La mala comunicación.

En los últimos meses Bariloche fue escenario de distintas movilizaciones de vecinos en contra de que las compañías de telefonía celular continúen instalando antenas en propiedades privadas. Al Margen entrevistó a Ruth Viegener integrante de la junta vecinal Carihue, barrio que posee una de las antenas más grandes y antiguas de Bariloche; para que nos cuente de qué se trata este conflicto que las empresas, algunos vecinos y el gobierno no quieren dan a conocer.

 

antenas bariloche x Ruth Viegener

Fotografía:  Ruth Viegener

AM-Contanos un poco del inicio de este problema, ¿Cuándo surge?

Este fenómeno viene sucediendo hace varios años en Bariloche. Las empresas de telefonía móvil le ofrecen a un vecino una suma importante de dinero a cambio de que les permitan la instalación de una antena dentro de su propiedad. Este año sucedió en el barrio Melipal y en Playa Bonita. Por suerte, en la actualidad las redes sociales nos permiten una rápida comunicación y cuando nos enteramos que se estaba haciendo esto de manera ilegal, nos movilizamos para frenar las distintas instalaciones. También nos comunicamos con la municipalidad que fue hasta el lugar del conflicto y ante la falta de permisos se suspendió todo.

¿Cuál fue la reacción de la municipalidad ante este conflicto?

En este momento el poder ejecutivo envió para el análisis, debate y aprobación un Proyecto de Ordenanza que contempla el sistema de comunicación y su distribución en Bariloche. Para esto, el intendente decidió convocar a las distintas juntas vecinales a participar y hasta que el concejo deliberante no lo apruebe no será autorizada ningún tipo de colocación de antena de telefonía celular.

Nosotros contamos con una ordenanza del 2009 que es la que debería estar funcionando hoy, que tiene una serie de requisitos, como que las antenas gigantes con las que nos comunicamos actualmente, no deberían existir. El problema es que son previas y no está resuelto cómo manejar las que están instaladas desde antes. En esa reglamentación las empresas telefónicas están obligadas a anunciar por escrito a la municipalidad cuándo hacen cambios de equipo; la municipalidad luego inspecciona y ve que las compañías no presentaron los papeles reglamentarios, lo envía al tribunal de falta y le hacen una multa. El problema es que las empresas prefieren pagar. Porque total el que paga es el usuario a través de un ítem nuevo o un pequeño ajuste por acá y por allá. Ese dinero en un municipio que está con una cuestión de emergencia económica, ve que es un billete que cae del cielo, igual que cuando te ofrecen colocar una antena en tu patio.

¿Cómo viven ustedes el tener una antena dentro del barrio?

En este barrio tenemos un conflicto muy grande con la antena que data de 1989 y que en su momento solo era de telefonía fija. En ese entonces, Bariloche tenía muy pocos teléfonos y era una gran deuda que había en el municipio, por lo que ENTEL decide hacer la ampliación de teléfonos fijos y puso una central en el km 5, en el km 9 y otra en Llao Llao. Al año siguiente se privatizó todo y los inmuebles y las casillas pasaron a ser de telefónica. A finales de los 90 aparece la telefonía móvil y a nuestra antena que solo era de telefonía fija, reticulada, alta pero solo de 15 cm de ancho se le empezaron a colocar pantallas parabólicas y otros artefactos por lo que la estructura flaquita que había en su momento fue cambiada ya dos veces por una muchísimo más grande para soportar tanto equipo. Ahora es una de las más grandes de Bariloche, tiene aproximadamente 36 m.

– ¿Cuáles son los aspectos que quieren que se contemple en la nueva ordenanza?

Para nosotros es fundamental conocer cuánto emiten las antenas. Se están agregando celdas nuevas todo el tiempo a esa estructura y somos nosotros los que vivimos acá, pasamos muchas horas de nuestro día bajo esa radiación y corresponde que se haga un estudio serio sobre el tema. Científicamente se ha comprobado que tienen efectos acumulativos en el cuerpo, las radiaciones no ionizantes como las que emiten las antenas o los hornos microondas, traspasan el cuerpo pero algo queda, se podría hacer una analogía con lo que paso varios años atrás con las tuberías de plomo en la salud de la población.

También queremos que se consulte a los vecinos cuando se quiera realizar la instalación de un equipo nuevo y que nosotros podamos decidir sobre eso. Pedimos que la instalación se realice solo en espacios públicos y que se quiten las antenas gigantes. Habrá que colocar un mayor número de antenas pequeñas para abarcar toda la superficie pero estas son muchísimo menos nocivas y se pueden utilizar las luminarias como soporte. Ahí no vamos a tener más elementos disruptivos del paisaje.

-Con esto que me comentas se ve que existen constantemente tensiones entre el avance tecnológico y la calidad de vida.

Son tensiones que para mí se instalan con cierta intencionalidad. En este caso por las empresas. Hay 30 países que bajaron sus emisiones de forma notable, y evidentemente las empresas tuvieron que sacar esos equipos de enormes emisiones y poner equipos acordes. El avance tecnológico por un lado y el pretender que se cuide nuestra salud por el otro, no son incompatibles.

– ¿Qué precauciones podemos tomar nosotros?

Hay varias, te menciono las más importantes. A la noche apagar el wi-fi. Que el celular no esté en contacto con la oreja y en caso de estarlo por no más de 6 minutos por día. Usarlo con auriculares, manos libres o altavoz. Si vas a dormir, no llevarlo a la mesa de luz, ponerlo lejos de nosotros. Usar de alarma despertador los clásicos relojes, no usar el celular. No usarlo nunca en el auto. El auto es una caja metálica y por tanto las ondas rebotan lo que aumenta la radiación siendo más peligrosa. Que los chicos no usen celular. Usarlo en su forma de mensajes (WhatsApp, mensaje de texto, etc.) lo más que se pueda.

Atención, datos a tener en cuenta:

  • En Argentina se calcula que hay más de 60 millones de teléfonos celulares (1,5 per cápita) pero aún no se cuenta con información de calidad sobre sus efectos nocivos.
  • Resultados recientes de un estudio realizado por el Programa Toxicológico Nacionaldel Departamento de Salud de Estados Unidos reveló que la exposición constante a las ondas de radiofrecuencia incrementan el riesgo del desarrollo de un tumor cerebral. El estudio fue realizado en ratones pero se podría extrapolar al ser humano.
  • El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer dependiente de la OMS ha clasificado los campos electromagnéticos producidos por los teléfonos móviles como posiblemente cancerígenos para los seres humanos.
  • Algunas investigaciones científicas llevadas adelante por la Unión Europea establecieron que la población expuesta de forma continuada a niveles de radiación similares a los emitidos por las antenas de telefonía móvil podrían experimentar un incremento de: daños en el ADN, cambios en la actividad eléctrica del cerebro y en la presión sanguínea, descenso de los niveles de melatonina, depresiones, insomnio, dolores de cabeza, síndrome de fatiga crónica, afección del sistema inmunológico, cáncer, tumores cerebrales y leucemia infantil.
  • Este año, la OMS, realizará una nueva evaluación de los riesgos de todos los resultados de salud estudiados en relación con campos de radiofrecuencias y se podrá ampliar la información que se cuenta hasta el momento.

 

Argentina cuenta con una normativa en la Ley General del Ambiente (N°25.675) llamada Principio Precautorio que establece que “cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”.  En este sentido, es hora de que les exijamos a nuestros gobiernos que cumplan con estas medidas elaboradas para resguardar la salud de la población.
Por Carolina Michel

Equipo de comunicación Popular Colectivo al Margen

 

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