“Cuando hablamos de discapacidad, la interpelación es a la cultura”

El Colectivo de Personas con Discapacidad busca romper la sectorización y profundizar un debate que promueve la generación de políticas públicas que mejoren la vida en sociedad para todas las personas. Al Margen se reunió con Juan Ojeda, de la Fundación Invisible, y Luis Chicho Suero, presidente de Cre-arte, ambos referentes del Concejo de Personas con Discapacidad de nuestra localidad.      

 

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Consejo de personas con Discapacidad. Foto: Eugenia Neme.

– ¿Podrían contarnos como se relaciona la sociedad con las personas con discapacidad?

Juan: Actualmente el paradigma de la discapacidad es el modelo social, en contraposición al modelo médico. Lo que el modelo médico marca es que uno es una persona con discapacidad y la discapacidad es per se, es de uno. Lo que el modelo social viene a decir es: no, la discapacidad sucede porque hay un medio social y político que no está preparado para las condiciones de esa persona. Es decir, invierte la carga. Ya no es el enfermo que hay que rehabilitar, sino que el que esta “enfermo” es la política y la sociedad porque segregó a esta persona. Esta cuestión que parece muy conceptual y teórica, en la práctica se ve en todo lo que es el imperio médico. Yo siempre digo algo muy drástico. En toda mi rehabilitación física, la obra social invierte unos 50.000 pesos por mes. Que por ley tiene que pagar. Vos multiplica eso por 50 personas. Es un negocio. Realmente la discapacidad hoy día es un negocio y un mercado. De ahí que la valorización de las personas con discapacidad en un contexto plenamente capitalista es como industria. La discapacidad es una industria. Cuando uno habla de la discapacidad seriamente, desde un punto de vista anticapitalista y cuasi filosófico, automáticamente toca el modelo médico. Y si vemos la historia de la Argentina por ejemplo, fijate que aún pasado el kirchnerismo que de algún modo replanteó ciertas cosas de un modo interesante, no se tocó el modelo médico.

– ¿Cómo está la situación de las personas con discapacidad en la coyuntura política actual?

Juan: Hay varias dimensiones que me parece interesante aclarar. Esto de las pensiones por discapacidad. Existe una coyuntura que es que hay gente en absoluta necesidad y urgencia que se está quedando sin pensión. Esto es dramático. Esto es gente que necesita una solución ayer, no hoy. Esto existe. Ahora, empiezan a haber un montón de voces en defensa “de” que empieza a generar una suerte de confusión. En concreto y en función de lo que había, lo que sucedió es que un decreto del ´97 que nunca se derogó y ahora el gobierno actual lo puso en práctica.

– ¿Y eso que implica?

Juan: Implica que un montón de gente pierde su pensión. ¿Por qué? Porque ese decreto reglamenta las pensiones. Estamos hablando de pensiones de 4000 y 5000 pesos. Un ejemplo, si vos tenés dos hijos con discapacidad, y tenés una pensión por viudez, bueno, te la quitan. No podés tener ambas. Aunque seguís siendo viuda, y sin poder trabajar. No podés tener dos subsidios. Con la pensión, si tengo un trabajo en blanco, también te la quitan. Y no sólo es que te quitan la pensión. Porque esa pensión viene con Incluir Salud que es una especie de obra social, es Plan Federal que tiene muchas limitaciones, pero para mucha gente es lo único que tiene. Entonces no es sólo el monto, sino acceder a esa prestación.

-Dentro del colectivo de personas con discapacidad ¿cuáles son los debates principales que se están dando en función del cambio político?

-Juan: Principalmente es lograr que esto no vuelva a ocurrir. Es lo principal. Lo que está pasando ahora me hace acordar mucho a lo que pasó con los aumentos de los servicios, el tarifazo. Se larga la medida bestialmente, obviamente se pone el grito en el cielo, el gobierno retrocede, pero al final, el tarifazo terminó sucediendo, escalonadamente. Acá va a pasar lo mismo. Cuando la ministra Stanley dice: no, no tranquilos, se vuelve para atrás. Cuando lees la letra chica no se vuelve nada para atrás. Lo que la ministra dijo es: el que no cobró junio, en julio va a cobrar. Ahora, ¿qué hacemos con los que no venían cobrando de antes? ¿qué hacemos con las madres de 7 hijos que también dejaron de percibir la pensión? Es decir, ¿qué se hace con eso? Gente que por ahí compró un auto o tiene una propiedad…

-Claro, porque ahí también les dieron de baja la pensión, si tenían un vehículo de 20.000 pesos…

Juan: Sí, sí. La pensión es cuasi por indigencia. Si vos buscas el decreto 432/97 (el que está aplicando el gobierno actualmente) está estipulado los ítems que tenés que tener para aplicar a la pensión y prácticamente tenés que estar en la calle, sin nadie que te ayuda, y que un médico diga que tenés una incapacidad laboral de más del 76%.

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Derechos y recursos

-Muchas veces se piensa que es carísimo volver accesible una ciudad. ¿Ustedes están de acuerdo o piensan que las resistencias vienen por otro lado?

