Entrevista exclusiva a Martín Sabbatella

“A través de la imaginación popular romperemos los cercos mediáticos”

La plaza. Un acto disputando su lugar en los tabloides de turno. Una entrevista a un Martín Sabbatella que se sabe preparado para ser la cara y voz de ciertos sectores que se oponen al actual gobierno de Mauricio Macri.

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Fotografia  Albertina Palacios

El pasado seis de febrero el Centro Cívico de nuestra ciudad fue nuevamente escenario de las distintas manifestaciones en repudio al Gobierno de Mauricio Macri. En esta oportunidad fue respondiendo a la convocatoria llamada “Las plazas del Pueblo”, que consiste en una propuesta realizada en distintas ciudades del país invitando a la población del lugar a concentrarse en la plaza central para escuchar y encontrarse con distintos referentes políticos asociados al Gobierno Kischnerista.

En nuestra plaza, pese a no haber salido en todos los medios, había alrededor de 3000 personas. Una cantidad que sirve como dato, no solo cuantitativo, sino como dato que respalda la fuerza de un evento. Unas 3000 personas, que buscaron de distintas maneras transformar en noticia un evento que los grandes medios parecían tratar con la misma frialdad con la que se piensa a un rumor.

Cambiando la lógica de estos eventos donde los referentes parecieran estar escondidos tras el escenario y aparecer cuando el orador lo señale como conveniente, rondando las seis de la tarde, Martín Sabbatella, ex titular del AFSCA, apareció escoltado por otras caras conocidas (pero más nuestras que porteñas) por entre la gente. En la plaza empezaron los aplausos y el ya conocido “vamos a volver” a medida que los distintos referentes subían a un escenario generoso y compartido entre vecinos y personas que quisieran  hablar.

La agenda estaba pautada. Martín, como le dicen todos los que trabajan con él, saldría del acto, pasaría por el hotel y se iría al Soyem, donde un  tumulto azul embanderados con las insignias del Nuevo Encuentro, lo esperaban prendiendo el fuego para un “asado de militancia”. Sabíamos que Sabbatella no quería más entrevistas, “tengo ganas de estar con los pibes”, le había dicho  a su jefe de prensa. Así y todo, los compañeros de Nuevo Encuentro nos invitaron a pasar al local, e incluso se disculparon por la tardanza del agasajado.

Martín Sabbatella llegó a las 22 horas con su equipo y nos propuso sentarnos en una de las oficinas disponibles para realizar la entrevista. Se acomoda en una silla y me señala la de enfrente para que me siente, se ríe porque reconoce no estar vestido para ser fotografiado y burla a su jefe de prensa acusándolo de la imagen que dará. Casi como reflejo condicionado, saco las revistas de Al Margen de la mochila y se las alcanzo. “¿Las fotos son para esta revista?”, pregunta demasiado acostumbrado a los distintos rituales y recaudos que el género periodístico invita a transitar. Hojea la revista antes de darme el guiño para empezar la entrevista, la ve desde el principio al final. Sonríe. Pareciese habernos puesto del lado de los medios amigos.

_Para empezar a realizar las preguntas que nosotros tenemos pensadas, nos parece interesante proponerte que expliques de manera simple cuáles son los aspectos más relevantes de la Ley de Medios y en qué situación nos encontramos actualmente en relación a su implementación.

_Primero la explico y después me la cuestionan ¿no? (risas) No, en serio, para mí la ley tiene dos aspectos. Un aspecto que está vinculado a la generación de nuevas herramientas comunicacionales: nuevas radios, nuevos canales, nuevas señales y nuevas productoras de contenidos audiovisual. Esto orientado tanto para el sector público como para el sector privado, como para las radios comunitarias sin fines de lucro. Y el segundo aspecto responde a la necesidad de enfrentar las tendencias monopólicas.  Es claro que aún  hay mucho para hacer. Por ejemplo para llegar al 33 por ciento obviamente falta todavía, de hecho era clave para nosotros enfrentar la concentración mediática para liberar espacios y en ese sentido, una vez liberados esos espacios, poder ocuparlos con nuevas radios. El espectro es finito, en relación a esto una parte de los planes técnicos en distintas provincias se hizo y otra parte aún no se llegó.

_De hecho cuando desde nuestro Equipo de Comunicación quisimos realizar un recurso de Amparo para la Ley de Medios nos dimos cuenta que en Bariloche no hay radios comunitarias con Licencia. ¿Esas son las aristas pendientes? ¿Cuál será el posicionamiento del actual gobierno?

_Mirá,  el proceso de aplicación de la ley tuvo idas y vueltas. Es una ley que tiene seis años, de los cuales cinco años estuvo frenada por el accionar del grupo Clarín en la justicia. Pero hay una realidad que queda demostrada con el avance de  las licitaciones, con la digitalización, y la televisión digital. Hay varias cosas y eventos que fueron sucediendo, hay cientos de nuevas radios y nuevas señales. Hay  nuevos operadores en sus lugares de origen. Yo creo que se hizo mucho y también creo que todavía falta mucho. Pero en el proceso hay grandes triunfos como  por ejemplo esto que vos decías de los FOMECA. Son programas que se pusieron en marcha y han sido muy importantes para acompañar los distintos proyectos de equipos de comunicación popular.

