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El movimiento de infancia ante un escenario adverso.

Cierre de programas, precarización laboral, falta de recursos humanos y materiales son algunos de los motivos mas enumerados entre los trabajadores territoriales de infancia que esta semana se juntaron a pensar como seguir garantizando derechos en un contexto adverso y lleno de incertidumbres.

El encuentro fue propiciado por el movimiento de trabajadores territoriales de infancia y organizaciones sociales que nucleados en la Semana x los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes organizan hacen siete años una mesa de políticas públicas donde se diagnostican y delinean ejes de acción en pos de garantizar todos los derechos para todos los pibes.

Primera infancia, niñez, adolescencia y problemáticas transversales fueron los cuatro ejes de trabajo elegidos para definir prioridades y estrategias de intervención ante un escenario que todos acuerdan en caracterizar como complejo y que podría agravar la deuda social histórica que la ciudad del chocolate tiene con los pibes y las pibas de los barrios.

 

Un poco de historia.

Corría el año 1996. La profundización de las políticas neoliberales impulsadas por el gobierno de Carlos Menem generaba cada vez más hambre, aumentaban los pibes en situación de calle y mientras que las problemáticas sociales se agravaban, el Estado se achicaba casi a su función represiva.

Acá en Bariloche organizaciones sociales y trabajadores territoriales maduraban la idea de ganar la calle con los pibes y pibas, con los que trabajaban a diario. Ese fue el germen de la Semana x los Derechos, y tal vez sin proponérselo, el puntapié inicial de un movimiento que este 20 de noviembre cumple 20 años de vida en la ciudad.

Este movimiento de trabajadores, vecinos autoconvocados y militantes sociales logró en los primeros años visualizar las problemáticas de niñez, luego incidir en las políticas públicas y en la ultima etapa bajo el paraguas de la ley de protección integral de niños, niñas y adolescentes promulgada en 2005, empezar a conformar desde abajo el sistema de protección integral de la ciudad, e impulsar el Consejo local de infancia como órgano de planificación y articulación de las políticas públicas locales.

Hoy a casi 20 años de la primer marcha por los derechos comienzan a visualizarse las mismas políticas de recorte presupuestario y cierre de programas que caracterizaron el periodo neoliberal de los 90’ y dieron origen al movimiento.

 

Todo vuelve, o nunca se va.

Los primeros 100 días del gobierno de Mauricio Macri se caracterizan por el despido de empleados públicos y del cierre de programas destinados a niñez. “Conectar igualdad”, “Educar” y el Fines iniciaron el ciclo. En la provincia de Buenos Aires el programa Envión” va por el mismo camino.

Acá en Bariloche los mayores problemas se centran en: La extrema precariedad con la que se armaron programas y dispositivos durante los últimos años; En programas que la Provincia adeuda hace tiempo como el “Caina” adolescentes varones. Y ante la incertidumbre que genera el nuevo gobierno municipal que sancionó la emergencia económica y todavía no deja en claro cuales van a ser sus prioridades para una población tan castigada y vulnerable, como es la adolescencia y la niñez en los sectores postergados de nuestra ciudad.

 

Escenario complejo.

 Un repaso de las distintas políticas públicas para entender porque hay tanta preocupación entre los trabajadores y organizaciones territoriales que patean los barrios todos los días:

La Secretaría de Prevención de la Drogadicción –Sedronar- tiene cuatro programas en la ciudad destinados a la prevención y al abordaje de los consumos problemáticos de sustancias. Los programas comenzaron a funcionar en noviembre del 2014 con más de 50 operadores, casi todos bajo la modalidad de contratación por becas. Algunos operadores acumulan varios meses sin cobrar. Desde el incendio de la Casa del Deporte solo funcionan 3 programas. El atraso en los cobros y la falta de funciones va desgranando los equipos de trabajo con perdidas de recursos humanos. La reestructuración y las funciones de la Sedronar bajo el gobierno de Macri es un interrogante con final abierto.

