Pagar un techo ajeno

Los aumentos en los alquileres, las garantías, los contratos irregulares y las comisiones inmobiliarias, fueron algunos de los puntos reclamados recientemente por la Unión de Inquilinos quienes consideran de vital importancia contar con una Defensoría local específica en la temática.

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Estos temas fueron los que se trataron en la reciente conferencia de prensa en Bariloche donde remarcaron la situación que atraviesan miles de vecinos que no son dueños de su vivienda y deben pagar un alquiler mes a mes. Las condiciones muchas veces son difíciles de cumplir y a esto se suman los constantes aumentos que hay en las locaciones de viviendas.

Facundo Villalba, integrante de la Unión de Inquilinos (recientemente incorporada a CTA Rio Negro) indicó que según encuestas nacionales, uno de cada tres personas, alquilan y esta situación se agrava en Bariloche debido a que se trata de una ciudad turística. “Más del 50% del sueldo termina destinado a los alquileres y por más leyes que hayan, si no contamos con un ente que fiscalice, no se logra nada”.

Es que en los últimos años, mientras la posibilidad de comprar una vivienda es cada vez más remota, alquilar implica un esfuerzo económico cada vez más difícil. El incremento del metro cuadrado, el aumento de las tarifas y los costos de acceso complican cada vez más a las familias que sólo pueden acceder a la vivienda a través de un contrato de alquiler.

Un trabajador independiente, podrá afrontar el costo de estos altos alquileres (al menos para su bolsillo) pero sabrá que mientras pague mensualmente un techo ajeno, el sueño de la casa propia se va a alejar  inexorablemente ya que le será casi imposible afrontar las dos cuentas al mismo tiempo.

Un dato no menor que sirve para graficar esta amarga realidad, es que según una famosa página de internet, el hospedaje en la ciudad aumentó más de un 100% respecto del mes anterior. Bariloche resultó el destino más buscado del país y los turistas internacionales durante el mes de julio, pero también es la ciudad que ostenta el mayor precio del mes en hospedajes y la mayor subida porcentual, según Trivago. De acuerdo a su índice de precios hoteleros, el costo promedio por noche de alojamiento es de $3.327, lo que significa un aumento de 114% respecto del mes de junio de este mismo año.

Por otro lado, en el informe de puede ver que de las diez ciudades que registraron el mayor aumento de precios respecto de junio, cinco son patagónicas y todas lo hicieron por encima del 28%.

Mitad del sueldo destinado a pagar el alquiler

Marcela llegó a Bariloche hace un año y medio, no se arrepiente para nada, pero hay algo que todavía no pudo destrabar y le hace ruido: tener que alquilar una vivienda por 8.000 $ mensuales, más los gastos clásicos que ahora se multiplican con los criminales aumentos, entonces todo su sueldo va a parar al alquiler de un techo que nunca será propio. Y con lo que percibe su compañero tienen que afrontar la larga lista de ítems que tiene pegada en su heladera y que relojea al pasar cada rato: seguro del auto, nafta, patente, alimentos, teléfonos, tarjetas crédito, y otros, en donde anidan egresos de los más diversos.

Aquella posibilidad de soñar tener un  pedacito de montaña propio se aleja como los recuerdos de los días de calor. Porque a los treinta y pico de años, la coyuntura frente a la necesidad de un lote propio donde edificar su familia ha cambiado y mucho en relación a sus anteriores generaciones. Y no para bien.

Porque para los jóvenes de hoy, las posibilidades de  llevar la remera que diga “propietario” y tenar al menos un sentido de pertenencia, son exiguas y se limitan casi a dos opciones: ocupar un lote en las periferias, o construir en el mismo terreno de sus padres.

¿Cuánto tiene que ganar una familia que alquila para poder comparar un lote estándar cuyo valor no baja de los 35.000 $ dólares? Hablando en castellano son 550.000 pesos solo para tener el suelo. ¿Cuántos años tiene que ahorrar una familia por mes para conseguir esa suma? En síntesis, si esa pareja ahorra 5.000 $ mensuales, necesitará más de 9 años en llegar a esa suma. Mucho más de lo que suelen durar la mayoría de las parejas en la actualidad.