-Chicho: Es más caro mantener un Ejército.

Juan: Me parece que cuando se habla de recursos hay que tener en cuenta que el estado no puede hablar de ausencias de recursos cuando hablamos de derechos. Eso es una decisión ideológica. El mismo estado provincial que pacta una planta nuclear es el mismo que no le pone gas a sus escuelas. Siempre los recursos son una decisión ideológica. El gobierno nacional recorta el presupuesto a las universidades y a la vez compra armas. Yo le daría una vuelta de rosca. No creo que la ciudad deba volverse accesible. Porque ahí estamos hablando de que la ciudad debe incorporar a las personas con discapacidad. Y me parece más interesante mirarlo por el lado de que la ciudad que hoy tenemos se transforma en un padecimiento para gran parte de los ciudadanos. Hay que plantear lo que es el diseño universal. Se puede hacer una ciudad en la cual todos podamos transitarlas. Hoy Bariloche es un padecimiento para persona con discapacidad, para adultos mayores, para niños, automovilistas. Porque sino se plantea como sectario y me parece que no es el espíritu. El otro día comentaba una anécdota con Chicho, una compañera nuestra tuvo una conversación con una persona de Canadá y le preguntaba qué políticas en lo edilicio tiene Canadá para personas con discapacidad. Y el tipo le decía “perdón, no tenemos”. Y cuando conversaban se dio cuenta que en realidad las tenían todas, pero no pensaban que era para personas con discapacidad. Era el diseño para todos. Estamos hablando de derechos, no es un gasto.

Chicho: Hay un trabajo de un Italiano Gianni Rodari se llama “Ciudad de Niños”. Y me pareció interesante la óptica porque se plantearon hacer una serie de laburos para que las ciudades sean atravesadas por la accesibilidad para niños y que los niños tomen la ciudad. Y dicen que si un niño puede acceder a la ciudad, es que es accesible para todos. Y ese concepto me pareció fabuloso. Porque sino estamos haciendo una segmentación de la discriminación. Por ejemplo, la Mitre hoy es relativamente accesible para una persona en silla de ruedas. Pero no es accesible para un ciego, porque el ciego que antes tenía la posibilidad de saber dónde terminaba la calle y hoy no puede porque no está marcada con los podo táctiles que le corresponde. O no es accesible para una persona con discapacidad intelectual que no sabe en qué calle esta porque no sabe leer y escribir. Hay que repensar las cosas desde una óptica donde todos nos veamos reflejados, pero pensando que quien va a transitar la ciudad es el niño.

-Por eso es más una concepción que una falta de recursos…

Juan: Me parece importante visibilizar cuando hablamos de recursos, cuánto invierte el Municipio de Bariloche en discapacidad. De todo el presupuesto de Bariloche, que es altísimo, es el 0,0004%. Lo que está mal es pensar que si hacemos una calle transitable para todos estamos trabajando en discapacidad. No, estamos trabajando en la ciudad, en la vida de todas las personas. Siempre las preguntas del colectivo de personas con discapacidad, tanto desde el acceso a la participación política, el acceso a la educación y el acceso físico, las preguntas que plantea culminan siendo una respuesta que mejora la vida de todos. El diseño universal es maravilloso. Yo trabajo bastante en lo que es educación. Y hace años y ahora estoy más relacionado a la universidad. Y la realidad es que cuando una persona con discapacidad accede al secundario empiezan a haber todos esos equipos de personas que le hacen un trayecto individual para que pueda hacer lo mismo que los demás pero con adecuaciones. Y lo que ocurre muchas veces es que al docente, que quizás esta hace 6 años dando una clase, le da pereza adecuar el programa. Pero lo interesante es pensar que ese docente se pasó todo ese tiempo dando a todos los mismo. Y ahí, lo que la discapacidad está haciendo es desnudar el carácter homogenizador de todo el sistema. El cambio no sería para la persona con discapacidad, sino para repensarnos todos.

Rompiendo la sectorización

-Sí, eso lo sentí en la marcha de diciembre, como que el planteo que se estaba haciendo mejoraba a toda la sociedad, que rompía la sectorización.

Chicho: Este es un ejemplo desgarrador y trágico sobre la accesibilidad. Hace unos años se murió una persona ciega de frío acá en Bariloche. En ese momento interpelamos a las personas del municipio de por qué había pasado eso. Y nos dijeron que esa persona era una persona muy difícil, que tenía un carácter jodido, y entonces le dejaron la leña en la puerta. Pero el señor era ciego. Ese es un ejemplo claro de lo que es la accesibilidad. “Yo cumplo, te dejo la leña en la puerta”. Pero se murió de frío. Ese es el mejor ejemplo de que pensar la accesibilidad no es solamente una cuestión arquitectónica, sino que tiene que ver con la mirada de todos sobre todos.

-Muchas veces se piensa que la accesibilidad es la rampa del colectivo, pero es a la vida en sociedad.

