Día del Periodista: elegir la libertad peligrosa

En el día del periodista repasamos la situación actual de las y los trabajadores de prensa, que atraviesan uno de los contextos más difíciles de los últimos años.

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Jornada del Sindicato de Prensa de Bariloche.
 Los despidos, los bajos salarios y la precarización laboral, son algunos de los puntos que se ponen en evidencia por estos días, tiempos en los que ningún titular de los grandes monstruos mediáticos dará cuenta de la grave crisis que atraviesan miles de trabajadoras y trabajadoras de la comunicación. Se estima que más de 3 mil personas perdieron en este sector sus fuentes laborales en lo que va de la gestión Cambiemos, situación que se suma al vaciamiento y cierre de medios estatales y privados, recorte de presupuestos y consecuente cerco mediático a las voces disidentes.

“Es el peor momento para el trabajo periodístico desde la vuelta de la democracia, por cuestiones laborales y por cuestiones relacionadas a la falta de libertad de expresión y del ahogamiento de voces que genera la política económica de este Gobierno”, señala Tato Dondero, Secretario General del Sindicato de Prensa de Buenos Aires, que analiza una situación que es común a todos los trabajadores de prensa en el país. “Desde el punto de vista de la libertad de expresión, el ahogamiento está claro con el permanente cierre de medios. Las patronales, dirigidas principalmente por Clarín y Nación, decidieron cerrarlos porque su apuesta es otra”, detalla y recuerda que desde el punto de vista de los medios públicos a partir de fines del año pasado comenzaron a padecer toda la política que tiene este Gobierno respecto a áreas del Estado: su desmantelamiento.  Así sucede por estas horas en la Agencia de noticias Télam, Radio Nacional y Canal 7, bajando en este último caso los sueldos en un 40% por el achique brutal que ha generado la política de vaciamiento del ministro Hernán Lombardi. Se suma además un intento de disciplinamiento sindical con despidos sobre quienes alzan la voz opositora.

El dirigente y trabajador de prensa se refiere también a las modificaciones que vive el sector en la actualidad con el uso de las nuevas tecnologías: “Hay todo un cambio en la manera en que la gente se informa y las patronales, lejos de utilizar las modificaciones tecnológicas en aras de mejorar el oficio y permitir que las trabajadoras y trabajadores puedan ejercerlo libremente, hacen todo lo contrario, exigen las multitareas, la multifunción, que un mismo trabajador haga la nota, la foto, una serie de prácticas que lo que generan es el achicamiento de los puestos de trabajo que estamos padeciendo en todo el país”, detalla.  Y es que la problemática atraviesa a todo el sector más allá de la geografía, con problemáticas del mismo tipo: cierre de medios, achicamiento de corresponsalías, falta de cumplimento de las paritarias “con la característica que a veces en los lugares más chicos es más difícil dar la pelea”.

La situación se complejiza aun mas un oficio que de por sí ha arrastrado por largos años enormes situaciones de flexibilización y falta de reconocimiento a la tarea, que se profundizó enormemente en los 90 y hoy en un contexto aún más difícil de reformas laborales que van en contra de los trabajadores y los sindicatos.

-En este marco, y teniendo en cuenta el cerco informativo, cómo ves el rol de los medios populares, comunitarios, alternativos… 

Nuestras luchas son invisibles en los grandes medios. Son los medios alternativos, comunitarios y populares los que nos escuchan, nos hacen nota, donde podemos expresarnos. Nos han ayudado mucho en la construcción de nuestro sindicato y hemos hecho el año pasado una reforma de estatuto en aras de que puedan incorporarse. Nosotros venimos de la impronta de los medios, nuestro interés es abrirnos a ese tipo de periodismo que posiblemente es hoy el verdadero periodismo, junto a algunos medios que resisten y tratan de expresar lo que pasa. En estas fechas siempre recordamos a Rodolfo Walsh por todo lo que significa en cuanto a un verdadero oficio.  Evidentemente es una fecha para recordar a los 172 desaparecidos de nuestro gremio y recapacitar sobre lo que hicimos en el último año y si estuvimos a la altura de ellos.

Una misma realidad

Haciendo referencia al panorama local, el periodista Daniel Marzal, Secretario Gremial del Sindicato de Trabajadores de Prensa de Bariloche y Zona Andina, coincide en el difícil momento que atraviesan las y los trabajadores de prensa. “Estamos en una crisis muy profunda, con un retroceso en las condiciones de trabajo y en las perspectivas para el ejercicio profesional, pero también es un desafío y es esperanzador a la vez, por ejemplo, que increíblemente cada año haya más y más jóvenes se inscriben en las carreras de comunicación”, reflexiona sobre el momento actual en el marco del aniversario por el Día del Periodista.

