Golpeando puertas. ¿Silencio es salud?

En algunos lugares del Estado hay una clara postura de defensa a los abusadores y violentos. Desde Al Margen, nos acercamos a varias de las oficinas a las que acuden las mujeres víctimas de violencia. Empezamos por el Hospital Zonal Ramón Carrillo para averiguar cuáles son los protocolos cuando una mujer recurre pidiendo ayuda.

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Hopital Ramón Carrillo. Fotografía: Jero Zamora.

En el 2017, las violencias sobre las mujeres se recrudecieron, al punto de llegar al desolador número de una mujer asesinada cada 18 horas. Las marchas masivas de los últimos 3 años demuestran que la sociedad está tomando consciencia de esta violencia social que golpea principalmente sobre el cuerpo de las mujeres, lesbianas y personas trans.

Pero las autoridades políticas y los sectores del poder no están dispuestos a repensarse. Se sacan la foto con el cartelito, pero no crean áreas que puedan abordar las problemáticas de manera integral y continua, ni asignan presupuestos acordes para que las políticas de género tengan un impacto real.

Servicio social del Hospital

– ¿Cómo hace una mujer para pedir ayuda adentro del hospital?

– En realidad tiene que ver mucho con el vínculo que genera la mujer con el profesional que trabaja en el hospital o en el centro de salud.

– ¿O sea que ingresa por una situación de salud?

– Sí, varía. Tenemos la situación de las mujeres que ingresan por guardia, que ingresan en una situación más aguda, con golpes, o por ahí con un maltrato psicológico grave y puede ser que esté con un estado depresivo y con ideas suicidas. También nos derivan mucho desde obstetricia, ginecología, en donde están controlando su embarazo, que es uno de los momentos en donde puede desatarse el inicio de violencia por primera vez. Hay varios episodios que se repiten: puede ser en la luna de miel, puede ser en el embarazo, y a veces los circuitos de violencias se cortan durante un lapso largo y pueden llegar a volver en las épocas de embarazo. Acá por suerte ginecología está muy alerta.

– Después, en algunas situaciones, de pediatría nos llaman.

– Y también nos golpean la puerta.

– ¿Puede una mujer venir de manera espontánea?

– Sí. En la demanda espontánea, la persona viene y pide hablar con un trabajador social y ahí cuenta alguna situación. Que por lo general ha pasado algo en la casa que detonó que ella se movilizara, y por lo general es alguna situación con los hijos. Como que ahí es donde se movilizan a hacer algo por ellas, que llevan mucho tiempo soportando. Acá tenemos un grupo de mujeres víctimas que funciona los días lunes de 14 a 16hs en las aulas de docencia. Es un grupo abierto, donde las mujeres vienen, no tienen obligación de tener una denuncia, no tienen la obligación de hablar. Pueden contar su historia si están en condiciones de contarla. Si no, pueden escuchar y eso ya las moviliza y las pone en otro lugar.

Una médica me contó que cuando ella trabajaba en las guardias, hace mucho, atendió a una señora que a las 3 de la mañana ingresó por una fractura de un brazo. La señora le dijo que estaba colgando las cortinas. Y la médica contaba que, como ella en ese momento no tenía perspectiva de género, no se preguntó, qué hacía esa mujer colgando una cortina a las 3 de la mañana. Sino que la curó, le puso el yeso, analgésicos, y la mandó a la casa. Hoy es una militante feminista esa doctora y un caso así no se le escaparía.

– Sí, de hecho, en el cuaderno de guardia es difícil que algún médico ponga “atendida por situación de violencia”. Algunos sí tienen el ojo, y otros no. Te ponen “hematoma” o “heridas cortantes”, y nada más. Estadísticamente no podemos saber, cuántas mujeres ingresan con esta situación.

– Y una mujer que se acerca, que llega acá al servicio social, ¿qué recibe?

– Se le brinda un espacio de escucha y se empieza a trabajar la cuestión de la violencia. Si vemos que una persona no toma consciencia de la situación en la que está, trabajamos con un colega del centro de salud, para que empiece a hacer otro vínculo en el centro de salud, desde los controles, la visita del agente sanitario, integrarla a algún grupo, empoderarla para que puedan correrse de ese lugar desde lo subjetivo. Y empezar a ver, qué es lo que ellas pueden. Las mujeres pueden mucho. Una vez que empiezan a ponerle palabras a lo que les está sucediendo, empiezan a aparecer los cambios.

– ¿Y después articulan con otras instituciones para continuar el acompañamiento?

– Sí, en realidad acá atendemos de todo. Así como atendemos gente que no tiene ningún recurso, también atendemos profesionales. No nos fijamos tanto en la cuestión del recurso. Sí hay situaciones donde es necesario. Y ahí coordinamos con el SAT.

– La implementación de la línea 102 también facilitó muchísimo. Depende mucho de las situaciones, a veces vienen las operadoras de la 102 y acompañan. Las chicas de Casa Amulen también. Por lo general, se trabaja muy bien con Casa Amulen, con OFAVI. Y en los centros de salud se trabaja con los recursos del territorio, con el CAAT, con las escuelas, en algunos territorios está más presente el SAT, en otros se está armando

– Sí, nos pasa el tema de la celeridad de los recursos. Tardan mucho en salir los recursos para acompañar a una mujer que necesita una cuestión económica para fortalecerla en ese proceso. O no salen, o tardan 3 meses en salir.

– ¿Y en los casos de abuso sexual?

– Pueden llegar de manera espontánea acá, pero por lo general llegan por la guardia. Acá hay un equipo de atención integral, con un protocolo de intervención. El protocolo es una guía de todo lo que hay que hacer, y es un documento oficial para la Justicia. Dentro del equipo de atención integral está OFAVI, el servicio de pediatría, el servicio de ginecología, salud mental, servicio social, infanto juvenil, y un forense.

Una mujer llega a la guardia. La guardia implementa el artículo 119, y llama a todos los servicios. Si es niña, hasta los 14 años, interviene pediatría. Si no, interviene el servicio de ginecología, en el caso de mujeres. Si viene toda lastimada, primero se hacen las atenciones médicas, y después viene la parte de la contención. Cuando llega el médico de la policía o el médico forense, recién ahí se hace la revisación. Porque es una única revisación que se va a hacer y tiene validez, si está la parte forense, para el juzgado. Antes pasaba que venía a la guardia, después el juez pedía que la revisara el forense, y circulaba por las instituciones. Hoy hay una sola revisación y nosotros, cuando no hay denuncia, la mandamos a la OFAVI, y puede denunciar directamente en Fiscalía.

– Y en el caso de que llegue una mujer que fue violada hace un mes, y no lo contó, y llega con un embarazo producto de esa violación, ¿qué sucede?

– Se implementa el protocolo de Interrupción Legal de Embarazos (ILE). Se trabaja con la paciente y se le da la opción. Y se hace inmediatamente. No necesitamos una denuncia. El forense se lleva lo que expulsa la mujer como muestra para la denuncia penal.

– Se abren dos pasos: el protocolo por abuso y el de interrupción legal.

 

Por Florencia Taylor

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

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