-Juan: Claro. También hay que pensar que le pasa a un pibe del alto cuando va a la Mitre. ¿Siente qué es su ciudad? ¿Es una ciudad para todos?                                               

-Chicho: Es una ciudad segmentada.

Juan: Claro, un día yo estaba en Gallardo y Villegas. Y había unos guachines sentados al lado mío. Yo estaba en la puerta sentado porque tenía psicólogo. Yo acababa de llegar a Bariloche y sentía que todo el mundo me miraba. Y veía que los pibes que tenía al lado los miraban igual. Me sentí muy hermanado. Me acuerdo que pasó un policía y les preguntó de mala manera que hacen ahí, porque estaban en esa esquina. Y a mi no me preguntó nada.

Chicho: ¡Como te ningunearon, ni para guachín! (risas). Por más que pongan todas las rampas y los pisos bajos, seguirá siendo una ciudad no accesible. No es una ciudad pensada para todos porque la actitud que tenemos es la de segmentar las diferencias.

-Y desde la militancia ¿Cómo hacemos para romper la sectorización? ¿Cómo damos ese saltito para dejar de movernos como colectivos separados que luchamos por los derechos de las mujeres, de las personas con discapacidad, de los y las jóvenes?

Juan: Haciendo cosas juntos. Nosotros nos sumamos al Abuelazo. Entender que cuando se dice Ni Un Pibe Menos estamos hablando de lo mismo, de la violencia institucional. Cuando un estado te obliga a un certificado médico y a la miseria para darte 4000 pesos es violencia institucional. Que un policía te suba a un patrullero y pueda hacer lo que quiera es violencia institucional. Tanto en el Ni Una Menos como en el 8M, al que fui, me pareció muy emocionante que en el documento el tema de la discapacidad estaba. Esa es nuestra responsabilidad como militantes. Por ejemplo que el 24 de marzo del año que viene este el tema de discapacidad. También creo que va desde el punto de vista de la solidaridad, este entender que todos formamos parte del mismo colectivo. Para esto es necesario sacar la discapacidad del lugar de fundación, de mendicidad, de que pelear por las personas con discapacidad es un valor. Se escuchó mucho estos días “se metieron con los más indefensos”, “se metieron con los débiles”. Yo no me quiero visibilizar como alguien débil, porque eso es un poco jugar con los conceptos de este poder. Porque uno tiene ciertas características físicas es débil. Que es un concepto casi germánico. Creo que es mucho lo que nos tenemos que replantear. Cuando hablamos de discapacidad, la interpelación es a la cultura en su sentido más profundo.

-Chicho: Yo pensaba, cuando se hablaba del Gobierno Nacional, que decían “no se metan con los discapacitados”, y yo pensaba ¿Por qué no? Está demostrando una coherencia absoluta, una vez que uno se mete a vulnerar los derechos se puede meter a vulnerar los derechos de quien sea. La discusión no pasa por a quién le están vulnerando los derechos sino que se están vulnerando derechos.           

-Y en términos de la autogestión de las organizaciones ¿se modificó en algo con el cambio de gestión?

-Chicho: No creo que haya cambiado mucho la cosa. Sigue más o menos la misma línea que se fijó en los ´90. Ahí se trazó una línea de neoliberal en donde el estado asiste con muchísimo dinero a emprendimientos privados y organizaciones en donde hacen que la persona sea un rehén del sistema. El estado que le entrega a la persona una pensión de 5000 pesos, le entrega a un centro de rehabilitación 50.000 pesos. Entonces se genera un negocio fabuloso para unos pocos a costa de las personas que deberían ser quienes usufructúan esos recursos. Ese esquema no cambió. Nadie ha tocado el sistema prestacional argentino. Que sigue siendo super caro, solamente para quienes tienen prestaciones. El sistema prestacional lo único que se fija es el edificio que tenés y no en los contenidos que hay adentro, en las organizaciones que prestan los servicios. Que la lógica es médico rehabilitadora. Eso nadie lo piensa cambiar. Quizás la diferencia entre este gobierno y el gobierno anterior es que con el anterior discutíamos, y con este gobierno ni podemos sentarnos a discutirlo. Pero las lógicas siguen siendo las mismas.

– ¿Cuáles son las principales cosas que tendrían que cambiar para que una persona con discapacidad pueda ejercer plenamente sus derechos?         

-Juan: Creo que una de las medidas revolucionarios sería que el transporte público fuera accesible. Ahí logramos dimensionar lo que sucede, lo que implica que una persona pueda salir de su casa. La mejor revolución es que un niño tenga de compañero una persona con discapacidad, tenga de maestra una persona con discapacidad, vayan al mercado y que les venda una persona con discapacidad, abogados, en la inmobiliaria. Ver en la calle, interactuar con personas con discapacidad. Esto si no podemos viajar en el transporte público es muy difícil. Hay que cambiar todo lo que permita que la persona con discapacidad circule por las calles.

 

Por Florencia Taylor

Fotos: Eugenia Neme

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

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