El programa “Primeros Años” dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y destinado a la primera infancia tampoco volvería a implementarse durante este año.

El concurso destinado a adolescentes “Nuestro Lugar” de la Secretaría Nacional de Niñez y Familia -Senaf- tampoco tiene garantizado el presupuesto para el 2016. Los trabajadores de ambas áreas poseen contrataciones precarias. Por ahora desde el área conducida por Carolina Stanley renovaron los contratos hasta fin de año, en el marco del decreto 254/15 que el 24 de diciembre pasado lanzara el gobierno de Mauricio Macri.

En el ámbito provincial el programa preventivo y promocional para jóvenes “Hueche”, comenzó a funcionar en mayo de 2014, casi en su totalidad bajo la forma de becas. Abarcan 8 territorios con 30 operadores. El monto de las becas sigue siendo el mismo que desde sus inicios (de 2000$ a 3000$). Para paliar la devaluación de las becas, producto de la inflación de estos dos años, los trabajadores van resignando horas de laburo en los barrios. En el Ministerio prometen contrataciones. Por ahora son solo expresiones de deseo.

Dentro de la orbita municipal las secretarías de Deporte, y Cultura bajaron de rango y fueron integradas al área de Desarrollo Social –ex desarrollo humano- También se dieron de baja muchos beneficiarios del programa “Manos a la obra” que son ayudas económicas a personas en situación de vulnerabilidad. La extensión de nuevos Centros de Desarrollo Infantiles -CDI- a nuevos barrios (una de las demandas a la gestión anterior) y la contratación de personal para el CDI del barrio Omega, no parecen ser posibles en este escenario de emergencia económica sancionado por el actual gobierno municipal. En este caso la herencia recibida puede ser pesada, según la lógica actual de justificar el achique. El futuro es incierto y depende de la voluntad política de Gustavo Genusso para jerarquizar y ordenar un área tan sensible para la comunidad barilochense.

En cuanto a los programas llevados adelante por las organizaciones sociales, el problema mayor son la falta de actualización en los convenios –Provincia y Municipio- y un posible aumento de las demandas a atender, ante el estancamiento de la economía y la recesión que ya comienza a sentirse en los sectores más vulnerables.

infancia marcha

El optimismo de la voluntad.

“Yo creo que se necesita cada vez mas política publica, mas compromiso, mas Estado como garante de derechos. Trabajar por la garantía de derechos es intransferible. El Estado no se lo puede transferir a nadie. No puede dar de baja ni programas ni personal” Opina la Defensora del Pueblo de Bariloche Andrea Galaberna quien participó de la mesa de políticas públicas el ultimo jueves.

Otra funcionaria que participó del encuentro, fue la legisladora del oficialismo Arabela Carreras, quien se mostró entusiasmada con la reciente creación de la Secretaría de niñez provincial y de la designación en la misma de la ex legisladora Viviana Pereira

-presidenta del Consejo de Niñez provincial hasta diciembre pasado- Carreras se comprometió a presentar proyectos en la legislatura:”Vamos a impulsar un mejoramiento en la capacidad de los trabajadores de Desarrollo Social, y una revisión de los perfiles de los trabajadores” prometió.

Ante un Estado nacional que achica políticas, y la incertidumbre que genera un Estado municipal con escasa capacidad de maniobra, parece ser la Provincia el único actor que podría garantizar cierto nivel de políticas públicas conquistadas durante los gobiernos kirchneristas.

Por lo pronto los trabajadores de niñez se encolumnan a profundizar las articulaciones en territorio, hacer escuchar las voces de los pibes y meterse en la discusión por la planificación de las políticas públicas de la ciudad. Los avances y retrocesos en las políticas dependerán en buena medida de la fuerza y organización que el movimiento de infancia pueda alcanzar en esta coyuntura adversa para garantizar y universalizar derechos a todos los pibes barilochenses.

Tarea difícil pero no imposible para un movimiento que nació diciendo: “con ternura venceremos”.

 

 

 

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