Los que se mantengan a flote, solo después de ese tiempo podrán pensar de qué manera comenzar a financiar la construcción del techo propio.

Hijos y mascotas, complicación extra

A pesar de haber acuerdos al respecto, cada vez son más los avisos que ofrecen propiedades en alquiler que piden como condición esencial “sin chicos ni perros o gatos”.  “Alquilo casa para pareja o persona sola, sin niños ni mascotas”, se convirtió en la frase más vista en buscadores de alquiler y avisos clasificados. La situación afecta a un gran porcentaje de personas que buscan rentar un lugar donde vivir, pero que para hacerlo, pareciera que tienen que abandonar perros, gatos y hasta a los hijos.

Ahora bien, ¿es legal solicitar esto? ¿Se puede hacer algún reclamo al respecto más allá de las quejas en redes sociales? En 2015 se creó la Unión de Inquilinos, con el objetivo de trabajar en la defensa de los derechos de las personas que pagan por un alquiler. Verónica Villegas, referente de la organización, informó que se mantuvo una reunión con el Colegio de Martilleros y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) para plantear esta problemática. Del encuentro surgió la idea de fomentar la denuncia contra los propietarios que soliciten estas condiciones.

En este sentido, esta referente indicó que “teniendo en cuenta una sociedad basada en la familia, es totalmente ilegal que no le alquilen a parejas o personas solas con hijos, siendo que son los que más buscan alquiler”. Lamentablemente, al no existir un marco regulatorio, es poco lo que se puede hacer, pero si se recomienda realizar las denuncias ante la Defensoría del Pueblo o la Oficina Municipal de Defensa e Informes del Consumidor (Omiduc).

Así las cosas, poder alquilar se convirtió en un lujo al que no todos pueden acceder, no sólo por los exorbitantes precios que piden por algunas propiedades, sino también por los requisitos imposibles de cumplir para la gente con familia o con animales que incluyen al núcleo familiar.

¿Hasta cuándo?

 La senadora Silvina García Larraburu expresó su malestar, porque, según consideró, la Ley de alquileres no puede continuar dilatándose. Es que en noviembre de 2016 la Cámara de Senadores dio por unanimidad media sanción al proyecto de ley de los 6.5 millones de inquilinos, con quienes se trabajó de manera colectiva y consensuada.

Esta iniciativa busca modificar el Código Civil y Comercial, a fin de mejorar las condiciones de los contratos de alquiler con destino habitacional y evitar abusos. Así se pretende dar respuesta a la inflación que afecta de forma ascendente y la reforma propuesta transparenta el mercado.

Los inquilinos viven en constantes mudanzas, por eso se planteó la suba de los contratos a tres años, siguiendo la tendencia mundial. La media sanción plantea una actualización acorde a parámetros reales, que se basan en un índice que promedia los niveles inflacionarios con las variaciones salariales. Es decir, esta norma busca que tanto propietarios como inquilinos dejen de estar en una situación jurídicamente ambigua, tanto con los aumentos escalonados como con la utopía de la no actualización.

“Es fundamental que Diputados dé prioridad al tratamiento de nuestro proyecto porque fue consensuado por todos los bloques en el Senado. Estamos proponiendo una iniciativa que pone sobre la mesa la realidad económica, que pretende asentar un entorno de legalidad y seguridad jurídica para propietarios e inquilinos”, concluyó la senadora.

Este proyecto cuenta con el apoyo legislativo de distintas regiones y es producto del esfuerzo de las agrupaciones de inquilinos de todo el país que desde hace tres años vienen conformando un Frente Nacional de Inquilinos de Córdoba, Neuquén, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Río Negro, Tierra del Fuego, San Juan, La Pampa, Buenos Aires y Capital Federal.