Lamentablemente estamos frente a un  gobierno que ha decidido atacar la ley o buscar que no se aplique. Creo que tenemos un gran problema porque lo que buscan es el monopolio de la palabra. Pero lo más terrible es que esta concentración mediática que se logrará si el actual Gobierno elimina la ley va en desmedro en el sector privado: de las pequeñas y medianas empresas y, las cooperativas. Al mismo tiempo que el sector público, se verán afectadas  las universidades, las provincias y los municipios. Y, por último, en el sector comunitario serán afectados todos aquellos que tengan medios de comunicación, las organizaciones comunitarias, los pueblos originarios y las zonas de frontera. Eso es lo que buscan, y para mí el posicionamiento al cual nos enfrentamos.

_A muchos nos pasa que al leer los diarios o escuchando los argumentos de las distintas partes se crea la idea de que si no se hubiera gastado tanta energía en la pelea con Clarín, se hubiese podido implementar mejor la ley. ¿Qué piensa de esto?

_Las dos cosas van juntas. Porque la ley tiene dos objetivos, como dije anteriormente, por un lado generar más herramientas comunicacionales, y por otro lado, enfrentar las tendencias monopólicas. No hay posibilidad de democratizar la palabra si no se enfrentan las tendencias monopólicas, las posiciones dominantes y la concentración mediática.

Se habla del grupo Clarín primero, porque es el que más excedido esta. Y, por lo tanto los aspectos antimonopólicos de la ley lo afectan directamente. A su vez es el grupo que más daño le hace a la libertad de expresión. En parte, porque es el que más concentración mediática tiene. Pero además, se habla del grupo Clarín, porque son quienes se dedicaron a boicotear la aplicación de la ley con sus vínculos en la justicia y  haciendo campañas mentirosas.

Para hacerlo sencillo, si el espectro es finito y lo tienen todo ocupado un solo grupo, obviamente no hay lugar para otro. Si se construye un “gigante tomatodo” que no permite que el otro exista no hay posibilidad de resolverlo. Entonces, democratizar la tendencia de medios va a la par de distribuir esos medios de otra manera. Y, entre otras cosas que el 33 por ciento lo tengan las organizaciones comunitarias sin fines de lucro. No hay forma de pensarlo de otra manera. Vos podes generar cantidades de medios, pero si no hay lugar en el espectro no tienen como funcionar. Podes enfrentar las tendencias monopólicas, pero si no fomentas que las organizaciones participen, por ejemplo con los FOMECAS, acompañándolos con capacitaciones y seguimientos o generando producción de contenidos audiovisuales, tampoco se logra. Va todo junto. No había forma de encararlo por separado.

Yo hago un balance positivo de lo que fue la aplicación de la ley. No solamente de la parte que me tocó a mí. Sino del conjunto de personas y colectivos que trabajaron en la creación y aplicación de la misma.

_¿Pero entonces la gravedad de la situación actual radica en lo que no se llegó a hacer o en lo que sucederá a partir de la llegada de un nuevo gobierno?

_Yo creo que lo grave es que nosotros podemos tener una lectura de la situación y decir: la ley es importante, debemos defenderla. Se avanzó hasta acá, o falta todo esto. Pero el problema real ahora es que no estamos discutiendo si esto se puede hacer mejor haciendo hincapié en la perspectiva de avanzar en la democratización de la palabra. De hecho, ni siquiera se está discutiendo la manera de garantizar que en el conjunto de la patria haya un batallón de herramientas comunicacionales que permitan que el conjunto de nuestro pueblo pueda expresarse. Ahora estamos discutiendo con un gobierno que viene a eliminar la Ley de Servicios Audiovisuales. Porque viene a pagarle favores a Magnetto y a Clarín. Este gobierno viene a dejar  la comunicación en manos del mercado. Vuelve a pensarla como un producto que tiene que resolver la competencia del mercado y no como un derecho que tiene que garantizar el Estado. El verdadero problema es que estamos retrocediendo veinte casilleros.

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Fotografia  Albertina Palacios

_ Walkitum TV es el único canal de Pueblos Originarios que tenemos en nuestro país. ¿Cómo viste su proceso y cómo crees que seguirá durante la nueva gestión?

_Creo que fue un proceso muy complejo. Hay distintos temas, y a mi no me gusta hablar de la vida interna de las organizaciones, porque es al interior de las mismas donde deben resolverse. Soy muy respetuoso de eso. De todas maneras creo que hay un tema vinculado a cómo se organizaban ellos. El estado tiene la idea de darte las herramientas para que sucedan determinadas cosas y acompañarte en los primeros pasos. Después, se proponía que cada colectivo generase mecanismos de sustentabilidad del propio proyecto. Creo que la vida interna de ese colectivo no ayudó y hubo algunos errores de la propia gestión del gobierno nuestro, vinculadas no solo al AFSCA sino también al INAI. Pero, sobre todo, me parece que hubo una búsqueda de poner en marcha una cosa, y que aunque todavía no se dieron todos los pasos necesarios para que eso funcione plenamente, la Ley daba un marco para, aunque cueste, se pueda seguir avanzando y seguir peleando hasta lograr el funcionamiento esperado.

