Corazón de radio

América Profunda es un colectivo de comunicación popular que realiza productos radiofónicos de difusión libre y gratuita. Conversamos con Román Solsona, integrante del equipo.

guayasamin

– ¿Qué es América Profunda?

– América Profunda es un grupo de realización, entendemos a la comunicación popular como eso que va a contramano de la cáscara del show. Laburamos lo que es para radios, intercambios de sonidos y de audios que sean totalmente libres, que se puedan usar en radios comunitarias, populares, en talleres y escuelas. Siempre tratamos de contar la historia de otra manera, rescatando la palabra de los pueblos de América, sacar la palabra de los barrios y ponerla un poco más en el aire.

Llevamos ya 20 años haciendo esto, yo me sumé al grupo hará unos 10. En eso andamos, laburando para intercambiar audios. Como parte de realizadores de esta clase de comunicación fuimos invitados a un encuentro de realizadores de Latinoamérica en Quito, Ecuador. Ahí fuimos con “La tierra detrás de mis ojos” que es uno de los programas que hacemos desde América Profunda. Estuvo maravilloso, nos encontramos con gente de todos los rincones; México, Venezuela, Bolivia, Colombia, Uruguay…

La idea fue hacer nacer un laboratorio de radio experimental que contemple este modo de laburar y que tenga que ver con la capacitación.

– ¿Qué te atrapó de la radio?

– La radio es un amorcito que tengo desde chico, me parece que, en esto de contar la historia, de entender que todos y todas podemos contarla, empecé a jugar con la palabra. Sin darme cuenta a lo largo de los años fui haciendo programas relacionados a la historia y también con el presente. Nosotros decimos que somos el pasado, que se hizo el presente y salta al futuro.

– ¿Cómo se deciden los guiones para llegar a algo tan rico como lo que hacen ustedes en el programa “La tierra detrás de mis ojos”?

– En realidad el programa lo que tiene como esencia y semilla la pregunta y la duda continuamente. Nosotros no hablamos de la historia desde la ciencia sino desde la pregunta, desde la calle, desde la curiosidad. Volviendo a esto de que cualquiera de nosotros puede contar la historia… Si hablamos de la Guerra del Paraguay, nos gusta que hablen los paraguayos y cuenten su guerra, si hablamos de las desapariciones vamos a hablar de las del pasado y de las de hoy.

La historia cobra sentido si la entendemos en este presente. Si algo tiene la palabra de los pueblos es lo circular, cuando las cosas se empiezan a repetir uno tiene que volver a contarse la historia para no olvidarse y cerrar algunos círculos.

– ¿Por qué eligen hacer radio?

. -Creo que tiene que ver con la simpleza. Un viejo amigo que me enseñó a laburar con la palabra me decía “Con las dos manos sobre la boca podés hacer radio” … Creo que tiene que ver con esa simpleza, la belleza de lo sencillo. El hecho solamente de contar una historia viene con los hombres y con las mujeres. Tal vez ni siquiera hacen falta los micrófonos y un parlante, el tema de la narración viene con nosotros. Si alguien se va de viaje, cuando vuelve lo primero que hace es contarte lo que hizo, lo que vio.

Es recuperar la maña de contar historias continuamente. La radio para nosotros es el medio más maravilloso porque además tiene el condimento de la imaginación. Si yo te cuento un viaje en tu cabeza va a ser uno, en la cabeza de tu compañero va a ser otro, esa es la magia.

Por esa simpleza creo que hay tantas radios populares en Latinoamérica. Si uno piensa en televisión, en otros soportes ya se empieza a complicar. Si bien en las radios populares tenemos problemas diarios que hay que apalear, sigue siendo uno de los medios más maravillosos y con más llegada.

-El último número del programa tiene que ver con la figura de Rodolfo Walsh ¿Qué contenidos tienen pensado para más adelante?

-Para esta semana lo que está pasando con Santiago, vamos a dar un golpe de timón para meternos con eso. Si bien no es un programa que está anclado en la agenda diaria argentina, no podemos quedarnos en el silencio sin decir nada o hablando de otra cosa que no sea de Santiago.

 

Por Fabián Agosta, Mariela Martínez y Julia Biagioli

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

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