Alquileres: precios altos y rentabilidad baja

 En la Argentina actual se da una paradoja en el rubro de los alquileres, y es que para los propietarios la renta está en los valores más bajos de la historia, mientras que para los inquilinos pagar el alquiler se hace más cuesta arriba. Es que el metro de construcción se volvió muy caro y eso afecta el precio de las propiedades. ¿Por qué? Porque empieza la competencia entre construir o comprar algo que ya está construido. Entonces, eso hace que el valor de lo construido suba.

Estadísticas comparativas a nivel internacional, alquilar un departamento de 100 mts 2 en un barrio clase media céntrico en Colombia, México y Brasil cuesta en promedio unos 580, 800, 635 dólares respectivamente, mientras que en Argentina se necesitan unos 1.000 dólares (todo incluido)

Hagamos juntos la cuenta. Un propietario deberá cobrar al menos 4 años de alquiler (en promedio 8.000 $) para poder amortizar el valor de la construcción básica.  Ahí habrá que sumar los gastos ocasionados en ese período: impuestos, tazas, arreglos, mejoras, publicidad para alquilar el inmueble, aranceles, etc. Y todavía no contamos el valor del terreno. O sea que recién a los 10 años de construido el mismo podrá empezar a tener una ganancia neta.

Según el director del Observatorio Inmobiliario, Carlos Roviti “el problema hoy no es que los alquileres están altos, sino que los sueldos están bajos. Es el guarismo más bajo en estos 30 años de democracia, estamos en el 0,3 por ciento del valor del inmueble. Si bajamos el precio de los alquileres, deja de ser atractivo para la inversión y se dejarían de comprar unidades para la renta y mientras la gente no pueda acceder a un buen crédito hipotecario, va a seguir alquilando. Y cuantos menos inmuebles hay en el mercado, más va a subir su valor”.

Así es como un argentino promedio con un sueldo estándar desembolsa el 50 por ciento del mismo a los gastos relacionados con la vivienda cuando en otros años quizás destinaban entre un 30 u 35 por ciento. Es que en los últimos cinco años se ha perdido notablemente el poder adquisitivo. Desde 2001, el nivel general de precios al consumidor se multiplicó por 18 (o sea, lo que costaba $ 1 en diciembre de 2001 hoy cuesta $ 18), mientras que los alquileres se multiplicaron por 11. Dicho de otro modo, no es correcto que los alquileres suban con la inflación, de hecho, han caído 40% en términos reales desde 2001. El valor real de los alquileres cayó tanto porque hubo mucha construcción que los dueños ceden en alquiler ante la imposibilidad de vender tales propiedades a los precios que sus dueños creen que valen”, indica la revista especializada Cruces.

Sin embargo, cada vez más gente se ve en la obligación de alquilar ya que año tras año le resulta más caro poder acceder a su vivienda propia. ¿Por qué?  “En el promedio 1976-2001, un departamento de 60 metros cuadrados a estrenar costaba 48 sueldos de un joven profesional que trabaja en una empresa de primera línea. Desde entonces, cuesta 75 sueldos. O sea, el principal bien que desean adquirir los jóvenes en su etapa de formación de la familia ha subido 50% en términos de las horas de trabajo propio necesarias para adquirirlo lo que genera un shock muy grande y negativo para las familias jóvenes”, cuantifica esta revista.

Entonces ¿Cuánto precisa un inquilino para entrar a un inmueble? Mucho, demasiado para su bolsillo. El contrato de locación exige uno o dos meses de garantía, más la comisión de la inmobiliaria y el pago del mes adelantado. En promedio, un inquilino deberá desembolsar inicialmente 40.000 pesos sólo para arrancar con el contrato de locación. Los requisitos son cada vez más duros. Se cometen muchos abusos, pero el mercado sabe que es la única opción de acceso a la vivienda. Y se aprovecha de eso.

 

 Por Sebastián Carapezza

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen.

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