Te vuelvo a repetir. Ahora tenemos un problema más grave, que es que no hay nadie que se vaya a ocupar que eso avance.

_Bueno, nadie desde el Gobierno. Nosotros como medios comunitarios y frente a este nuevo modelo de país en lo que respecta a los subsidios para las redes comunicacionales, debemos tomar un posicionamiento fuerte ¿Cómo ves este panorama y la agenda de lucha que se viene proponiendo?

_(Sonríe) Tenés razón, nadie desde el gobierno. Los medios comunitarios vienen desde antes de la Ley. De hecho, la Ley viene a reconocerlos y a poner a un Estado al servicio de ellos para su crecimiento. Los medios comunitarios tienen una historia de resistencia, de haber tomado la palabra aun sin que haya habido mecanismos que lo reconozcan. La Ley es fruto del debate de muchas organizaciones comunitarias vinculadas a la comunicación que venían reclamando un reconocimiento. Tienen una historia de lucha. Lo importante de estos doce años fue que esa lucha estaba en sintonía con lo que un proyecto y un gobierno querían poner en marcha. Y ahora, estamos frente a un gobierno de derecha que viene a buscar la concentración del poder. Esto objetivamente es así porque  gobiernan las corporaciones. Éste es un gobierno repleto de CEO’S de las propias empresas ubicados en los ministerios. Entonces, ahí tenés el mayor de los riesgos: en todos los temas, es decir, no solo en relación a lo que respecta a las leyes sobre audiovisuales, también en el marco de los derechos recuperados, o derechos que se ampliaron en estos doce años, hay un riego muy real de perderlo todo. El desafío entonces es cuidarlos. Trabajar para ver cómo, si nos organizamos, podemos cuidar lo conquistado. Y en todo caso trabajar para que Argentina vuelva al rumbo, que por lo menos desde nuestra perspectiva, era el que fomentaba la construcción colectiva. El desafío es la defensa de los pasos dados y la custodia de los derechos obtenidos. Las organizaciones, las radios y los medios de comunicación comunitarios tienen una historia que durante muchos años antes de que llegase el Kischnerismo,  caminaban no solo con un estado que no los acompañaba, sino frente a un gobierno que administraba dicho estado poniéndoselos en contra.

Creo en la capacidad organizativa y en el compromiso de esos medios a los que yo valoro profundamente. Además de ser un anclaje territorial social profundo. Nos tocará pelearla desde este lugar.

_Por último, retomando lo que plantea respecto a la coyuntura social que nos atraviesa. Como comunicadores nos cuesta cada vez más obtener información para poder construir. Es difícil seleccionar material y fuentes para realizar notas, e incluso para informarse sobre algún tema. ¿Cree que esto también se debe a cómo entiende la información el actual gobierno?

El gobierno actual necesita del blindaje mediático, requiere de la construcción de un cerco mediático que los proteja porque el brutal ajuste, la brutal devaluación y la brutal transferencia de los recursos de los sectores populares a los grupos concentrados sólo pueden hacerlos estando protegidos. Además del blindaje mediático, hablamos de un blindaje judicial y los mecanismos autoritarios como por ejemplo poner a la infantería en la puerta de un edificio para no cumplir una ley o la construcción de listas informando quiénes dejan de ser necesarios para un puesto de trabajo. Son medidas para generar miedo, persecución y temor. Lo hacen como mecanismo disciplinador, buscando reprimir y contener todo tipo de reclamo efectuado por parte del sector trabajador.  Se necesita más que nunca formas alternativas de comunicación. Los medios comunitarios de la mano de la organización popular, que a su vez están de la mano de las nuevas realidades comunicacionales como internet, las redes, los foros de participación y debate que se van generando son ejemplo de esto. Más precisamente el caso, por ejemplo, de Resistiendo con Aguante como una forma de romper el cerco. Todos estos mecanismos ayudan a perforar las paredes altas que los grupos de derecha buscan construir. Además yo creo en la inteligencia de nuestro pueblo para poder romper los cercos y las fronteras que los poderosos a veces quieren poner en marcha.

Seguramente debemos ser más creativos, más ingeniosos. Tendremos que ver cómo, a través de la imaginación popular, rompemos los cercos mediáticos. Tenemos que usar las herramientas que están a nuestro alcance. Creo que por supuesto será un gran desafío. Pero estoy seguro que podremos hacerlo.

Me sonríe, “¿estamos?”, pregunta como excusándose porque sabe que afuera hay un centenar de jóvenes esperando poder compartir un asado y muchas charlas con él. Me pregunta si se puede quedar con las revistas. Nos saludamos y antes de perderse del todo en la marea azul de Nuevo Encuentro me dice (aunque siento que le habla a tantos otros) “Nos vemos en las plazas compañera, grabador en mano”…

* Mariel Bleger

Equipo de comunicacion Popular Colectivo AL Margen

 

 

 

 

 

 

 

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