les pibxs tomaron más la palabra. Y van cambiando las preguntas que hacen en los talleres. Cuando sale la temática, antes pedían que expliquemos las orientaciones sexuales, y esas cosas ya las superaron. Les pibxs están entendiendo que no tiene que ver con la genitalidad, ni con hacia donde vos pongas el objeto de tu deseo, sino que el deseo es político también, que el deseo se construye, que une empieza a enamorarse y desear otras cosas. Y ahí empiezan de nuevo las resistencias. Y los estructuran como modas. Cuando yo iba al secundario me decían: “las lesbianas están de moda”, y ahora esta de moda ser género fluido, no binarie. Y te dicen: “eso esta de moda”. No pueden entender que no esta de moda, sino que les pibxs están probando y tienen la libertad de hacerlo. Se permiten hacerlo.

-Hace unos días hubo un encuentro de docentes trans ¿Es el primero que se hace?

-Es el primero que se hizo y fuimos docentes de once provincias. Se realizó en Buenos Aires en el Bachillerato Popular Mocha Celis, que es el primer bachillerato trans que comenzó con Lohana Berkins, que tiene mucha historia y que surgió de la necesidad de la población trans. Porque así como las personas trans son expulsadas del sistema de salud, también son expulsadas del sistema de educación. Imagínate tener 14 años, no saber qué te pasa. Necesitas ser libre y expresar tu identidad de género y la escuela te expulsa, porque la mayoría de las personas trans no tenemos un apoyo de las familias. Y para poder cambiar y poder acceder a un trabajo, sí o sí necesitamos acceder a la escuela. Y qué mejor lugar que un bachillerato que sea desde y para personas trans. También tienen un comedor porque entendemos que una persona que no come no puede hacer la tarea. Y surgió la propuesta de ir al encuentro de docentes. Me contactó Quimey, un docente, y dije que sí aunque no sabía ni donde ni cuando se iba a realizar, pero era algo que necesitaba. Nos encontramos alrededor de 40 docentes, más de 20 veníamos de afuera de Buenos Aires. Y nos encontramos con la misma necesidad de no estar más soles. Hablamos mucho y cada une tenía un campo muy diferente de laburo pero nos atravesaban las mismas cosas. Este sentir que siempre tenemos que demostrar más porque una persona trans ya es sinónimo de una estereotipo y viene con un prejuicio, y hay que demostrar que sabes un montón, y mostrar la seriedad. También nos preguntamos ¿qué lugares podemos ocupar? ¿cuáles no? ¿qué vamos a hacer? ¿vamos a decir algo? ¿nos van a denunciar? ¿qué van a decir las familias? Abordamos el imaginario que circula en las escuelas. La mayoría habíamos realizado nuestra transición en los trabajos, que eso también es un tema. Y nos sorprendió como cada une estaba dando las batallas, presentando proyectos, remándola dentro de las escuelas. Otres estaban activando en los sindicatos. Fue un mimo darnos cuenta que estábamos en la misma. Por eso decidimos hacer una Red Nacional de Docentes Trans y esperar que siga creciendo con el tiempo. Porque sino todes, en forma individual, estamos haciendo el mismo recorrido. Y no tomábamos dimensión de lo que estábamos haciendo y de lo que podemos hacer.

-Valeria Flores, una docente lesbiana y feminista de Neuquén dice que “la obediencia no puede ser nuestro mandato pedagógico”. ¿Cómo se construyen, en términos concretos, mandatos pedagógicos disidentes?

-Creo que nuestros cuerpos ya irrumpen. Con nuestra sola presencia ya estamos haciendo algo. Estamos diciendo que somos personas que salimos de la norma, rompemos el binarismo, salimos del esquema. Nos presentamos como personas trans visiblemente y con todos los estereotipos que eso trae: ¿cómo una persona trans nos va a educar? Que nos lleva a otra pregunta: ¿quién educa? Y empezamos a romper imaginarios. Y la obediencia no está en mi vocabulario. Tenemos que repensar nuestras prácticas, revernos y repensarnos todo el tiempo. Ver si estamos comodes, si generamos incomodidad. A veces es desgastante, pero nuestra vida nos lleva a tener una mayor lectura de lo que esta pasando a nuestro alrededor.

 

 

Por Florencia Taylor

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen