Para cambiar el mundo empezar por el barrio

El libroLos Coihuenses, Organizarse para construir un lugar” comenzó a gestarse a partir del interés de las universidades nacionales del Comahue, de Neuquén, la Universidad de Río Negro de Bariloche y de la Patagonia de Esquel respecto a la capacidad organizativa de la comunidad del barrio Villa Los Coihues.

Los Coihues, un valle entre cerros y lagos que invita a soñar colectivamente. Foto: Paolo Benetti.

Después de un largo recorrido, finalmente esta semana el trabajo salió a la luz abriendo las puertas en la voz de sus protagonistas para conocer las 21 organizaciones que se desarrollan en este lugar, registradas por los autores del libro hasta el 2019, con el aporte de casi 100 vecinos y vecinas para el entramado de esta memoria colectiva.

Mauro Cesetti Roscini, vecino del barrio además de profesor e investigador de la Universidad Nacional de la Patagonia y la Universidad Nacional de Río Negro, y uno de los autores del libro, repasa los caminos que hoy permiten llegar a esta foto de esta porción del territorio.

“Nos vinculamos con Adriana Otero, actual vicedecana de Turismo de la UNCo de Neuquén, que se acercó al barrio a partir del trabajo de una tesista que estudió dos barrios de Bariloche”, repasa Mauro y trasmite la sorpresa de Otero al encontrarse con tantas movidas organizativas en Los Coihues. “En esa línea empezamos a pensar un proyecto y armamos este equipo con docentes de tres Universidades”.

El libro nace así como parte del proyecto que fue presentado en el 2016 al Ministerio de Educación de la nación en el marco de programa de Cooperativismo y Economía Social en la Universidad y se llevó adelante por un equipo integrado, además de Mauro, por Adriana Otero (CEPLADES – Turismo. IPEHCS-UNCo-CONICET / Universidad Nacional del Comahue), Santiago Conti (CONICET-IIDyPCa / Universidad Nacional de Río Negro) y Melisa Merlos (CEPLADES-Turismo. IPEHCS-UNCo-CONICET / Universidad Nacional del Comahue), a los que se suman otros colaboradores. 

“En el equipo había disciplinas tan amplias como las de un psicólogo, un geógrafo, una ingeniera agrónoma, una antropóloga, una historiadora, una turistóloga. Así comenzamos a hablar con las organizaciones, en una mirada amplia: por ejemplo, incluimos a la escuela por su dinámica histórica en el barrio y su vinculación con la comunidad”, detalla Mauro.  

El libro logra así una fotografía al año 2019 con perspectiva histórica de lo que se quiso hacer en el barrio desde estas organizaciones, una foto que tardó en revelarse en el marco de la pandemia pero que logró mostrar la vocación participativa, organizativa y de articulación que hay en Los Coihues. “Una de las cosas que se decía en la presentación, quizás con el aporte de una mirada de afuera, como puede ser la de Adriana, es que a ella le llamó la atención que se trataba de todas organizaciones que no están subsidiadas por el Estado, aunque dialoguen un montón, no están sostenidas desde ahí. Hemos atravesados muchas gestiones y cada uno tendrá su posición política, pero se mantiene una muy sana distancia con lo partidario, de manera que eso no sea un obstáculo para las personas”.

En ese paneo, hay organizaciones muy variadas que además dialogan entre sí. “Somos un barrio normal, también nos peleamos”, se ríe Mauro, “pero no falta esa cuota de valores y de pragmatismo de vincularnos y apoyarnos entre nosotros”.

La variedad de ejes que abarcan las organizaciones y que son registradas en estas 130 páginas van desde la producción y distribución de la propia agua, al grupo de huerteros, el programa hecho en los coihues, servicios como el jardín cooperativo, un grupo de mujeres que trabaja en torno a la crianza, un grupo de adultos mayores, el programa de gestión integral de residuos, el de hábitat, entre otros, como la radio, la biblioteca, identidades fuertes que hacen al barrio. Además, desde hace un tiempo se le dio forma a la mesa territorial Los Coihues que mantiene tres reuniones por año para ir coordinando gestionando y potenciando.  

Los libros, se decidió en esa misma mesa, serán en un principio para la difusión de la experiencia, también irán a algunas bibliotecas, otros para compartir con juntas vecinales. Es un material concreto que muestra la experiencia a la hora de gestionar. “Cuando vos gestionás algo y la comunidad hizo todo lo que pudo y solo le falta eso, es más fácil que llegue ese aporte. Es diferente a cuando sos una comunidad que solo tironea de la pollera: comprame”.

Por otro lado, cabe recordar que este trabajo es parte del programa de cooperativismo y universidades y es por eso que el foco está puesto en las organizaciones y no en la historia del barrio, que la hacen muchas otras personas. De todas formas, tras la presentación Mauro señala: “Hemos sentido una foto de familia en la que estábamos todos, y que cristaliza el esfuerzo sobre estos temas no salen en las tapas de los diarios pero hacen a la vida”.

Jornada de construcción comunitaria de la Biblioteca Popular una caracteristica coihuense.

La trama que sostiene

A la hora de mirar lo recorrido, y aunque le hubiera gustado que estos pudieran salir antes a la luz, Adriana Otero destaca la trama territorial que reflejan estas páginas. “Nadie innova solo, hay un ecosistema de innovación que en este barrio está muy claro. Ellos mismos lo dijeron, está claro que una organización va anidando a la otra. Se protegen, se acompañan. Eso es tremendamente valioso, porque no solamente anidan por una personería jurídica, sino porque las personas están en la trama. Las cosas no suceden mágicamente hay una trama de vínculos sociales”.

Así es señalado en el libro: “Más de 20 organizaciones (o formas de organización) en un barrio de 800 familias no es algo común. Pero el interés en la experiencia coihuense no se limita solo a ese dato cuantitativo (llamativo, por cierto) sino por un aspecto cualitativo de esa dinámica: estas organizaciones tienen alta interacción, complementación, sinergia; producen conjuntamente numerosas iniciativas colaborativas. Ante una necesidad se piensa con quién más se puede hacer. El sentido cooperativo deja en segundo plano las diferencias que existen en cualquier comunidad”.

Hacia adelante Adriana imagina la posibilidad de encarar un proyecto que aliente “una formación de formadores, en una escala inter barrial, donde la red se amplia”. En este sentido compartir la experiencia para que otros barrios, con su propia impronta la puedan multiplicar.  Como señalan los coihuenses se “invita a pensar el derecho de los pueblos a concebir y construir su espacio de presente y futuro”.

Por Violeta Moraga

Foto portada: Hernán Pirato Mazza

Cooperativa de Comunicación Popular Al Margen

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