Ponete el pañuelo verde

A sala llena se desarrolló una charla sobre las interrupciones voluntarias de embarazos en Bariloche. Organizada por el Centro de Estudios Patagonia y Cientificxs y Universitarixs Autoconvocadxs Bariloche, la médica ginecóloga Rosana González y el docente e investigador del Conicet Mario Pecheni, informaron, expusieron y nos respondieron las preguntas que tenemos sobre el debate del aborto que se está desarrollando en el Congreso Nacional. Al Margen estuvo presente y arrimó un grabador. Si no pudiste ir, aquí te contamos de qué se trató.

 

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Rosana González y Mario Pecheni expositores del debate realizado por Cientificxs Autoconvocadxs. Foto: Euge Neme.

En el inicio de la charla, la médica Rosana González reivindicó el trabajo que vienen realizando desde hace más de 10 años desde La Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Comentó que hay que valorar esa lucha de las mujeres que han caminado muchos pasillos y que eligió una forma pedagógica para organizarse: “Todas en el país tenemos el mismo discurso. Fueron más de 10 años de muchos aprendizajes, había un salón en el Congreso donde se hicieron cursos, vinieron médicas, biólogas, abogadas a compartir información y bajarnos claridad. Por eso hoy los argumentos son tan fuertes y contrastan contra los otros argumentos que son dogmáticos”.

Luego expuso los datos que se tienen sobre el aborto en la actualidad. Esto es, hoy hablamos de un número de abortos que ronda los 360 mil y 500 mil abortos por año, lo que representa un número 5 veces superior a los países en donde la interrupción voluntaria de embarazos es legal. Asimismo comentó que en la actualidad 3000 niñas de entre 8 y 14 años dan a luz en nuestro país. La imposibilidad de generar estadísticas precisas sobre el aborto en nuestro país, debido a su ilegalidad, nos obliga a manejarnos con estimaciones para analizar un tema en donde la vida de mujeres, niñas y personas gestantes están en riesgo.

Por otro lado habló de la salud como un estado de bienestar psico-bio-social y expuso que hoy en las salitas de salud y el hospital, a partir de la implementación del Protocolo ILE, se puede solicitar una Interrupción Legal de Embarazo si el mismo pone en riesgo la salud de la mujer. Por otro lado, dejó bien en claro que una mujer que haya sufrido una violación y quedó embarazada no debe presentar una denuncia penal ni autorización judicial para solicitar la interrupción de su embarazo, con su sola declaración jurada alcanza y sobra.

– ¿Por qué cuando se habla del aborto se habla de que es una cuestión de justicia social y de derechos humanos?

Hablamos de justicia social porque a los abortos seguros y sin riesgo acceden las que tienen plata. Y la que no tiene plata cae en la clandestinidad que no solamente le afecta la salud física, sino también la salud psíquica. Porque si vos estás haciendo algo que te dicen que es ilegal y que quizás vas presa por hacerlo te altera emocional y psíquicamente. El daño psíquico que tienen las mujeres es más por la clandestinidad que por el aborto en sí. También es una cuestión de construcción de ciudadanía: una mujer a quien no se les respeta su autonomía y derechos es una ciudadana de segunda.  ¿Por qué hay ciudadanas de primera y de segunda? Y es un tema de derechos humanos porque el derecho a la salud es un derecho humano básico. Nuestro país se ha comprometido por todas las convenciones internacionales y le ha dado rango constitucional a los derechos sexuales y los derechos reproductivos de las mujeres.

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Los y las jóvenes son el sector mas movilizado por la campaña por el Derecho al Aborto Libre, Seguro y Gratuito. Foto: Euge neme.

Aborto y Salud Pública

Luego le tocó el turno a Mario Pecheni quien retomó varios puntos, y afirmó que estar en contra del aborto no es estar en contra de que una mujer se haga un aborto, sino que significa estar en contra del derecho de una mujer a abortar.

– ¿Por qué se habla del aborto como una cuestión de salud pública?        

El aborto es entre otras cosas una cuestión de salud pública porque el aborto practicado por fuera del sistema de salud trae daños evitables con consecuencias para la vida de algunas mujeres. Y además esto es un dato certero que tiene nuestro país y es que hace años hay decenas de miles de mujeres que pasan al menos una noche en un hospital por complicaciones de aborto. Son unas 50.000 por año, sólo en el sistema público. Y hay complicaciones para la salud y para la fertilidad futura de las mujeres derivadas de una práctica que si se hacen en condiciones de seguridad e higiene no deberían traer estos riesgos. Entonces desde una perspectiva de salud pública implica tomar la cuestión como algo que puede traer un daño evitable. De ahí la necesidad de las consejerías pre y post aborto, de hacer las prácticas dentro del sistema de salud. Y desde otro punto de vista si la pretensión es reducir las interrupciones de embarazos, una evidencia que sale de todos los lugares del mundo es que cuando el aborto se hace en el sistema de salud la mujer, si así lo desea, sale con un plan de anticoncepción eficaz. Entonces cuando se hace en la clandestinidad esta situación no se da y hay riesgos de un nuevo embarazo no deseado. El aborto dentro del sistema de salud reduce los daños para las mujeres y también reduce el número de abortos que se producen en una sociedad.

Durante su exposición abordó el lugar que ocupa lo genérico y lo sexual en la base de la normativa de nuestro país, y el lugar que ocupa el aborto en la política sexual. Comentó que sólo desde hace pocos años tenemos la posibilidad de separar la sexualidad de la reproducción, es decir, poder hablar de una sexualidad no reproductiva. Y que este debate lo pusieron sobre la mesa el aborto, las parejas del mismo género y la fertilización asistida. Por otro lado, recordó imágenes asociadas a los matrimonios heterosexuales en donde se hablaba de la necesidad de consumar el matrimonio y el “débito conyugal” que obligaba a la mujer a estar siempre dispuesta. “Todo una cuestión de lo sexual que está en la base de nuestro estado, de nuestro código civil y de nuestro código penal y sigue estándolo”.

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El símbolo de los pañuelos verdes una constante en todas las actividades de la campaña. Foto: Euge Neme.

Al finalizar su exposición Rosana preguntó al auditorio: ¿Qué hacemos si no sale la ley? ¿vamos a seguir en la clandestinidad? Las vidas y los derechos de las mujeres y personas gestantes están en debate. Hay que ponerse los pañuelos verdes en todos lados, a toda hora. Que se vea, que se sienta, que se comente, que hay una marea verde.

 

Por Florencia Taylor

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

 

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