Al describir lo que sucede en la ciudad, señala un panorama de los medios más grandes y consolidados se encuentran en situación de achique. “En el Diario Río negro no hubo despidos, pero sí propuestas de retiros voluntarios y la gente que renuncia no es reemplazada. En el Cordillerano hubo atraso en el pago de sueldos y la lucha está centrada en mantener los puestos de trabajo. El temor más grande es a quedarse sin trabajo, y después ver si se puede conseguir un salario mejor, y eso nos coloca muy a la defensiva”.

El periodista también hace referencia al actual esquema en el cual se desenvuelve la profesión, con los nuevos desafíos de la era. “Hay lenguajes nuevos que tienen que ver con recientes formatos, opciones tecnológicas, que te permiten generar otro tipo de contenidos. También fuerzan al periodista a hacer todo tipo de tareas, con nuevas cargas que no son remuneradas, y eso también es una pelea gremial que estamos dando”, analiza y observa la impronta de la inmediatez, en detrimento muchas veces de la calidad. “Importa un título que pegue y que salte en los buscadores”, dice pero aclara: “De todas formas creo que está todo en transformación, en permanente evolución. Soy optimista en el sentido de que con el tiempo esto tiene que decantar en una forma de periodismo que nos satisfaga a todos. Es un momento de convulsión que tiene que encaminarse hacia otra cosa”.

Comunicador de vocación, Marzal repasa el origen y el interés de contar las cosas que pasan, que son de interés público y que “me parece que son indispensable que la gente sepa para tomar decisiones. Por supuesto que es una tarea difícil, condicionada por las empresas que tiene sus intereses, pero hay un margen estimulante para poder decir lo que pensamos, abordar los temas que nos parecen importantes y descartar otros, es una decisión permanente que tomamos. Siempre el universo de información disponible es mucho más grande que la que se publica. Entonces estás todo el tiempo tomando decisiones, en esas decisiones hay que ser consciente”.

Finalmente destaca la importancia de la organización en la lucha por las mejores condiciones de trabajo, y en este sentido resalta el rol de la organización sindical. “Durante muchos años en Bariloche no hubo Sindicato y los reflotamos de cero hace 5 años, vamos consiguiendo algunas cosas y seguimos teniendo la vida interna de sindicato, con los debates que corresponden, las diferentes tareas, las capacitaciones. Fue muy importante constituirnos y reconocernos como un sector, que tenemos que luchar y organizarnos, y la forma es el Sindicato. Generar conciencia hacia adentro importante y también que las empresas sepan que hay trabajadores organizados”.

Sostener desde lo comunitario

Director de la Revista Al Margen, Sebastián Caparezza suma en este día ejes que atraviesan la comunicación en estos tiempos y hace hincapié en el rol de los medios comunitarios, esos medios que “están ahora y estuvieron antes” y que gozan de la legitimidad que no tienen los medios comerciales por oscilar y poner el acento “donde más influyen los poderes económicos de estas grandes empresas que son mediáticas pero a la vez son grandes consorcios económicos. Eso les hace perder bastante legitimidad aunque tienen el circo armado para un montón de cosas que no están contempladas en los medios comunitarios”.

En este marco, donde la diversidad de voces intenta ser acallada, los medios comunitarios, asumen un rol central. “Cuando hay una gran noticia que afecta los intereses de un monopolio comunicacional eso no sale en ese medio, ni en otros. La idea es que eso no aparezca, pasó con el tema de papel prensa. Ahí los medios comunitarios ocupan un rol, porque lo muestra y por pequeñas hendijas se termina filtrando, si bien no tiene la jerarquización que tiene que tener”. Carapezza hace referencia, por ejemplo, a situaciones concretas como fueron los dos incendios provocados en la Radio Comunitaria FM Alas. “Si eso le pasaba a Clarín todavía estaría TN retransmitiendo y diciendo que van a desaparecer, pero acá no paso nada”.

Sin embargo, también destaca el trabajo de la red. Espacios como Arecia, Enfoques, la Red de Revistas de la Calle, vienen articulando y ayudando a visibilizar temas tapados por los grandes medios. De todas formas, este sector no escapa –y de hecho es gravemente afectado- al contexto actual de desfinanciamiento. “Hay muchos programas que se cerraron en los que se atenta directamente a los medios comunitarios. El escenario es complejo, la realidad de los medios comunitarios, alternativos y barriales sigue siendo la precariedad. En Bariloche como medio gráfico somos los únicos y en la provincia se cuentan con los dedos de las manos y que hayan durado 15 años, como es el caso del Al Margen, creo es la única experiencia de la Patagonia, y esto porque está muy difícil sostenerse”.

Sin embargo, desde los distintos rincones y espacios, grandes y pequeños, quizás con esa premisa fiel “al compromiso de dar testimonio en momentos difíciles”, de generar grietas que corroan el intento totalizador de la voz que quiere gritar más fuerte, construyendo una comunicación al servicio de la justicia social, subsisten quienes hacen de un día como hoy, fecha de la salida del primer número de la Gazeta de Buenos Aires fundada por Mariano Moreno en 1810, un homenaje a aquel que quería más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila.

 

Por Violeta Moraga

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen